1b0f05e461a13a0834aad5f81c653360Monseñor Damián Santiago Bitar exhortó “a los argentinos a globalizar la solidaridad con esos “refugiados internos o personas indigentes, solas, abandonadas y sobrantes de la sociedad”.

Tras las duras declaraciones del padre Alberto Barros, titular de Cáritas en la diócesis posadeña respecto a los misioneros que viven en condiciones de pobreza y desnutrición sin recibir asistencia del Estado y sin conocerse cuántos son; se sumaron las declaraciones del obispo de Oberá, Damián Santiago Bitar, respecto del contexto en el que la Iglesia católica realizó su colecta “Más por Menos” durante este fin de semana.

Bitar, además integrante de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, advirtió a la agencia Aica que la colecta “se realizará en un contexto nacional de pobreza estructural que no cede” y exhortó “a los argentinos a globalizar la solidaridad con esos refugiados internos o personas indigentes, solas, abandonadas y sobrantes de la sociedad, que tenemos muy cerca de nosotros”.

El prelado obereño destacó que la campaña 2015, será la número 46 y pone énfasis en recordar al obispo inspirador de la Colecta, monseñor Jorge Gottau, por eso revive el primer lema “demos más para que otros sufran menos”. Una consigna, aseguró, que “sin duda, no pierde actualidad”.

“Lamentablemente la pobreza estructural no ha cedido. Aun en una década bastante próspera en recursos, uno puede dar fe de que la pobreza estructural continúa y, por otras causas sociales, educativas y culturales, no cede”, sostuvo en una entrevista.

“La indigencia se ha reducido, pero una sola persona que sufre nos golpea espiritualmente y nos invita a ser solidarios y a no ser indiferentes. La Asignación Universal por Hijo (AUH) está ayudando muchísimo, en algunas regiones, a frenar la indigencia y a que muchas familias tengan lo mínimo para la alimentación”, valoró.

“La indigencia se frenó gracias a la AUH y algunos otros planes sociales, pero lamentablemente la pobreza estructural se percibe en la vivienda, las situaciones de marginalidad social y de infraestructuras básicas”, agregó.

El prelado reiteró la necesidad de expresar la solidaridad con generosidad e hizo una comparación: “El partido entre River y Tigres de México por la final de la copa libertadores recaudó 18 millones de pesos. Noventa minutos de juego, sin alargue ni penales. 18 millones de pesos en un partido de fútbol con 60 nuk espectadores que pagaron eso. Todos los aportes de las más de 2.000 parroquias del país no llegó a esa cifra”.

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