aguaenbidonesCada mañana, la prioridad de Carlos Domínguez (65) es trajinar durante dos horas el trillo de casi 200 metros que separa su casa de la vertiente que abastece al barrio El Progreso, donde medio centenar de familias padecen la falta de agua potable.
Sin acceso a la red, los vecinos dependen de la asistencia que cada dos semanas les provee el municipio mediante el camión cisterna que llena los tanques y baldes que dejan al frente de las respectivas casas.
El caso de Domínguez es una síntesis que grafica el drama de vivir sin agua. “Lo que nos trae la Municipalidad dura tres o cuatro días, pero después tenemos que buscar de la vertiente para tomar y cocinar. Por suerte más cerca pasa un arroyito y de ahí buscamos para hacer la limpieza, porque esa agua está muy contaminada y no sirve para la gente”, precisó.
A pocas casas reside doña Yolanda, madre de ocho hijos, uno de los cuales padece cáncer en fase terminal. “El pobrecito ya no tiene más esperanzas, según los médicos. Lo único que quiero es tenerle bien estos últimos meses, pero ni siquiera tenemos agua como la gente”, lamentó con la mirada vidriosa de tristeza e impotencia.
Yolanda y sus hijos mayores hacen a diario el mismo camino hacia la vertiente. Para la mujer son 150 metros que demandan un gran esfuerzo físico, aunque está acostumbrada a los rigores de la pobreza.
“Es una lástima que el municipio nos traiga agua cada quince días, porque eso alcanza poco y nada, y cuando empieza el verano es peor. Yo llamé varias veces para pedir que traigan más, pero dicen que no tienen suficientes camiones y entonces mandan un poco para cada barrio”, mencionó.
En tanto, comentó que muchas personas, sobre todo chicos y ancianos, sufren cuadros estomacales por el estado del agua que consumen.
Consultado al respecto, Vilmar Francoes, presidente de la comisión vecinal del barrio Las Palmas, lindero a El Progreso, indicó que el reclamo es compartido y ya se giraron notas a la comuna y la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá (Celo).
“Tenemos problemas con todos los servicios, pero el agua es el más importante y la excusa que nos dan es que el barrio está muy alejado del centro, una cuestión que debieron prever antes de autorizar la urbanización de la zona”, remarcó el referente vecinal.

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Territoriodigital. Foto Dani Villamea


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