Sus ojos marcan el pulso de las sensaciones que la invaden al hablar de su pequeña. Se nublan de emoción al recordar que estuvo 35 días en terapia intensiva, luego de la operación del corazón. Pero enseguida destaca su excelente recuperación y su mirada se ilumina de felicidad. 
El mundo de Cinthia Rodríguez (22) gira en torno su hija Mía, de 7 meses de vida, quien nació con síndrome de Down, problemas cardíacos, de tiroides y es alérgica a la lactosa, por lo que requiere atención y extremos cuidados.
“Mía tiene tantas ganas de vivir que los médicos se sorprendieron. Estuvo en cirugía durante casi ocho horas y después la mantuvieron una semana con el pecho abierto. No le cerraron enseguida por si había alguna falla, pero gracias a Dios se recuperó muy bien”, subrayó orgullosa.
En diálogo con El Territorio, la joven madre comentó que cría sola a su hija.
Al respecto, Rodríguez precisó que “desde que nació, estuvo más tiempo internada que en casa. Ahora por último se enfermó de neumonía y estuvo internada en el hospital Samic hasta el miércoles pasado, cuando le dieron el alta”.
El 4 de julio, Mía fue intervenida quirúrgicamente en el Instituto Cardiológico de Corrientes, una cirugía de altísimo riesgo que comenzó a las 7.30 y se extendió hasta las 15.
“Los médicos me avisaron que era una operación muy complicada, pero yo siempre tuve mucha fe. Después me felicitaron por la fuerza que tiene mi hija”, alcanzó a decir con lágrimas asomando en sus ojos.

Tratamiento prolongado
El posquirúrgico incluyo 35 días en terapia intensiva, de los cuales una semana permaneció con el pecho abierto. Sobre la evolución, la madre comentó que “los médicos me adelantaron que va a quedar con insuficiencia cardíaca y tiene un soplo que hay que seguir tratando”.
Al momento de quedar embarazada, la joven cursaba el tercer año del Profesorado de Biología en un instituto privado de esta localidad, carrera que tuvo que abandonar para cuidar a su pequeña.
Todo debe afrontarlo sola y con la fortaleza que le inspira su beba. Su familia directa no puede colaborar económicamente, ya que es huérfana de madre y hace años que no sabe nada de su padre.
“Por suerte mi tía nos dio un lugar en su casa, pero ello también tiene su familia y a veces se hace complicado”, graficó Rodríguez, que además de su propia hija, está a cargo de dos hermanos menores. A su vez, la tía que los alberga tiene tres hijos y todos residen en la misma casa, en el barrio Tres Esquinas.
En ese contexto, valoró el aporte del Plan Nacer, que le posibilitó afrontar la costosa cirugía de Mía.
En tanto, los controles mensuales se realizan en el hospital Pediátrico de Posadas.
“Por suerte la Municipalidad me ayuda con los pasajes, más una lata de leche y dos paquetes de pañales por mes, que no alcanza, pero algo me ayuda. Como es alérgica a la lactosa, tiene que tomar una leche cara y hago malabares para conseguir”, reconoció.
Asimismo, el próximo año su niña debería comenzar con la estimulación temprana, lo que también insumirá recursos, al tiempo que pretende retomar su carrera terciaria.
Ante tantos desafíos, mencionó que “a pesar de tantos obstáculos, mi hija es el amor más grande que tengo y no voy a bajar los brazos para que ella tenga una buena vida. Sola es muy difícil, pero voy a luchar por ella”.

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