Este, el 2018, es para Oberá un año significativo ya que se cuenta, calendario en mano, 90 años de vida institucional desde su fundación el 9 de Julio de 1928. Tanto como para ir señalando hitos sociales y culturales que conforman su historia y confirman la voluntad de los obereños en “hacer algo por su ciudad” damos espacio a inquietudes, anécdotas y concreciones que justifiquen aquello que repetimos de que Oberá contó y cuenta con calificado material humano.
Un pequeño homenaje a la ciudad y su gente rumbo a los 90.

Recuerdos y Cosas del Ayer
Cuenta don Basilio que en el año 1940 como consecuencia de la situación favorable y perspectivas que ofrecía el tabaco, el Consejo de Administración de la Cooperativa Agrícola de Oberá de aquel entonces, dispuso actuar activamente en defensa de los tabacaleros, que, como ahora, son los colonos de recursos más modestos y tal vez los más sacrificados de los agrarios de la zona.
Contrariamente a lo acaecido en 1940, la campaña siguiente, o sea la del año 1941 presentó un panorama totalmente distinto.
En efecto en forma inesperada y contra todo cálculo, se registró una excepcional crisis provocada fundamentalmente por una extraordinaria baja de los precios y consiguientemente y, como consecuencia, una perjudicial y ruinosa super oferta que lesionaba los intereses de los esperanzados productores de tabaco.
Los consejeros, presididos por el recordado Dr. Constantino Isacovich, con espíritu resuelto concordaron en la necesidad de recurrir a las autoridades superiores del Gobierno de la Nación y realizaron un viaje a la Capital Federal.
En Buenos Aires, tras pacientes e innumerables gestiones, consiguieron finalmente entrevistar al subsecretario de Agricultura de la Nación don Carlos Alberto Erro, quien con anterioridad y después de muchas tratativas de la Cooperativa, había viajado especialmente a Oberá, para interiorizarse personalmente de las dificultades que sufrían los colonos.
Con mediación del señor Erro, lograron entrevistar al Excelentísimo señor Presidente de la República, Dr. Ramón S. Castillo quien valorando los esfuerzos de los tabacaleros y pormenorizado de la verdad del grave problema económico creado, ordenó que el señor ministro de Agricultura de la Nación, Dr. Daniel Amadeo Videla se trasladara a Misiones y especialmente a Oberá, a objeto de encontrar una solución adecuada a la triste situación que soportaban esos colonos.
Felizmente el ministro Videla trajo un decreto que fijaba precios mínimos para el tabaco, medida que, por su extensión, benefició a todos los productores de la República dedicados a ese cultivo.
Don Basilio Lutz recordó que el problema del tabaco en el año 1941 alcanzó a ser tan intensamente grave que los productores lo tiraban en los caminos y que anualmente y en esa época una familia dedicada a esa explotación ingresaba una suma que generalmente no excedía de $ 250.
También señaló, tratándose de recuerdos de ese pasado de dura lucha el excepcional y elogiable espíritu de comprensión y solidaridad puesto de manifiesto por los productores de yerba mate, quienes en un gesto plausible ayudaron espontáneamente a los tabacaleros.
En este sentido, es justo traer a la memoria esa generosa actitud de alrededor de 300 plantadores que obtuvieron del Banco de la Nación Argentina los préstamos de cultivo que se concedían a la yerba mate, para prestárselos a los del tabaco con el objeto de atenuar los apremiantes problemas financieros que aquejaban a estos últimos. Ello significó un noble gesto de solidaridad cooperativa y humana.
Finalmente cabe agregar que en ese año se había recibido un millón quinientos mil kg. de tabaco que después de arduas y laboriosas gestiones fueron negociados en España, con gran aceptación de los compradores, tabaco que los detractores y enemigos del cooperativismo, tanto de Oberá como de otros lugares, decían que estaba podrido y que era inapto para la venta, mentira que pudo ser constatada por el propio ministro de Agricultura de la Nación, al tener la oportunidad de verificar personalmente que un fardo era más lindo que el otro y que se trataba en realidad de una campaña hábilmente preparada contra los productores que habían concurrido a la Cooperativa, preparando así el terreno propicio y necesario para que en años siguientes la Institución estuviera obligada a suspender la actividad tabacalera iniciada con éxito en el año anterior o sea en 1940.
Así había que luchar antes y en esos años y si bien en la Cooperativa Agrícola Limitada de Oberá se pasaban zozobras, sustos, angustias no era menos cierto que se experimentaba también, al final, la satisfacción del triunfo y del deber cumplido.
El luchador y destacado pionero que fuera don Basilio Lutz, nos relató entonces (1969) este interesante pasaje de su vida ocurrido en el año 1941 cuya lectura hoy podrá servir para aquilatar valores que hombres e instituciones pusieron en evidencia para contribuir al desarrollo de esta Oberá próxima a los 90. Publicado en P.M. el 8 de julio de 1969 – Pág. 12.

Humor
Verano 2018
No, ¿y qué se le va a hacer..? y sin siquiera desearlo se puso a silbar una estrofa de “…todo es igual, nada es mejor, lo mismo un…” ¡ah no!… hasta ahí nomás!!! Y salió, sí, silbando, pero ahora bajito no sea que… ¡Qué!!! Pareció decirle el eco como para azuzarlo y darle fuerzas para enfrentar el día… ¡y qué día! pareció contestarse a sí mismo… enfilando hacia el surtidor puso su coche en la fila y sacando unos pesos de su bolsillo comenzó a hacer el cálculo de los litros que podría cargar… ¿señor? le dijeron y despertando del mundo al que soñadoramente había llegado a vivir por unos instantes… ¿cómo? respondió, -cuanta nafta señor!! y como una voz escapada de su bolsillo llegó a escuchar ¡Solo diez!, con voz de canchero en bancarrota gritó ¡10! y pagó… Ah! la lista! y como si se tratara de una brasa caliente la miró como si mirara un análisis de salud que dio mal, casi de reojo y con la punta del dedo fue tachando imaginariamente lo que le habían anotado y consideraba superfluo… ah! pero claro y muy orondo entró al Super esgrimiendo como si fuera una esponja su tarjeta, ese cartoncito que le servía para inflarlo un poquito y devolverlo a la lid… y el día siguió andando, ¿cuánto debo? le preguntó al cajero de la empresa eléctrica, se lo dijeron y explotó en protestas, que el mes pasado, que hace un año, que ahora… impasible y sin interés por lo repetido de la protesta el cobrador siguió trabajando… ¡Me escucha!!, perdió la calma y mientras el cajero prosiguió inicialando boletas, pensó que todavía le quedaba la farmacia, el…, la… el mediodía moría y el regreso a casa era inminente, tomó el auto, comenzó su desahogo recordando los tiempos viejos aquellos en que Palito cantaba “la felicidad… la-la-la…”
Entró a su casa, abrazó fuertemente a su nieto y le dijo a boca de jarro: trae el barrilete que te regalé y que suba, ¡que suba el también, caramba!!
Y se quedó dormido.

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Categorías: Columnas de Opinión

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