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“Seis están presos, pero a mi hijo lo mataron entre once por lo menos”

Al cumplirse una semana del brutal homicidio de Diego Adrián Genzler (22), familias y amigos de la víctima se manifestaron ayer frente al Juzgado de Instrucción Dos en reclamo de mayor celeridad en la causa que tendría más implicados, además de los seis sujetos que fueron detenidos en un primer momento.
En tanto, fuentes judiciales confirmaron que en las últimas horas el expediente pasó a manos de la jueza de Instrucción Uno, Alba Kunzmann de Gauchat, ya que el magistrado original, Horacio Alarcón, se inhibió por cuestiones de decoro, puesto que una familiar asumió la defensa de uno de los seis imputados.
Si bien en primera instancia la Policía informó que Genzler fue asesinado a piñas y patadas por una patota, la autopsia confirmó que sufrió varias lesiones cortantes de gran tamaño en la cabeza, compatibles con machetazos, lo puso en evidencia el ensañamiento de los homicidas y confirmó los dichos de tres testigos directos.
El hecho se registró alrededor de las 2.30 del viernes 20 de octubre pasado, en el barrio Oeste de Campo Viera, a una cuadra del Centro Integrador Comunitario (CIC) y a dos del Comando Radioeléctrico. La víctima padecía ataques de epilepsia.
En las horas posteriores fueron detenidos los hermanos Rolando M. (27) y Miguel Darío M. (31), Maximiliano Agustín C. (18), Diego Ariel P. (20), Sebastián Alejandro R. (22) y Mateo Jesús F. (15).
Los seis están imputados por el delito de “homicidio calificado por ensañamiento y alevosía y el concurso de dos o más personas”, incluido el menor, quien ante la gravedad del hecho, en los próximos días sería alojado en el Correccional y de Menores de Villa Lanús, Posadas.
Por su parte, ayer los testigos manifestaron que todavía no fueron citados a declarar en sede judicial y afirmaron que los agresores fueron por lo menos once.

Dolor de madre
Liliana Ferreyra (42), madre de la víctima, se mostró abatida por la tragedia y reconoció que la atormenta pensar en el temor y el dolor que invadieron a su hijo al momento de ser atacado por los asesinos.
“Lo que le hicieron no tiene perdón de Dios. Ni siquiera les importó que era enfermo”, alcanzó a decir quebrada por el llanto. Recordó que su hijo padecía ataques de epilepsia y estaba medicado, al tiempo que especuló: “Capaz se desmayó del susto, porque eso le pasaba cuando tenía una emoción muy fuerte, pobrecito”.
Ferreyra comentó que reside en la localidad de Santa Rita y el miércoles 18 estuvo con Adrián en Campo Viera. Fue la última vez que lo vio.
“Él estuvo un mes con el papá en Buenos Aires y volvió para pasar conmigo el Día de la Madre. Estaba muy contento. Cobraba una pensión por su enfermedad y hacía changas, estaba de novio y tenía proyectos. Quiero justicia, porque seis están presos, pero a mi hijo lo mataron entre once por lo menos y varios siguen libres”, subrayó.
El joven residía en la casa de su abuela materna, en el lote 5 de Campo Viera, era muy querido por sus vecinos y no tenía problemas con nadie, mencionaron.
Rodeada de sus otros dos hijos, Ferreyra indicó que “siempre escuchaba las noticias y a las madres que pedían justicia, pero jamás pensé que me iba a tocar pasar por este dolor de perder un hijo así”.
Si bien la mayoría de los implicados serían del barrio 36 Viviendas de Campo Viera, no se descarta que esté involucrado por lo menos un sujeto residente en el barrio San Miguel de Oberá, quien según rumores que llegaron oídos de la familia, habría filmado con su celular el homicidio.
Arnó Genzler (47), el padre de la víctima, reside en La Plata y recordó que su hijo estuvo con él un mes y se quiso volver porque extrañaba a sus amigos.
“Ahora esta lucha no es por él, sino por otros chicos y toda la comunidad de Campo Viera que está muy desprotegida. Hay patotas que hacen lo que quieren y así no se puede vivir”, alertó.

Testigo clave
Ezequiel Da Cruz contó que a las 2.30 volvía a su casa con dos amigos y vio cuando atacaron a la víctima. Agregó que hasta el momento no fue citado a declarar.
Sobre el hecho, relató que “vimos que Adri estaba en la otra cuadra y nos levantó la mano saludando. Ahí de golpe salieron de todos lados y le empezaron a correr. Adri se cayó y le empezaron a pegar machetazos, piedrazos y patadas”.
“Hasta revólver nos mostraron. Mis amigos y yo les gritábamos que paren; llorábamos desesperados pero no podíamos llegar hasta el lugar porque unos le pegaban y los otros nos atacaban a nosotros. A un compañero le cortaron la cabeza”, precisó el testigo.
Por ello, insistió que “hay más implicados y siguen por la zona como nada. Yo el domingo quise aportar más datos y el comisario me dijo que estaba muy ocupado por las elecciones”.
Por su parte, Daniel Genzler, hermano de Adrián, aportó un dato que hasta aún no habría sido explicitado en el expediente.
“Los amigos de mi hermano dicen que esa noche él tenía la billetera, pero cuando llegó la Policía no encontraron. Recién al otro día la novia nos entregó la billetera y dijo que mi hermano le había dado”, señaló.
Además, sumó otro indicio al menos intrigante: “Un hermano de la chica le había amenazado a mi hermano porque a él no le gustaba cómo le trataban a una cuñadita que es discapacitada. No sé qué pensar, porque no se entiende lo que le hicieron a mi hermano”.
Entre los amigos que participaron de la movilización de la víspera se encontraba Gladis Núñez, vecina del barrio Oeste, quien comentó que alrededor de la 1.30 del día 20, se dirigió en persona hasta el Comando Radioeléctrico para avisar que la patota estaba generando disturbios y molestando a la gente que pasaba.
“Los policías fueron a ver y dieron una vuelta, pero los delincuentes se escondieron. Los policías se volvieron y a la media hora asesinaron a Adrián”, lamentó.
Por otra parte, ayer en horas de la tarde, una treintena de personas entre amigos y familiares de Adrián marcharon por las principales calles de Campo Viera para reclamar justicia por la muerte del muchacho.

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