“Los tres Juanes convidados,/ después de pasado un rato,/ pidieron a Juan del Norte que siguiera su relato.// -Y bien, amigos -les dijo- es preciso que yo cuente/ que otras cosas muy distintas/ he traído del nordeste. //La selva tiene su hombre/ y el hombre tiene el machete,/ para abrir hondas picadas/ en aquel inmenso verde.//También está la llanura,/ con sus palmares dispersos,/y las sierras de Misiones,/ tierras de color bermejo.// Y, por fin, están los ríos/ y, en el río la jangada, llevándose hombres y sueños/ con el anhelo del agua.-// Tierra donde el aborigen/ su cultura no ha olvidado, / ya sea mbïá o sea chané,/ya sea toba o sea mataco.//Ellos tienen sus creencias,/ su habla sus artesanías/, sus danzas y ceremonias,/ de honda raigambre nativa.// Pero hay otra herencia criolla/ -del guaraní y el hispano-/ que se mantiene bien viva/ más cerca de los poblados.//De allí traigo en la memoria/la Polca y el Chamamé,/música de arpa y cordeona/ y la magia del payé.// Los días tienen sus duendes /–el Pombero, el Curupí-,/ y en las noches aparecen/las Ánimas y el Yasí.//De dos fiestas de los santos/ sólo me puedo acordar:/ la de San Juan, mi patrono, y la de San Baltasar.// Para San Juan, por las brasas,/sabe el pueblo caminar/ y los cambá, el seis de enero/ danzan por San Baltasar.// La caá o yerba mate-/ la bebida proporciona./ Y es base de la comida/ su producción de mandioca.// La dulce lengua aborigen/ tiene un título de honor:/ que en guaraní fue arrullado/ nuestro gran Libertador.// Y así termino, señores,/ de mis tierras la pintura/¡Venga otro que tire y pegue,/ si la memoria lo ayuda! (De “Caso de los cuatro Juanes” II-B 149 a 205- Atlas de la Cultura Tradicional Argentina)
Este 2015 que se nos va, ha sido un año electoral con varias citas a las urnas, más allá de nuestros sabores o sinsabores democráticos producidos, cierto es que hemos tenido poco tiempo como para ocuparnos del folclore misionero, sin embargo la labor del Centro Cultural Argentino Oberá (difundiendo lo nuestro) que el 10 de noviembre nos recuerda- y con fuerza- la argentinidad; del gobierno provincial de entronizar la figura heroica del comandante general Andrés Guacurarí y Artigas; la decisión del obereño, nuevo gobernador de Misiones, Hugo Passalaqua, de alzar en alto el bastón que representa al prócer -en oportunidad de la toma de posesión del cargo-, bastón que le fuera entregado por los caciques mbïá presentes en la ceremonia y, como corolario, disponer que en las oficinas públicas donde es costumbre colocar el retrato del gobernador, se ubique en su lugar la imagen de Andresito, todo una suerte de encendido misionerismo, lo que tiene una lectura en profundidad, se nos ocurrió contribuir a la causa misionerista, recurrir a nuestro archivo y dar en la tecla reproduciendo viñetas que hablan de etnía; guaraníes; polcas, chamamé, cordeona, payé y Pombero, todo un material de calidad que hallamos en “· Atlas de la Cultura Tradicional Argentina para la escuela”. Edición 1985)

ETNÍA MBÏÁ
La etnia Mbïá (Mbwihá o Mbya) es la más conservativa de las tres etnias guaraníes que fueron conocidas en el Siglo XIX con el nombre de Cainguá o Caainguá a través de la bibliografía de la época y que viven en la región oriental del Paraguay –verosímilmente su lugar de origen- Tal denominación que significa “habitantes del monte”, se usó para distinguirlas de las agrupaciones guaraníes cristianizadas, pero ha constituido un escollo para los estudios etnohistóricos, pues se aplicó a los Mbïá, Chiripá y Pa:i, como si conformaran una unidad étnica. Curiosamente, mientras por una parte se afirma sin retaceos que las tres son descendientes de los guaraníes que se mantuvieron fuera de la acción misional y de la influencia de colonos, por otra mucho se discute acerca de su posible paso por las “reducciones” jesuíticas. En la Argentina todos los indígenas que se hallan en la provincia de Misiones, provienen del Paraguay. La mayoría pertenece a la etnía Mbïá, pero hay también grupos de chiripá.

