“Mi hijo se droga y toma alcohol desde los 13, ya tiene 19 y no sé qué hacer”, admitió el padre de un joven apuñalado en un presunto ajuste por venta de sustancias en Oberá.

Vecinos de Villa Blanquita y Barrio Norte se mostraron preocupados por el avance de las drogas en la zona, lo que generó una escalada de inseguridad y violencia que ya se cobró varias víctimas.
Días atrás, tres jóvenes se enfrentaron con cuchillos y machetes por un supuesto ajuste de cuentas ligado a la venta de sustancias. El más perjudicado terminó siendo un muchacho de 19 años que recibió una puñalada en el abdomen, por lo que permanece internado en el Hospital Samic.
“Lo más triste es que los tres se criaron juntos, somos vecinos y fueron amigos toda la vida, pero se metieron en la droga y empezó la pesadilla. Mi hijo se droga y toma alcohol desde los 13, ya tiene 19 y no sé qué hacer”, reconoció el papá del joven herido.
En diálogo con El Territorio, el hombre contó algunos pormenores de la pelea que derivó en tragedia, al tiempo que se mostró muy preocupado por el avance de las adicciones en el barrio Villa Blanquita, donde reside.
“Yo soy albañil y trabajé toda mi vida para darles lo mejor a mis tres hijos, pero uno me salió torcido y entró en el vicio. Estuvo un tiempo internado en Posadas, pero se escapó. Lo que necesitamos es un lugar en Oberá, así le podemos visitar y estar más cerca”, subrayó.
Con relación al hecho de sangre, mencionó que su hijo peleó contra dos jóvenes hermanos del mismo barrio, aunque no supo precisar por qué se inició la gresca.
“Mi hijo también tenía un cuchillo, no voy a decir una cosa por otra. Ellos antes eran muy amigos, pero desde que entraron en la maldita droga se desconocen. A veces hacen cualquier cosa para pagar el vicio”, agregó.
Ante este panorama, vecinos de la zona anticiparon su intención de elevar una nota a las nuevas autoridades de la comuna explicitando el problema y solicitando alguna medida para enfrentarlo.
“Estamos juntando firmas en Villa Blanquita y Barrio Norte porque la situación no da para más. Necesitamos que nos ayuden, que se trabaje en prevención y que haya un lugar para contener a los adictos. Aparte, le droga trae inseguridad y robos, como estamos sufriendo todos los días”, señaló una comerciante.

Proyecto demorado
Ya en junio de 2010, cuando se avizoraban los estragos de la droga, las autoridades de la comuna y de Salud Pública anunciaron la concreción de un centro de rehabilitación para adictos en esta localidad.
Incluso, el edificio de la Escuela 173 fue desocupado y se anticipó que sería el lugar elegido para el proyecto, pero la expectativa se fue diluyendo y todo quedó en promesas.
En tanto, en mayo del pasado y tras el debate social que originó el deceso de Carmelo Sanfilippo (16), cuya familia denunció que el adolescente se suicidó presionado por un grupo de vecinos que lo hostigaban para que consuma drogas, desde la comuna reconocieron que chocan con la falta de un espacio para contener a los adictos en la ciudad.
En ese contexto, los adictos que aceptan realizar un tratamiento son derivados a instituciones de Posadas, lo que muchas veces dificulta la recuperación por el desarraigo que implica mudarse de ciudad.
Asimismo, las entidades de la capital provincial están saturadas y no siempre hay cupos ni en el momento que requiere el enfermo.
Mientras tanto, el nuevo intendente Carlos Fernández aún no contactó a las autoridades del área encargada de trabajar en prevención de adicciones, por lo que la comunidad aún carece de información para canalizar dicha inquietud.

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