unhogarDesde niño aprendió a ser solidario en el ambiente familiar. Actualmente forma parte de la organización Techo de Oberá. Plantea que lo importante es llegar a una mejor sociedad a través de la solidaridad.

Para Lisandro Padilla, la solidaridad debe ser el puente para mejorar las desigualdades que existen en la comunidad. Le quitan el sueño las tormentas que afectan a muchas familias carenciadas de Oberá. Comenzó a formar parte de la organización Techo recientemente y junto a otras personas mejoran la vida de las que no tienen la suerte de encontrar el nexo para el cambio.
Padilla nació en Campo Grande, allí aprendió a caminar por el sendero de la solidaridad en el ambiente familiar, “en mi pueblo había hecho solidaridad pero siempre trabajando desde el anonimato y en estructura chica, familia y amigos que costaban mucho”, explicó.
Hoy, radicado en Oberá, y con la familia conformada, encontró un lugar que le brindó la posibilidad de conocer historias e involucrarse de la manera que pretendía y es así que este año se sumó a la organización Techo. Con el aporte que realiza desde su empresa y participando de las actividades quieren generar los cambios en la sociedad.
“Historias y realidades conocimos un montón, pero con los chicos de Techo encontramos la necesidad de los sectores más vulnerables con las carencias básicas que puede tener una familia desde el agua hasta la emergencia habitacional en los barrios”, explicó Padilla.

La familia
La prioridad que tiene el joven empresario es ayudar desde el lugar que ocupa para de esta manera lograr que la actividad repercuta en la vida social y comercial. “A mis hijas les enseño que se puede cambiar las realidades de las personas y sacarlos de la miseria en que viven”, señaló.
Padilla sostiene que en cada visita los fines de semana a los barrios y en cada construcción estrechan un lazo familiar. “Son vínculos que perduran en el tiempo porque es un proceso de cambio en este primer escalón que es construir viviendas para los que necesitan”, afirmó.
Por otra parte, explicó que se siente bien cuando termina una construcción pero al mismo tiempo lamenta que muchas familias sigan teniendo necesidades básicas.

Ser solidario
A pesar de tener una educación solidaria desde la familia con las bases fuertes en ese aspecto, sintió fuertes deseos de ayudar al prójimo cuando armó su propia familia. “Ahí es cuando es importante hacer cosas para dejar a nuestros hijos una mejor sociedad y eso lo hacemos con nuestro aporte en alguna actividad solidaria”, destacó.
En la ruta de la solidaridad llegan momentos de análisis y de preocupación por los que más necesitan. Recuerda una de esas noches complicadas pensando en las familias humildes. “En una de esas noches donde la tormenta azotaba la ciudad y sabía que muchas familias se iban a inundar y sufrir el temporal. Yo tenía a mis hijas en una cama calentita y uno se pone a pensar en esas desigualdades que existen en la comunidad”, cerró el voluntario de Techo.

Por Luciano Ferreyra
sociedad@elterritorio.com.ar

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Categorías: Noticias Sociedad

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