La primera y extensa jornada del juicio por el cuádruple homicidio de la familia Knack revivió el horror que padecieron las víctimas y confirmó que dos de los tres imputados poseen antecedentes penales por diversos delitos.
Se trata de Juan Ramón Godoy (46) y Marcial Benicio Alegre (54), justamente quienes al momento del hecho eran empleados del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (Ifai) asignados al ingenio azucarero de San Javier, donde residían.
Según se constató con la lectura del requerimiento fiscal de elevación a juicio, Godoy posee condena unificada por robo y lesiones, mientras que Alegre tiene antecedentes por contrabando.
En tanto, según el expediente de la masacre de Panambí, un par de testigos declararon que escucharon que Godoy planeaba un robo a un aserradero grande, donde cada uno de los integrantes de la banda obtendría un botín de 50 mil pesos, monto que él utilizaría para instalar otro lavadero.
Incluso, mencionaron que en algún momento el imputado mencionó que si se comete un hecho delictivo “hay que quemar todo para no dejar rastros”, un dato que cobra relevancia ante la contundencia de los hechos.
Godoy fue detenido el 27 de mayo del 2014 en San Javier, dos días después que varios encapuchados irrumpieran en la casa de los Knack, situada en el kilómetro 7 de la ruta Provincial 5, en Panambí, donde quemaron vida a la familia.
El 26 de mayo por la tarde, un llamado anónimo a la comisaría local indicó que el botín y las armas utilizadas en el hecho se encontraban en el tráiler del taller de Alegre, en San Javier. Luego, la Policía estableció que Godoy y el ex prefecto Pablo Julio Paz (54) eran muy allegados al mecánico.

Debate que promete
Alegre se mantuvo prófugo durante varios días, pero más tarde se corroboró que las armas halladas en su taller no tuvieron relación con el hecho investigado. Tampoco dieron con el botín de 360 mil pesos que robaron de la casa de la familia Knack.
En tanto, según la investigación, Godoy era propietario de un VW Bora gris similar al que vecinos de Panambí vieron circulando por la zona en las horas previas a la masacre.
Al respecto, un raspón en un lateral del coche fue motivo de exhaustivas pericias, ya que se especuló que podría haber sido producto del roce con una planta cerca de la escena del crimen. Habrá que ver ahora, en el desarrollo del juicio, si existe sustento para sostener dicha hipótesis.
También el cotejo de ADN apunta hacia Godoy, al igual que a Paz, cuya huella se halló en una caja de cartón que estaba en el interior de la propiedad de Knack.
Mañana, en la continuidad del juicio, se escuchará el relato de los primeros ocho testigos, la mayoría familiares de las víctimas.
Por su parte, en su primera intervención ante el Tribunal Penal Uno, el abogado Eduardo Paredes, defensor de Paz, mencionó que en la lectura del requerimiento fiscal notó gruesas contradicciones con lo que consta el expediente, presagiando el desarrollo de un debate que será intenso hasta el final.
A lo largo de toda la instrucción Alegre se abstuvo de declarar, cosa que sí hicieron Paz y Godoy. En tanto, en la apertura del juicio los tres anticiparon que oportunamente harán uso de la palabra.

Pistas y datos
La denominada masacre de Panambí se cobró las vidas del empresario maderero Oscar Knack (43), su esposa Graciela Mabel Mojsiuk (42) y sus hijos Cristian (25) y Bianca (12).
El 25 de mayo por la mañana, Cristian y su novia viajaron hasta Cuatro Bocas, Corrientes, para cobrar un monto por la venta de un lote de madera y un anticipo por otro.
La transacción fue en efectivo, sin recibo ni documento alguno que avale el pago, según declaró el empresario Daniel Oses, el comprador.
Por su parte, la novia de Cristian contó que llegaron alrededor de las 12 y se iban a encontrar con Oses en una estación de servicio de Cuatro Bocas, pero finalmente lo hicieron más adelante porque en la YPF había mucha gente, según propuso el empresario. Cristian guardó la plata en diferentes partes del vehículo y por el camino sólo habló con la mamá, dijo la novia.
De todas formas, camino al hospital Samic, Graciela Mabel Mojsiuk declaró que los ladrones “pidieron la plata que trajo Cristian”, lo que abonaría la teoría de un entregador.
En tal sentido, un albañil que trabajaba para Knack comentó que días antes éste le dijo que no tenía plata para pagarle un trabajo porque no le habían depositado y que iban a buscar la plata a Corrientes.
Por su parte, los empleados del aserradero declararon que el patrón no les contaba los problemas que tenía, pero en cambio una ex empleada doméstica mencionó que la señora le comentó que la venta de madera estaba “fea”.
Los trabajadores afirmaron que los únicos que cargaban los camiones eran el padre y los hijos. En tanto, dijeron que no conocían a ningún “prefecturiano o ex prefecturiano”, como declaró Cristian antes de morir, en referencia al sujeto que identificó ese 25 de mayo.

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Territoriodigital. Fotos: Luciano Ferreyra


Categorías: Noticias Policiales

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