La emoción se hace brillo en su mirada cuando habla de su nieto al que hace seis años salvó de ser vendido por sus padres a una pareja de Buenos Aires. Contó orgullosa que el pequeño asiste a primer grado y tiene buenas notas, aunque si fuera por él se pasaría la tarde jugando a la pelota y por eso se pone remolón para hacer la tarea.
Carmen (50) no sólo evitó la nefasta transacción, sino que después adoptó al pequeño y lo cría, ya que la madre biológica nunca quiso hacerse cargo de él.
“Ahora llevá y cuidá vos esa rata o dale a tu mamá, porque ella hizo todo el quilombo”, aseguró que le dijo la madre del recién nacido al padre del bebé e hijo de Carmen cuando en agosto del 2009 Carmen denunció que pretendían vender a su nieto recién nacido.
“Yo estaba en el pasillo de la clínica y escuché que ella le dijo eso. Pero, ¿qué clase de persona llama rata a su propio bebé? Todavía hoy no puedo creer lo que dijo”, señaló indignada.
La mujer está separada y vive solamente con su nieto. Accedió a charlar con El Territorio, aunque pidió la reserva de su identidad porque viven en el mismo barrio que la madre biológica del pequeño, quien tiene otros dos hijos que asisten a la misma escuela que el niño cuya madre quiso vender.
“Los chicos se conocen pero no saben que son hermanos. Él sabe que soy su abuela y tiene trato con el padre, pero no sabe de la madre porque ella nunca se interesó. Yo no quiero que el chico sufra más…”, alcanzó a decir con el llanto atragantado.
A pocas cuadras del lugar reside Jorge A. (26), el papá del nene, quien formó una nueva familia y tiene una hija de cuatro años. El muchacho también se sumó a la entrevista.
Tímido y con evidente vergüenza, reconoció que hace seis años estuvo a punto de vender a su hijo, al tiempo que reconoció que su mamá le abrió los ojos justo a tiempo.
“Los porteños le daban a la abogada plata, provista y ropa para nosotros, todo a cambio de la criatura. Yo no estaba muy convencido, pero sí la que era mi mujer y la madre de ella”, aseguró.

Abuela coraje
La intermediaria en el caso fue una conocida abogada local y el trato incluyó una ayuda monetaria de 3.000 pesos durante el embarazo, además del costo del parto y otra suma de dinero una vez que el bebé fuera entregado, reconoció Jorge.
Carmen recordó con detalles lo vivido hace seis años en una clínica de Gobernador Barreyro y avenida José Ingenieros de esta localidad, lugar en que los frustrados padres adoptivos habrían abonado 2.000 pesos en efectivo por el parto y la internación.
“Yo no había sospechado nada hasta un domingo, cuando fui a la clínica y vi a esa gente extraña cuidando a mi nieto en la habitación”, relató la mujer.
Esos extraños resultaron ser los que pretendían convertirse en los padres adoptivos del recién nacido. “Golpeé la puerta con respeto, para ver a mi nieto, y el hombre me preguntó si yo era familiar del chico. Sí, soy la abuela, le dije”, recordó. Según Carmen, el gesto del hombre pasó de la felicidad al desconcierto y tardó unos segundos en salir de su asombro. “Y ahí él me dijo que mi nuera le había dicho que el bebé no tenía padre, que eran ellas solas con la madre viuda y muchos hermanitos chicos, y que por eso quería dar a la criatura en adopción”, afirmó.
Sorprendida e indignada, la mujer inquirió a su hijo y éste no supo qué decir. “Ahí salí y fui a la Policía, y mi hijo vino atrás mío para hacer la denuncia. En quince minutos la clínica estaba llena de policías”, agregó. El caso tuvo repercusiones en la Justicia, aunque nadie terminó preso.
Mientras tanto, el niño juega a la pelota, corre y se ríe con sus amigos. Ya habrá tiempo que para que su abuela, algún día, le cuente el capítulo más triste de su historia.

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Territoriodigital


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