“Que brille para ellas la luz que no tiene fin”, reflexionó el obispo de la diócesis de Oberá, monseñor Damián Bitar, en el cierre del acto que se realizó anoche en homenaje a Rocío Martínez (18) y Luana Centurión (18), alumnas de la Escuela Provincial de Educación Técnica (Epet) 3 que fallecieron el viernes a la madrugada en un trágico accidente ocurrido en Brasil, camino a Camboriú.
El emotivo evento fue convocado a través de las redes sociales por compañeros y allegados a las víctimas.
A pesar de las inclemencias del tiempo en las horas previas, alrededor de un centenar de personas participó de la movilización que comenzó frente a la Epet y culminó en el Centro Cívico de esta localidad.
La marcha fue precedida por un pasacalle con la inscripción “Luana-Rocío, hasta siempre”. En la previa, los organizadores repartieron cintas negras en señal de duelo y muchas personas caminaron portando velas.
La sentida columna transitó por la avenida Misiones y la calle Corrientes, hasta la intersección con Sarmiento y Libertad, donde se desarrolló un breve acto ecuménico que contó con las palabras de monseñor Bitar y el pastor Jorge Kreder.
Estuvieron presentes compañeros de curso de las víctimas, amigos y alumnos de otros colegios, padres y profesores, todos visiblemente compungidos por la tragedia que conmovió a la provincia y al país.
También asistieron los hermanos de Luana y Rocío, no así sus padres, quienes se excusaron debido al dolor que les ocasionó tan irremediable pérdida.
“Toda la comunidad está abatida por este hecho y esperamos que sirva para tomar conciencia. Ningún padre está preparado para perder un hijo, por eso cada vez que un vehículo sale a la ruta tiene que estar en condiciones. Debemos tomar conciencia que detrás de un volante hay vidas y familias. Pidamos que nunca más tengamos que sufrir un hecho tan trágico”, subrayó el pastor Kreder.
Por su parte, el obispo Bitar hizo hincapié en la necesaria contención espiritual de la familia en un momento de tanto dolor.
“Este hecho se dio justo en la cercanía a la Navidad, donde más allá de las luces y el consumo, celebramos al que quiso morir para que vivamos. Luana y Rocío están en el hogar definitivo y rogamos consuelo para sus familias”, remarcó.

“Estamos muy dolidos”
Entre los compañeros de las víctimas que asistieron a la marcha estuvo David Bernhardt (17), quien también viajaba en el colectivo de la empresa Río Uruguay que volcó en el vecino país.
Las chicas viajaban una fila delante de la suya y fue quien tuvo la responsabilidad de identificar el cuerpo de Luana en la morgue.
“Estamos todos muy dolidos y nos podría haber tocado a cualquiera. Ahora sólo nos queda recordarlas como las buenas personas que eran y acompañar a las familias”, comentó.
En tanto, un allegado comentó que el miércoles los cinco alumnos de la Epet que resultaron ilesos se reunirán en una casa para charlar con una psicóloga, puesto que todos están muy afectados por la tragedia que les tocó vivir cuando se dirigían al viaje de fin de curso.

Momentos de tensión
Durante todo el fin de semana, los trabajadores de medios de prensa tuvieron dificultades para realizar su trabajo en la cobertura del hecho que conmociona a los misioneros, sobre todo a partir de agresiones provenientes de la familia Centurión.
El sábado, los cronistas fueron echados de la sala velatoria, mientras que el domingo un fotógrafo fue increpado cuando tomaba fotos del cortejo fúnebre. Pero el hecho más grave se registró en la víspera, cuando el fotógrafo Daniel Gómez fue agredido físicamente por un hermano Luana Centurión frente a la Epet, en un hecho repudiable que atenta contra la libertad de prensa.

Los heridos evolucionan

Erika Romero es la única misionera que queda internada en Brasil tras el accidente y hasta anoche continuaba en el hospital de Santo Angelo, acompañada por sus padres y unos tíos.
El último paso médico consistía ayer en quitarle la asistencia mecánica a la adolescente para evaluar si lograba respirar por sí sola.
El último parte médico cedido a los padres es que hay que esperar para ver cómo evoluciona, en tanto todavía está lejos la posibilidad de traslado porque no está en condiciones.
Por su parte, Matías Noguera y Agustina Rolón continúan internados en el hospital Madariaga y evolucionando favorablemente, aunque por el momento no tienen fecha de alta médica. Los médicos manejan con premura sus casos para evitar al máximo complicaciones en el futuro.
“Se despierta porque tiene gritos en su cabeza”
WANDA. Beatriz Dos Santos no deja de agradecer “abrazar a mi hija es todo lo que quería”.  Es madre de Melanie (17), egresada del BOP 87 de Wanda, que viajó junto con su compañera Camila Ruiz Díaz.
La mujer contó que arribaron a Wanda el sábado a la madrugada y que desde entonces notó que la joven no podía descansar. “Se despierta porque tiene imágenes del accidente y los gritos en su cabeza, el ruido del colectivo arrastrándose le perturba, ella está con un trauma por lo que pasó y todo lo que pedimos es que se ponga bien, que se recupere. No me importa nada más en este momento”, relató a El Territorio.
Contó que, a su regreso desde Sao Luis Gonzaga, esperaban a las familias el comisario, autoridades municipales y un equipo de médicos y psicólogos para asistir a las dos estudiantes que sobrevivieron al vuelco del Río Uruguay.
“Estamos agradecidos con la respuesta de la comunidad que nos acompañó a todos y con las autoridades brasileñas y de acá, yo no quiero pensar en nada más que agradecer porque mi hija está viva y estamos en casa. Aunque siento un gran dolor por los jóvenes que fallecieron y por los padres que perdieron a sus hijos”, agregó.
Sobre la interminable jornada de viernes, expresó que “me reencontré con mi hija a las 12.30 de la noche, nosotros íbamos a buscarla pero como ya no íbamos a poder pasar volvimos con los funcionarios misioneros y esperamos a los chicos que venían en una combi hasta la empresa Tabay”.
En la madrugada, pudo hablar con el propietario de la empresa de turismo y aseguró que él “estaba muy triste por la situación muy afectado como todos”.
Recordó que fue un viaje que se organizó como mucha anticipación, “conocíamos a todo el grupo de coordinadores, toda gente muy amorosa, el viaje era un sueño de las chicas. Mi hija hasta se quedó sin recepción por viajar porque económicamente no podíamos afrontar los dos gastos”.

 

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Territoriodigital


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