El Tribunal Penal Uno declaró “inadmisible” el recurso de casación interpuesto por la defensa de dos de los policías imputados por el brutal homicidio de Hugo Miguel Wasyluk (38), cuyo cadáver fue hallado en una celda de la Seccional Primera el 26 de abril de 2011.
En consecuencia, fuentes del caso señalaron que no habría margen para nuevas apelaciones y debería fijarse fecha para el inicio del juicio oral y público. En principio, el debate podría comenzar el próximo 2 de agosto, tal cual se anunció antes de la presentación del último recurso.
La resolución del tribunal echó por tierra la estrategia dilatoria de la defensa de los imputados, Pedro De Mattos y Carlos Antonio Gómez, ambos sospechados de “tortura seguida de muerte”, que pretendía una nueva pericia sobre la autopsia del cadáver.
En tanto, la negativa se habría basado en lo extemporáneo del recurso, puesto que dispusieron del período de instrucción para requerir dicha prueba y ofrecer medidas.
Incluso, en una primera instancia, la misma defensa ofreció la exhibición de las fotografías de la autopsia, pero luego no asistieron a la audiencia.
Precisamente, a fin de mayo se realizó una audiencia de exhibición de las tomas de la autopsia del cadáver, donde las partes que asistieron pudieron corroborar la enorme cantidad de lesiones que derivaron en el deceso de la víctima.
La Fiscalía y la querella que representa a la familia Wasyluk observaron las 103 tomas fotográficas que integran el CD de la autopsia del cuerpo de la víctima, tras lo cual dejaron constancia de un sinnúmero de traumas violentos que se reflejaron en las imágenes exhibidas.
El Territorio dio cuenta de una serie de fotos donde se observan hematomas con forma de suela de borceguíes sobre el dorso, laceraciones de bastones en el abdomen y marcas de un enrejado en el pecho producto de una enorme presión.
“El objeto de la pericia sobre la autopsia es determinar, a partir de la opinión de los integrantes del Cuerpo Médico Forense, cómo se produjeron las lesiones y los signos clínicos que presentaron en las horas posteriores, además del tiempo aproximado de evolución entre el momento de las lesiones y la muerte”, precisaron.
Datos para definir las responsabilidades de los agresores directos y los diferentes roles en la cadena de encubrimiento y presunta negligencia.
La noche del 26 de abril del 2011, Wasyluk fue encontrado muerto en una celda de la Seccional Primera de estad localidad. Por el hecho están acusados trece policías, entre ellos el médico policial que revisó a la víctima en las horas previas a su deceso.

Idas y vueltas
Semanas atrás, tras largos cinco años de idas y vueltas, la querella subrayó la necesidad acelerar el proceso, evitar la prescripción de la causa y fijar fecha de juicio.
“Compartamos o no el modo de proceder, las partes tienen el derecho de utilizar todos los artilugios procesales en ejercicio de la defensa técnica, incluso aquéllos denominados ‘chicanas’, que con una ayudita de la tan mentada morosidad judicial puede conducir a una prescripción de la acción penal. Del poder jurisdiccional del Estado depende limitar los excesos de las partes para lograr el imprescindible equilibrio entre los dos supremos intereses involucrados en el proceso penal: el derecho de la sociedad a la realización de la Justicia, y el del imputado a que se respeten sus derechos y garantías en el trámite del proceso”, remarcaron.
De Mattos, Gómez y el agente Ricardo Javier Rodríguez llegarán a juicio acusados de “tortura seguida de muerte”. Los tres cumplían funciones en la Comisaría de Villa Bonita y fueron quienes redujeron y detuvieron a la víctima la noche del 25 de abril.
Para la Justicia, fueron los responsables de propinarle el mayor castigo a Wasyluk. Los tres fueron liberados en mayo del año 2014 luego de abonar una caución de 50 mil pesos cada uno, puesto que estuvieron detenidos tres años, lapso mayor al que estipula la prisión preventiva. Por ello esperan el juicio en libertad, como los demás implicados.
Según consta en el expediente, luego de varios meses detenido, el agente Rodríguez decidió romper el silencio y contó con detalles cómo golpearon a Wasyluk. Reconoció que estaba amenazado por sus propios camaradas y exhibió mensajes de texto que lo avalarían.
Por el mismo hecho, están procesados Jorge Antonio Heijo y Wilson Ricardo González, acusados del delito de “omisión de denuncia de torturas e incumplimiento de los deberes de funcionario público”.
En tanto, Miguel Ángel Espíndola, Hugo Ariel Basaraba, Carlos Ariel Lentini, Roxana Andrea Harasimezuk, Alejandro Núñez, Luis Alberto Silva, Gustavo Javier Fontana y el médico policial José Orlando Morales fueron imputados por el delito de “incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

Graves sospechas
Ante la inminencia del juicio, existirían indicios para sospechar de uniformados que habrían falsificado la firma de Wasyluk tras la golpiza en la comisaría de Villa Bonita.
El 25 de abril del 2011, la víctima fue detenida dos veces, pero en las respectivas constancias existen marcadas diferencias en el tipo de firma. Tales elementos constan en el expediente judicial y podría involucrar a dos otros policías.
Se trata del actual jefe de la Seccional Primera, Marcelo Chimiski, quien el 25 de abril del 2011 estaba a cargo de la comisaría de Villa Bonita; y de la oficial Rosa Berley, esposa del imputado De Mattos, uno de los tres principales sospechosos del homicidio.
La situación de ambos podría complicarse si se comprueba la falsificación de la firma de Wasyluk en la notificación del motivo de detención del 25 de abril a la noche, puesto que a simple vista la rúbrica es muy diferente a la original.
“Lo hicieron para deslindar responsabilidades, como certificando que en Villa Bonita el detenido estaba bien, sano y salvo y que pudo notificarse correctamente del motivo de su detención. La firma de la notificación de Villa Bonita es una especie de B larga mayúscula, cuando Wasyluk se escribe con W”, explicó una fuente del caso.
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Categorías: Noticias Policiales

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