Cae la tarde y el frío se impone, pero el ingeniero Eric Barney parece inmune a las cuestiones climáticas. Ni siquiera repara en el agua helada que avanza sobre sus zapatos, entregado a pleno al tablero que marca los indicadores de la turbina que está revisando. 
Aunque está jubilado del ámbito universitario, el reconocido profesional obereño sigue trabajando y asesorando en proyectos privados de energías alternativas, campo en el cual es considerado un pionero y maestro.
Su gran anhelo, su lucha de 40 años, es dotar a los pequeños colonos de la tecnología básica para autoabastecerse de electricidad mediante microturbinas hidráulicas, aprovechando los arroyos y saltos de la zona Centro.
Como ejemplo de su trabajo, se destaca el proyecto Arroyo Tigre, en Campo Ramón, que desde hace varios años abastece de energía eléctrica a la Facultad de Ingeniería. Se trata de un diseño sustentable y exitoso que podría ser replicado en diferentes puntos de la provincia, siempre y cuando exista apoyo.
En ese sentido, el año pasado fue convocado por el ministro de Energía de Misiones, ingeniero Sergio Lanziani, quien lo contactó por su experiencia en la investigación y desarrollo de energías renovables.
Pero pasaron los meses y los avances fueron nulos, lo que fue desanimando a Barney, según reconoció en una entrevista con El Territorio.
De todas formas, no baja los brazos y sigue profundizando en sus ideas, como el proyecto que está desarrollando en el Camellias Golf de la familia Okulovich, donde instaló una turbina que permite aprovechar el recurso del inmenso lago artificial del predio, ubicado sobre la ruta nacional 14.

¿Cuáles son las características básicas de este proyecto en el Camellias Golf? 
Es un sistema muy sencillo para bajar al extremo los costos. Así, dependiendo del presupuesto, por 20 o 40.000 pesos un colono puede tener luz toda la vida. En estas máquinas no hay desgaste, no hay nada que se rompa.
Mientras que haya agua, hay luz. Tuve la idea de empezar a hacer turbinas con rodete abierto, significa sin retenes y otras cosas. Es un rodete soportado con dos rodamientos, una tobera de entrada, una manivela de regulación y el sistema de polea y generador.
El generador es de 3 kilovatios (KW) y en cuatro metros de altura estamos sacando 2 KW de potencia, con 120 litros por segundo. Y tenemos un lago de seis hectáreas, lo que es una acumulación de agua monstruosa, ya que son unos 160 millones de litros. Si llueve, en una noche juntamos dos millones de litros. Es una belleza, podemos hacer como una gran batería.

En términos prácticos, ¿cuánta energía genera una turbina de estas características? 
Con esto iluminamos el acceso, el letrero, el lago y la mesa de entrada. Sería luz como para cuatro familias. Cuatro casas estándar.
Además, la idea es poner en paralelo a la red para hacer el balance neto (sistema de compensación energético) para tratar de vender energía a la red y promocionar este tipo de proyectos. Es decir, cuando hay posibilidad de contar con mucha agua se le vende a la red y cuando hay poca los usuarios consumen con el medidor común.

¿Existen experiencias al respecto? 
Sí, ya en el año 85 hicimos el proyecto del Doradito, que integraba a 16 colonos con 6 KW con balance neto y cuando llovía generaban 2000 KW por hora. Lo mismo hicimos con el proyecto Tigre, de 90 KW, que desde hace 20 años abastece de luz a la Facultad de Ingeniería. Está en paralelo con la red eléctrica a través de un convenio con la Celo.
Acá en la zona somos líderes en esta idea, que recién están tratando en el Congreso de la Nación la posibilidad de apoyar este proyecto de balance neto para promocionarlo.

¿Y por qué se demora si los beneficios son claros?
El problema es que falta ayuda concreta, faltan recursos. Siempre hay plata para los grandes proyectos, pero nadie piensa en los chicos. Mientras tanto, los políticos siguen haciendo promesas.
La verdad que nosotros estamos bastante decepcionados con el gobierno, porque hace un año y medio que venimos escuchando sólo promesas. Así no seguimos más y buscaremos otros medios para poder desarrollar nuestras ideas. Si sos colono a dónde vas a preguntar por estas cosas; si no hay leyes, no hay nada.
Hace 40 años que venimos pidiendo, pero para el chico no hay crédito. Y no es que siempre estemos llorando, es una realidad. Lo hacemos de nuestro bolsillo y con eso no alcanza.
A pesar de todos los contratiempos, usted sigue haciendo docencia desde la práctica.
Es que tenemos que enseñarles a los colonos que con un saltito de dos metros y 20 litros por segundo, pueden tener luz todo el día. Cosas que hay que promocionar, porque Misiones es la provincia más rica en agua del país. En Oberá hasta ahora no pudimos reflotar el proyecto de un centro demostrativo para educar a la comunidad sobre todo lo que se puede hacer.
La idea es contar con un espacio para las diferentes energías, con especialistas que expliquen y se puedan hacer demostraciones. Las energías alternativas se complementan y son accesibles, pero hace falta apoyo del Estado.

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Territoriodigital. Foto: Dani Villamea


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