El pedido de justicia de los familiares de Lidia Bezus (69) y su hijo Diego Kosaczuk (29) se está cumpliendo lentamente. Los tres acusados del asesinato a balazos en su chacra del paraje Samambaya de Los Helechos serán juzgados -posiblemente- el año que viene, porque la causa que determinó las responsabilidades de cada uno fue elevada a debate oral.
Los considerados como asesinos, que fueron detenidos días después del doble crimen que conmocionó a la tranquila localidad distante a diez kilómetros de Oberá, son Jorge Miguel Chiluk (27), Jorge ‘el Tuerto’ Pereyra (35) y el más peligroso del trío: Sergio Machado (27).
Chiluk fue el primero en caer porque era un changarín conocido de las víctimas y días antes del doble homicidio lo vieron merodeando la zona. Se cree que fue quien aportó el dato de que habían vendido un lote de pinos y tenían dinero en la casa, lo que supuestamente movilizó a los atacantes. No obstante, otra hipótesis apunta a un ajuste de cuentas debido a que madre e hijo habían aportado datos que ayudaron a descubrir al protagonista de un atraco en la zona.
Machado, en tanto, fue detenido en una pieza que alquilaba en el barrio Villa Martos de esta ciudad y tenía en su poder el revólver calibre 22 con el que hirieron de muerte a la agricultora y a su hijo que al parecer intentó defenderla de las agresiones que estaba sufriendo en manos de los delincuentes, quienes a su vez lo balearon.
La instrucción de la causa estuvo en manos de la jueza Alba Kunzmann de Gauchat y, ahora, casi un año y medio después, por pedido del fiscal Elías Bys fue elevada al Tribunal Penal Uno, donde los jueces decidirán cuándo los sentarán al trío en el banquillo de los acusados. De comprobarse sus responsabilidades, los tres podrían recibir duras condenas, ya que el Código Penal establece penas de entre 8 y 25 años para este tipo de delitos, calificados y con alevosía.
Por lo que pudo confirmar El Territorio, recién después de la feria (febrero) se notificará a las partes la conformación del triunvirato de magistrados, se atenderán los incidentes que podrían llegar a ser planteados y arrancará el período de producción de pruebas. Luego se fijará la fecha del proceso oral y público y se citará a los testigos.

A 17 meses del horror
El 16 de diciembre se cumplió un año y cinco meses del doble homicidio.
Las víctimas residían solas en la propiedad situada a unos ocho kilómetros del casco urbano de Los Helechos, donde eran apreciados por vecinos y conocidos. Asistían a la Iglesia Evangélica y eran muy colaboradores con la comunidad.
Si bien disponían de algunas hectáreas de té, yerba y pino, eran pequeños colonos que vivían con lo justo. Muestra de ello es que se movilizaban en un Renault 12.
Según se pudo reconstruir en el expediente, los delincuentes arribaron a la propiedad alrededor de las 9 del 16 de julio del año pasado. A esa hora, Kosaczuk se encontraba trabajando en el vivero que estaba ubicado frente a la casa y ahí habría sido sorprendido por los asesinos.
Su madre se encontraba adentro de la casa y habría visto la escena o escuchó gritos, por lo que alcanzó a tomar su teléfono celular y trató de contactarse con un vecino. En ese lapso, uno de los desconocidos logró evitar que pida auxilio y se supone que fue cuando recibió un fuerte golpe en la cabeza.
Habría sido entonces que su hijo corrió para asistirla y fue ultimado de dos balazos. El cuerpo del muchacho fue encontrado en la escalera de acceso a la casa. Su celular fue hallado sobre un cajón en el vivero donde estuvo trabajando esa mañana.
Los cuerpos fueron hallados por un vecino que reside a 800 metros del lugar, a quien la señora Lidia trató de llamar en medio del horror. Según su declaración, cuando atendió el teléfono escuchó un leve ruido de fondo y creyó que la interferencia fue producto de la escasa señal que hay en la colonia. Luego fue imposible devolverle la llamada y fue así que después del mediodía decidió pasar por la casa de sus vecinos y se encontró con el baño de sangre.
A lo lejos, porque los perros no le dejaron acercarse demasiado, observó el cadáver del muchacho tendido en la escalera, por lo que inmediatamente dio aviso a la comisaría local y los uniformados constataron que la madre de Diego también había sido asesinada. La mujer fue encontrada en su habitación.
El joven presentaba dos disparos de arma de fuego, uno en el pectoral izquierdo y otro a la altura del ojo derecho. La señora sufrió dos disparos en la cara y hundimiento de cráneo por el golpe sufrido.

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Categorías: Noticias Policiales

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