Conmocionados por tu partida, en este día elegimos honrarte a través de las palabras, aquellas que se hicieron carne en tí desde de las páginas de incalculables libros. Si tu vida fuera como uno de ellos, cada capítulo tendría la más tierna invitación a seguir leyéndolo y así es como nos encontramos hoy soñando con no leer el final. Sin embargo, tal como nos enseñaste, un libro tiene esa mágica capacidad de repasarlo un sin fin de veces. Queremos reseñar para los lectores de este espacio, tan solo una parte de un gran capítulo de tu vida, al que denominamos: Entrega.
La Doctora, como la llamábamos con profundo cariño, nos legó caminos recorridos con absoluta entrega, caminos que nos dejaron el sabor del desafío. Pero, nunca transitados en soledad. Como toda gran maestra, Teresa María Luisa, supo contagiar paso a paso su más profunda pasión por el saber, ese saber que se construye a través del tiempo y del encuentro con el otro, reconociendo en ese otro, con la humildad de los grandes, las posibilidades de trascender las individualidades. Es así como hace más de 30 años unió a un grupo humano, amigos apasionados por la lectura, quienes celebraban entre libros, debates enardecidos, risas y momentos de reflexión. Se convirtió así cada hogar en una biblioteca fuera de lo común, un lugar iluminado por la fuerza reveladora del encuentro.
«Para que el lector pueda seguir claramente nuestra forma de trabajar, diré que cada sábado de 16 a 21 hs., en la casa de uno de los socios, nos reunimos para leer. Lógicamente no hay turnos estrictos para las lecturas. Pero en todas (las sedes) nos sentimos bien y el tiempo vuela.
La Biblioteca del dueño de casa es la fuente de explicación para los momentos difíciles de la lectura; a veces las discusiones sobre la interpretación de un episodio se prolongan en cuestiones muy secundarias y alguien llama al orden, así que todo continúa en paz hasta la hora del brindis, que generalmente es una cena comunitaria. ¿Cuántos libros leímos? Seguramente, más de 90!»
Dra. Teresa Morchio de Passalacqua
Pasado los años, lo habitual sería que esa llama se apagase, pues no fue así. Hace ya unos meses, invitados por Teresa, comenzamos un nuevo grupo literario, integrado por estudiantes y docentes de su querida Facultad de Arte y Diseño. Una vez más su hogar, se convirtió en fuente de descubrimiento y así, a través de sus libros y junto a ella nos dejamos embriagar por la dulzura de su presencia y la sabiduría de sus palabras.
Maestra, nos quedamos con el recuerdo de tu mirada cómplice, aquella de quien conoce el camino, pero deja que cada uno lo descubra echándose a andar. Nos acompañaste en cada encuentro y encendiste la antorcha para continuar con entrega, diciéndonos en ese momento y siempre: «Cuenta conmigo»

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Categorías: Columnas de Opinión

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