encerradaDesde hace tres semanas, Marina Romero García (24) y su pequeño hijo viven como prisioneros en su propia casa, ya que la mujer se vio obligada a encerrarse con cadenas y candados para que su ex concubino no irrumpa en la vivienda.
La pareja convivió durante tres años, lapso en el que el sujeto la habría maltratado reiteradamente, lo que derivó en la reciente separación. Producto de la relación, tuvieron un hijo que en la actualidad tiene 1 año y 4 meses.
En diálogo con El Territorio, Romero García reconoció que el departamento que ocupan es propiedad de la familia de su ex, pero no tiene otro sitio dónde ir con su criatura y a diario es hostigada por el progenitor de la criatura y sus abuelos paternos, aseguró.
“Nos separamos hace tres semanas, cuando le pedí que se vaya porque me maltrataba demasiado y me cansé. Hasta ahora aguanté por mi hijo, pero ya no era vida. Cuando quería me echaba a la calle, todo el día eran insultos y maltratos. El problema es que mi ex se mudó con los padres, que viven al lado y no puedo salir porque tienen llaves y entran cuando quieren. Ya me desaparecieron cosas y es un peligro”, detalló.
Aseguró que la separación se está tramitando en el Juzgado de Familia, órgano que aún no fijo fecha de audiencia, pero mientras tanto le recomendaron que no abandone el departamento que ocupa con su pequeño, ya que la ley la asiste.
“Pero tengo mucho miedo de que nos hagan algo, porque son capaces. Entran y me desaparecen las cosas, por eso no puedo salir y puse candados en los portones. La Policía no actúa. No me toman la denuncia porque son amigos de la familia”, remarcó.

Allanamiento
Al respecto, mencionó que en los últimos días la tensión fue en aumento, hasta que el miércoles por la noche una comisión policial arribó al lugar con la intención de requisar la propiedad por un supuesto robo perpetrado por la mujer.
En tal sentido, contó que “a eso de las 23.30 llegaron tres policías en el móvil y me dijeron que tenían que allanar mi casa porque yo tenía algo del dueño, supuestamente un teléfono, cosa que no era cierto. Me dijeron que yo le robé el teléfono”.
“Como no soy tan ignorante, les pregunté si tenían una orden de un juez y que no me parecía un horario lógico. Me amenazaron con meterme presa, pero no les dejé entrar y se fueron. Pasa que ese mismo día fui a la comisaría a denunciar que habían entrado por la fuerza a mi casa y armaron todo para dejarme mal a mí”, remarcó Romero García.
La propiedad está ubicada sobre calle Tartagal, Villa Svea, a una cuadra de la Seccional Tercera.
“Ellos son amigos de los policías, pero si a mi hijo o mí nos pasa algo, van a ser los responsables por no actuar como corresponde”, subrayó.

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Territoriodigital – Foto: Dani Villamea


Categorías: Noticias Policiales

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