tanque_agua_publicoEl síndico de la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá (Celo), Jorge Duarte, reconoció que más de 20 mil obereños no tienen acceso a la red de agua potable local, la que a su vez evidencia limitaciones para abastecer a los socios de la entidad. 
A pesar de que aún restan varias semanas para el arribo de las temperaturas más altas, son muchos los vecinos que explicitan sus reclamos por la falta del vital líquido, sobre todo en los sectores que no tienen conexión a la red y dependen de la asistencia del municipio.
“Actualmente, más de 20 mil ciudadanos obereños no tienen acceso al agua potable, un problema que es responsabilidad del Estado nacional, provincial y local”, subrayó Duarte.
Para paliar el déficit, la comuna reparte agua en camiones cisterna que recorren los barrios, aunque actualmente no dan abasto con la creciente demanda de barrios populosos como lo son San Miguel, San José, Osorio, Sapucay, Kilómetro Cero, Aeroclub y Kilómetro 11, entre otros.
“Por mi barrio hace dos semanas no pasa el camión del agua. Parece mentira, pero es real y lamentable”, señaló Mario Dos Santos, un vecino de la zona.
En tanto, recordó que a mediados del año pasado los vecinos firmaron un convenio con la Celo para la ampliación de la red, proyecto que sigue en espera.
“Somos más de 50 familias rehenes del agua, porque dependemos que la Municipalidad nos traiga. Para colmo, estamos a metros del Acuífero Guaraní, vivimos sobre agua y no tenemos. No me quiero imaginar lo que será el verano”, subrayó.

Reclamo constante

Tiempo atrás, el intendente Carlos Fernández reconoció que recibieron un parque vial muy deteriorado, que incluye dos camiones cisterna de los años 70 con serias fallas mecánicas, lo que retrasa el reparto de agua a los barrios.
También en San Miguel se escucharon reclamos, aunque este barrio dispone de tres pozos perforados que son administrados por el presidente de la comisión vecinal. 
“Nos largan el agua un rato a la mañana y después de noche, pero no da abasto para todas las familias”, se quejó Norma Da Rosa, una vecina de San Miguel.
Además, cuestionó al presidente de la comisión vecinal, Darcí Peretti, porque “se esconde y no nos da respuestas”.
Consultado al respecto, Peretti explicó que debido a la alta demanda los pozos funcionan con horario restringido. “Son perforaciones comunitarias y no se paga el consumo, por eso muchos no dan importancia y derrochan. Aparte la Municipalidad también trae con el aguatero”, argumentó.

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Territoriodigital


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