pedalesÁlvaro Neil (48) es abogado, trabajó cinco años en una escribanía en Madrid, España, y dejó todo para vivir un sueño. Subió a la bicicleta y empezó a recorrer el mundo. Luego vino el proyecto Kilómetros de Sonrisas, desde el 2001 al 2003 en Bolivia. En esa aventura también tuvo tropiezos. Contrajo malaria, estuvo a punto de morir en varias oportunidades, pero sigue llevando espectáculos gratis de clown a los lugares más marginados.
Por estos días recorre Misiones, después seguirá por Brasil y luego regresará a Europa con un total de 146 mil kilómetros, con casi 70 espectáculos de payaso para gente de escasos recursos. Su última presentación fue en Rosario, Santa Fe. “El proyecto es llevar una sonrisa donde no la hay”, cuenta Álvaro Neil, en diálogo con El Territorio en su paso fugaz por Oberá.
En la primera etapa, recorrió Sudamérica en un total de 32 mil kilómetros en bicicleta con 50 espectáculos de payasos: “Soy profesional en el clown, al igual que abogacía, estudié para ser payaso”, y agregó que las presentaciones son gratuitas.
Luego del circuito por Sudamérica, regresó a España, donde escribió un libro, actuó como payaso, pero esta vez con un costo para recaudar. Consiguió patrocinantes y en noviembre del 2004 nuevamente salió al mundo en su bicicleta. Desde entonces viaja, y no regresó a su país.
Recorrió África, Sudáfrica, Egipto, Oriente Medio, China, Japón, Australia, Nueva Zelanda, nuevamente a Ushuaia y de allí una agencia de viaje lo patrocinó para venirse en avión hasta Buenos Aires a cambio de difundir la marca Tierra del Fuego.
En todo el recorrido, editó cinco libros que expresan lo que significa su sueño, los viajes, lo que fue descubriendo en cada pedaleada, también tuvo la posibilidad de hacer los cinco documentales. Los gastos son cubiertos por los auspiciantes, la venta de los libros y hasta conferencias que logra dar en diferentes escuelas.
Está previsto que la recorrida termine en el año 2017. “Lo que fui aprendiendo en esta experiencia es en no pensar en el después, porque no tengo jubilación, no tengo casa, nada más que mi bicicleta, pero el tiempo me lo va a decir”, reflexionó.
Al recorrer tantos países logró encontrar la ayuda en los lugares que no manejaba el idioma, también sufrió donde sabía el idioma, pero no entendían de su proyecto, “el ser humano se comunica de diferentes maneras y la mirada es una, el corazón es otra, en países no logre hablar el idioma local, pero me entendían porque me querían ayudar y en otro yo hablaba el idioma local y no me ayudaban”, habla cinco idiomas.
Hasta el momento, cambió tres bicicletas para seguir con la travesía. La primera llegó hasta Sudáfrica, luego el patrocinador le dio otra, mientras que en Turquía fue atropellado por un auto y la actual trae desde la India. El equipaje que lleva pesa unos 80 kilos en total.
Destaca el viajero que la experiencia del tsunami no fue lo más grave, “es un hecho de la naturaleza, lo más grave es la falta de respeto que uno constata que hay en el mundo, he visto un montón de religiones y todas adolecen del mismo problema, falta de respeto, cada uno se cree la mejor y todas son buenas. El respeto hace falta al vecino, al ciclista en la carretera, falta pensar el que necesita el otro”.
La familia propia es algo que cree que puede tener, pero dice que encontrar a una mujer con tus mismos gustos es más difícil que dar la vuelta al mundo en bicicleta, “no es fácil encontrar la mujer con tu misma filosofía, manera de pensar y más cuando no tenés un estilo de vida convencional”, manifestó el clown.
Luego de Brasil, tiene pensado parar a escribir un libro sobre Sudamérica, para después recorrer Europa que es lo que le faltaría conocer.
Lo que destaca es que no tiene una casa, un techo, durmió en ambulancias, bomberos, cementerios, plazas y eso permitió que conozca gente que no está en las guías de turismo, siendo estas las historias que escribe en el libro, de gente humilde que hace que existan los países.
Sobre Argentina manifestó que es uno de los países con calidad de vida, “no hablo de mejor pasar económico, hablo de calidad de vida, tiempo que se hacen para compartir con los amigos comiendo un asado, etcétera, hay muchas cosas en Argentina, hay muchas cosas que cambiar y muchas son fáciles de cambiar”, sostiene.
Estuvo al borde de la muerte, la familia se enteraba cada vez que publicaba en la página de internet y, como no tiene teléfono celular, no tiene comunicación directa.
Para saber sobre su proyecto, historia, ver los documentales, fotos y hasta para contactarlo, pueden acceder vía internet a www.biciclown.com o en las redes sociales está en Facebook como Biciclown. (Territoriodigital)

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Categorías: Noticias Sociedad

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