GolpeadoOcho efectivos irrumpieron en un domicilio, donde golpearon y detuvieron a tres hermanos. Ocurrió ayer en Villa Bonita.

Otra vez las marcas de la brutalidad policial en la piel de personas detenidas por efectivos de la Comisaría de Villa Bonita, donde hace cuatro años arrestaron a Hugo Miguel Wasyluk (38), luego hallado muerto en una celda. Esta vez los apremios fueron denunciados por familiares de cuatro jóvenes, entre ellos dos menores de edad que habrían sido brutalmente golpeados por una comisión de ocho uniformados que irrumpieron en su domicilio.
El hecho se registró ayer, alrededor de las 7, en el barrio Evita de Villa Bonita, municipio de Campo Ramón. Recién entrada la tarde los padres pudieron ver a su hijo de 15 años, tras doce horas de angustia y temor por el estado de salud del chico.
“Mami, nos pegaron mucho. Tenés que ver cómo están mis hermanos”, le contó llorando Maximiliano Araujo (15) a su mamá a través de las rejas de la celda donde permaneció medio día sin atención médica, golpeado y escupiendo sangre.
Minutos después de las 19, el menor fue trasladado desde Villa Bonita a Oberá para la evaluación del médico policial, luego de que los padres insistieran durante horas para ver a sus hijos. En toda la jornada no lograron ser atendidos por el jefe de la dependencia.
En tanto, al cierre de esta edición, aún no tenían precisiones de dónde estaban alojados sus otros dos hijos, como tampoco un primo de éstos, Elvio Neris (25), detenido en otra vivienda del barrio.
“Supuestamente los detuvieron por una denuncia, pero no nos dijeron nada más. Nuestros hijos están muy golpeados, hay testigos y vimos lo mal que está Maxi, que estaba escupiendo sangre”, comentó Roberto Araujo.
Indignado, anticipó que esta mañana se presentarán en la Fiscalía de Instrucción en turno para radicar una denuncia por apremios y lesiones.
El cuestionado procedimiento se habría realizado a partir de una supuesta denuncia por amenazas, al tiempo que los uniformados habrían ingresado a la vivienda sin orden de allanamiento.
Los menores relataron que la Policía los golpeó con cachiporras estando esposados, les pisaron el cuello y patearon en diferentes partes del cuerpo. Las terribles marcas en la espalda del menor de 15 años son reflejo inequívoco de la brutalidad.

Versiones y dudas
La angustia de los padres comenzó a media mañana, cuando recibieron un llamado de su hijo menor, de 13 años, quien entre llantos les avisó que sus tres hermanos fueron detenidos por una comisión policial que derribó la puerta de su casa y los encontró dormidos.
Pero esta circunstancia de indefensión no habría evitado que los uniformados utilizaran la fuerza extrema para reducir a Maximiliano, Germán (17) y Sebastián Araujo (21), quienes resultaron con lesiones de consideración. Incluso, el pequeño de 13 años relató que fue golpeado por un policía con un bastón.
Fueron testigos del hecho algunos albañiles que trabajaban en una obra lindera, como también el dueño de una carnicería. Según los familiares de las víctimas, todos se ofrecieron para testificar ante la Justicia.
En diálogo con El Territorio, Roberto Araujo señaló que se desempeña como empleado municipal en Campo Ramón y al momento del hecho se encontraba en Posadas con su esposa realizando unos trámites personales.
Los padres fueron atendidos por el jefe de la Comisaría de Campo Ramón. Una situación sugestiva, teniendo en cuenta que los hechos se registraron en la dependencia de Villa Bonita.
En tanto, en un escueto comunicado de prensa, desde la Unidad Regional II informaron que los jóvenes fueron detenidos por una denuncia radicada por Pedro M. (53), quien manifestó que desde las 4 de ayer tres sujetos en aparente estado de ebriedad estaban profiriendo amenazas en su contra. Al constituirse el móvil policial en el lugar del hecho, los sujetos comenzaron a arrojar piedras al patrullero, lo que provocó la rotura de un espejo del móvil.
Dicha versión fue desmentida por los familiares y testigos, quienes subrayaron que los hermanos Araujo se encontraban durmiendo cuando arribó la Policía, al igual que Neris, quien estaba en casa de otros familiares.
“Durante todo el día se negaron a decirnos dónde estaban nuestros hijos, primero decían que estaban en una comisaría y después en otra, siendo que dos son menores y no pueden estar presos. Tenemos miedo de que estén muy golpeados y los tengan escondidos”, alertó Araujo.

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Categorías: Noticias Policiales

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