En el marco de la Expo de la Escuela de Comercio de Oberá, desde el Departamento de Educación del Gobierno de la Ciudad de Oberá, junto a la biblioteca de la institución, se realizó un taller para explorar cómo las historias y las tradiciones pueden convertirse en nuevas formas de aprender.
Se comenzó hablando de la escritura como una gran transformación en la manera en que la humanidad pudo conservar y transmitir sus historias. Antes de los libros, muchos relatos viajaban de boca en boca, de generación en generación, y cada persona podía agregar su propia mirada.
A partir de allí compartimos una leyenda de Durango, México: la historia del alacrán gigante que me había contado un sereno durante una visita a esa ciudad. Algunas palabras sorprendieron a los estudiantes y, rápidamente, apareció una pregunta: ¿qué parte podía ser real y qué parte podía ser una exageración?.
Después, los grupos compartieron historias que alguna vez habían escuchado y eligieron una para trabajar. Aparecieron relatos muy diferentes: una historia inventada por una estudiante en la que se mezclaban imaginación y realidad alrededor de una persona con problemas de consumo; un relato en primera persona sobre una situación misteriosa durante un campamento de la tarefa junto a su padre; y una historia que combinó la leyenda popular del urutau con experiencias de animales que interactuaban con las personas.
En cada relato encontramos puntos fantásticos, situaciones que podían ser posibles y muchas preguntas que merecían ser investigadas.
A través de estas actividades se logró algo más, porque una sola historia puede necesitar muchas materias para ser comprendida. Lengua, Ciencias, Historia, Geografía, Matemática, Arte, Tecnología y muchas otras pueden encontrar allí una oportunidad para aprender.
Además, el desafío quedó planteado, llevar esta experiencia a las aulas, para utilizar las historias y los relatos que nos rodean para aprender mejor.