GUARANÍ
La familia lingüística Tupy-Guaraní es una de las más extendidas de América. Los guaraníes representan la rama meridional de esta familia lingüística que es la más importante de todas y también la madre de las demás. “Las tribus guraniés que habitaban históricamente la región litoral argentina constituían, al parecer, cuatro grupos distintos, todos ellos derivados, en época poco anterior al descubrimiento, de la región paraguaya. Un quinto grupo, el de los chiriguanos, penetraba desde Bolivia a la región del Chaco salteño.
Ocuparon un territorio reducido de lo que es hoy nuestro país –el delta del Paraná, las costas de este río en el área del Carcarañá, el norte de Corrientes, Misiones y el Chaco salteño- pero fue muy grande la influencia que ellos ejercieron sobre las demás poblaciones aborígenes y su gravitación sobre la vida de gran parte de la población blanca durante casi todo el período hispánico y hasta el día de hoy.
La lengua guaraní, todavía viva en Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa con variantes dialectales, ha dejado impresos sus rastros de manera indeleble en la toponimia y el español regional de esas y otras áreas vecinas.

POLCA
Baile de pareja in dependiente y enlazada. Decía Ventura Robustiano Lynch en 1883 ”Hoy la gran cantidad de organitos que explota nuestra campaña, ha introducido entre el gauchaje el vals, la cuadrilla, polka, mazurca, habanera y shotis”. Asimismo nos informa Carlos Vega que Santiago Estrada publicó en 1886 una novelita titulada “El hogar en la pampa” en cuyo primer capítulo describe una fiesta en Luján donde todos los años “se renuevan unas de las antiguas costumbres de nuestros gauchos” y donde el autor añade “La civilización invade nuestros campos, llevando a ellos, nuevas costumbres”…”el cielo (se refiere a la danza criolla) se hace perdiz (desaparece) en los bailes, porque los guitarreros entienden más de polkas y mazurcas…”La polka que llegó a Buenos Aires en 1845 se encuentra en los dominios del gaucho apenas dos décadas más tarde.

CHAMAMÉ
En su forma actual, la voz designa a una especie musical bailable emparentada con la polca. Como manifestación coreográfica corresponde a las de pareja independiente en lazada. La palabra chamamé aparece ya en un impreso en Buenos Aires, en 1821 para designar un baile. Es bueno acotar que el autor del texto, don Pedro Feliciano Sáenz Cavia, fue representante por Corrientes en 1826.

CORDEONA
Por acordeón, en la campaña correntina. Aunque en la clasificación se ubica junto a la armónica, difiere de ésta en su técnica de ejecución ya que el sonido no es producido por el soplo del ejecutante sin o a través de aire impulsado mecánicamente por un fuelle. Además posee botones que permiten accionar única mente las lengüetas necesarias para cada acorde, que es distinto según se abra o se cierre el fuelle. Los primeros ejemplares se introdujeron probablemente a fines del siglo pasado desde Alemania. Su gran popularización en Corrientes desalojó virtualmente al arpa, modificando con su estilo de ejecución la polca paraguaya, de lo que resultó el “chamamé”.

PAYÉ
Amuleto compuesto por huesitos, una reliquia, una bala extraída de un cuerpo humano, una cinta colorada obtenida en circunstancias especiales, las pluma del ala izquierda del caburé, polvo de bermellón, piedra imán, limaduras de hierro, etc. que, según la creencia popular asegura a quien lo lleva o posee, sortear con buena fortuna los lances de amor y los peligros de la vida.

POMBERO
La leyenda del Pombero o Corajú-Yará (dueño del sol) está difundida en algunas zonas de Corrientes, Paraguay y sur de Brasil,. Este personaje –según Ambrosetti no es sino una modificación del Yasí-Yateré, quien se presenta como un individuo de gran estatura, delgado, cubierto con un sombrero de paja, una caña en la mano. Proteje a los pájaros, pero roba a las criaturas. Según las circunstancias puede aparecer bajo la forma de un indio, de un tronco, de un camalote, etc. Según Eloy Fariña Núñez el Pombero es el más popular de los duendes guaraníes. Proteico y antropomorfo, es más bien nocturno que diurno. Aunque hay quienes lo describen como “petizo y morrudo” , casi siempre pasa por ser un hombre alto, velludo, cubierto por un gran sombrero de paja que arrebata a los niños que se aventuran temerariamente en la selva durante la siesta y que persigue a los coyuyos –o el tuco-de noche. El Pombero silba, para, remedar el acento de las aves, se transforma en tronco o camalote, gusta de huevos frescos, se torna in visible para penetrar por el ojo de una cerradura, gusta de huevos frescos y miel silvestre, masca tabaco negro y pernocta en los hornos. “Pombero” deriva de “bombero”, espía.

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Categorías: Columnas de Opinión

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