goeEl uniformado que facilitó la detención de Leandro Szynwelski, fue amenazado de muerte, presuntamente por familiares del acusado de asesinato. Cambió de escuela a sus hijos y buscó una nueva dirección.La vocación, la responsabilidad y el apego a la ley le costaron muy caro al suboficial de la Policía de Misiones que a mediados de mes descubrió la guarida del ex gendarme, Leandro Szynwelski (31), quien permaneció prófugo por casi dos años tras fugarse del penal de máxima seguridad de Marcos Paz, provincia de Buenos Aires.
En los días posteriores a la captura, el efectivo que dio el primer aviso de la presencia del delincuente en Villa Bonita fue víctima de una serie de amenazas que se investiga habrían partido de allegados al detenido.
El efectivo en cuestión es oriundo de la zona, se desempeñaba en la comisaría local y residía en Villa Bonita con su esposa y sus cuatro hijos, dos de ellos en edad escolar.
Es conocido en el pueblo y por ello su figura despertó el rencor de algunos familiares del ex gendarme, quienes lo habrían sindicado como el responsable de la detención y, por ende, comenzaron a intimidarlo con llamadas telefónicas que sembraron temor en su familia.
Trascendió que las peores amenazas provinieron desde Brasil, donde Szynwelski tiene parientes y se especula que estuvo escondido antes de ser recapturado por efectivos de la Unidad Regional II.
El tenor de las intimidaciones habría sido tal que la semana pasada el policía denunció las mismas en sede judicial y decidió mudar a su familia a Oberá. Incluso, solicitó el pase de sus dos hijos mayores que concurrían a la Escuela 306 de Villa Bonita.
En consecuencia, desde el fin de semana el suboficial y su familia residen en un barrio obereño y cuentan con custodia policial permanente, habida cuenta a los recursos y contactos que ya exhibió el gendarme exonerado, quien en 2013 se fugó de un penal de máxima seguridad.
“La bronca está centrada en el suboficial, porque lo conocen de Villa Bonita y nuestro miedo es que sus allegados cumplan con la promesa de vengarse. Para evitar cualquier inconveniente, se decidió su traslado a otra dependencia y la familia se mudó a Oberá”, reconoció una fuente de la Unidad Regional II.

Código mafioso
Szynwelski fue capturado el 14 de agosto pasado a dos cuadras de la casa de sus padres, en la localidad de Villa Bonita. Desde entonces, el ex cabo de Gendarmería permanece alojado en la Seccional Cuarta de Oberá bajó estrictas medidas de seguridad.
Se estima que en las próximas horas el detenido será trasladado hacia la localidad bonaerense de Morón, donde será indagado por el juez federal Juan Pablo Salas, ante quien deberá responder por una serie de graves delitos, entre ellos el asesinato de un agente de la Policía Federal.
Sobre las circunstancias de su detención, se supo que no era la primera vez que el ex gendarme llegaba de visita a la casa de sus padres y, en esta oportunidad, el motivo habría sido un festejo familiar.
En ese sentido, se supo que testigos que viven en la zona donde fue atrapado les comentaron a los investigadores policiales que, durante este año, al menos cuatro veces lo vieron en la localidad, pese a que sobre sus hombros pesaba una orden de captura internacional.
En base a eso, se sospecha que durante todo el tiempo que estuvo prófugo no se alejó mucho de sus orígenes y se escondía en la casa de sus parientes -en Río Grande do Sul, Brasil- donde cruzaba por pasos clandestinos y en la chacra de sus padres, donde presuntamente regresaba cada vez que se quedaba sin dinero. En relación a eso, las fuentes policiales consultadas indicaron que la actitud protectora de sus familiares directos podría dar pie a una nueva investigación por supuesto encubrimiento.
Un sujeto de temer

Szynwelski había caído preso cinco meses antes de fugarse del penal de Marcos Paz, donde fue recluido algunos días después de protagonizar un raid delictivo en el cual ejecutó a sangre fría a un policía federal.
Era la noche del 17 de mayo de 2013, en Villa Crespo, cuando siendo un gendarme en actividad intentó robar un auto, pero el conductor se resistió y lo hirió de un balazo. Pudo escapar pero no conforme, pocos minutos después encañonó a otro automovilista, en un desesperado intento por conseguir un coche para volver a Hurlingham, donde vivía.
En esa instancia y alertado por el disparo, el agente de la Policía Federal identificado como Héctor Domínguez Fernández, 26 años y tres hijos, se acercó y al verlo herido de bala pensó que había sido víctima de un robo, pero ante el menor descuido el gendarme le disparó en la cara y luego en el piso, estando indefenso, lo remató de varios disparos.
Szynwelski, finalmente logró robarle un auto Chevrolet Corsa a una mujer, con el que fue hasta su domicilio, donde tomó un bolso y huyó hacia Campana, donde abandonó el auto y se dirigió a un hospital donde explicó que lo habían baleado ladrones para robarle.
Los investigadores nunca creyeron la historia contada y luego de averiguaciones comprobaron que había sido él quien ejecutó al uniformado, más allá de los otros delitos; por eso fue procesado en agosto de 2013, pero dos meses después, el 24 de octubre, pudo huir del penal.

Artículo visitado 342 veces, 1 visitas hoy

Territoriodigital


Categorías: Noticias Policiales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top