El domingo 13 de diciembre se realizó en la Catedral de Oberá la Apertura de la Puerta Santa en el Jubileo de la Misericordia. En la ocasión, el Obispo de la Diócesis de Oberá, Monseñor Damián Santiago Bitar, encabezó ante una multitud de peregrinos congregados en el Santuario Mariano de Schoenstatt, la procesión con antorchas hacia la catedral San Antonio, donde se realizó la apertura de la Puerta Santa con la que se dio inicio al Jubileo de la Misericordia, que se clausurará en todo el mundo el 20 de noviembre de 2016, fiesta de Cristo Rey, y luego la Misa de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción.
Con esta ceremonia, también en Oberá se dio inicio al Año del Jubileo, que comenzó en estos días cuando el Papa Francisco hizo lo propio en el Vaticano, a la que asistieron miles de fieles de todo el mundo y que concluyó con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, que cruzaron él mismo y su antecesor, Benedicto XVI.
La tradición del Año Santo se remonta al 1300, bajo el papado de Bonifacio VIII, quien decretó celebrarlo cada siglo. Sin embargo, desde el año 1475 se pasó a convocar cada 25 años para permitir a cada generación vivir al menos un Jubileo ordinario, mientras que los extraordinarios son anunciados a raíz de un acontecimiento de especial relevancia.
Los Años Santos ordinarios celebrados hasta la fecha han sido 26, el último en 2000, con el cambio de milenio y bajo el pontificado de Juan Pablo II. La Iglesia es animada a abrir sus puertas para salir con el Señor al encuentro de sus hijos e hijas en camino, a veces indecisas, a veces perdidas en estos tiempos difíciles. Y si la puerta de la misericordia de Dios está siempre abierta, también las puertas de nuestras Iglesias, comunidades, parroquias, capillas, instituciones, diócesis, deben estar siempre abiertas para que así todos podamos salir a llevar esta misericordia de Dios. El Jubileo se refiere a la gran puerta de la misericordia de Dios, pero también a las pequeñas puertas de nuestras Iglesias abiertas para dejar entrar al Señor- o muchas para dejar salir al Señor- prisionero de nuestras estructuras, de nuestro egoísmo y de muchas cosas.

El Papa Francisco explica qué significa el Año Santo de la Misericordia 

En su catequesis de la audiencia general, el Papa Francisco explicó que «celebrar un Jubileo de la Misericordia significa poner en el centro de nuestra vida personal y de nuestras comunidades el contenido esencial del Evangelio: Jesucristo.
Él es la Misericordia hecha carne, que hace visible para nosotros el gran Amor de Dios. Se trata pues de una ocasión única para experimentar en nuestra vida el perdón de Dios, su presencia y su cercanía, especialmente en los momentos de mayor necesidad. Además, significa aprender que el perdón y la misericordia es lo que más desea Dios, y lo que más necesita el mundo».

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Pregón Misionero


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