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Oberá: fuerte reclamo por la crisis yerbatera y pedido de unidad para defender las facultades del INYM

Productores, tareferos, cooperativas y organizaciones del sector participaron de una charla-debate en la Facultad de Ingeniería. Advirtieron por el impacto social de la caída del precio de la hoja verde y reclamaron recuperar herramientas de regulación para la actividad.
Con una importante participación de productores, tareferos, referentes de cooperativas y organizaciones vinculadas a la cadena yerbatera, se realizó este miércoles en el Aula Magna de la Facultad de Ingeniería de Oberá la charla-debate “Restitución de las facultades del INYM”, organizada por la Multisectorial Oberá.

El encuentro también contó con la presencia del músico popular misionero Joselo Schuap, quien acompañó la jornada con parte de su repertorio. La actividad estuvo atravesada por fuertes cuestionamientos a las políticas nacionales que, según los participantes, derivaron en el debilitamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate y profundizaron la crisis que atraviesan miles de productores y trabajadores rurales.

Uno de los expositores, Julio Petterson, sostuvo que la situación actual responde a una decisión política y comparó el escenario con lo ocurrido durante la década del noventa. “Estamos mal por un capricho político. Hay que hacerse cargo. Ya vivimos esto en los 90”, expresó.

También cuestionó a sectores que históricamente representaron a los productores, pero que, según afirmó, se alejaron de sus intereses. “Hay cooperativas creadas por productores que se olvidaron de lo que son y se pusieron la camiseta de la vereda de enfrente. Si realmente existe una decisión política de resolver este problema, tendríamos que estar todos del mismo lado”, señaló.

Durante su intervención, remarcó además el impacto social de la crisis yerbatera y advirtió que las primeras consecuencias recaen sobre las familias rurales. “Las mamás y las mujeres son las primeras en recibir la piña cuando todo va mal”, dijo. En ese sentido, recordó que los años 2020, 2021 y 2022 fueron considerados por muchos productores como un período favorable para la actividad, aunque lamentó que las divisiones internas hayan debilitado la capacidad de reclamo del sector.

Desde la organización Impulso Yerbatero también plantearon la falta de respuestas institucionales ante los reclamos. Según indicaron, realizaron gestiones ante organismos nacionales y distintos poderes del Estado, sin obtener soluciones concretas. “Golpeamos las puertas del Gobierno Nacional, de los tres poderes, y no obtuvimos respuesta. El INYM nos recibió y presentamos propuestas, pero tampoco hubo respuestas. Hoy solo ejecutan lo que se decide desde Nación”, manifestaron.

Los referentes señalaron que la problemática no alcanza únicamente a la yerba mate, sino que forma parte de una crisis más amplia que afecta a distintas economías regionales del país. “La manzana está mal, el tomate está mal. El problema es nacional”, afirmaron. No obstante, remarcaron que en los últimos meses comenzaron a superarse algunas diferencias históricas entre sectores productivos y llamaron a fortalecer la unidad.

La situación de los tareferos también ocupó un lugar central en el debate. El sector estuvo representado en la mesa por dos referentes y contó con una importante presencia en el auditorio. Durante las intervenciones, coincidieron en que la caída del precio de la hoja verde impacta directamente sobre el empleo y las condiciones de vida de miles de familias que dependen de la cosecha.

Los trabajadores rurales advirtieron que, cuando el productor recibe menos por su materia prima, toda la cadena se resiente y los primeros afectados son quienes dependen del trabajo en el yerbal. Además, señalaron que ante la falta de rentabilidad y la disminución de oportunidades laborales, muchos tareferos encuentran como única alternativa cruzar la frontera para buscar empleo en Brasil. “Si la hoja verde no vale, perdemos todos”, fue una de las ideas que atravesó las exposiciones del sector.

Otro de los momentos destacados fue la intervención de un director del INYM en representación del sector productivo, quien rechazó que la caída de precios responda a una supuesta superproducción. “No existe una superproducción. Es una gran mentira. El promedio ronda los 800 millones de kilos. El verdadero problema es la concentración”, sostuvo.

Según planteó, mientras miles de pequeños y medianos productores enfrentan dificultades para sostener la actividad, el negocio se concentra cada vez más en pocos actores de gran escala. “Hay un saqueo a todos los productores”, afirmó. También recordó que la yerba mate se consume en alrededor de 50 países y consideró que existen herramientas para fortalecer la actividad si se recuperan mecanismos de regulación y promoción.

El diputado provincial Cristian Castro, integrante del Partido Agrario y Social y miembro del Centro de Economía Política Argentina, también participó del encuentro. El legislador sostuvo que la cadena yerbatera funciona dentro de un mercado imperfecto, con características de oligopsonio: miles de productores ofrecen su producción, mientras la compra está concentrada en pocas empresas con capacidad para influir en los precios.

De acuerdo con los datos expuestos por Castro, entre la carga impositiva y la rentabilidad de los molinos se concentra aproximadamente el 60 por ciento del valor final que paga el consumidor por un kilo de yerba en góndola. En contrapartida, los sectores productivos reciben una porción mucho menor de la renta generada por la actividad.

A lo largo de la jornada predominó un clima de fuerte malestar frente a las políticas impulsadas por el Gobierno Nacional. Entre los asistentes se escucharon pedidos para profundizar las medidas de protesta y avanzar hacia acciones más contundentes que permitan visibilizar la situación del sector. También hubo advertencias sobre el riesgo de pérdida de tierras y la creciente vulnerabilidad de las familias rurales ante la caída de los ingresos.

El cierre del encuentro estuvo marcado por la intervención de Maciel, que generó cuestionamientos entre algunos asistentes. Según opiniones recogidas al finalizar la actividad, su exposición fue considerada extensa, con un tono partidario y alejada de los problemas concretos planteados por productores y trabajadores rurales.

Más allá de esa polémica, el encuentro dejó una conclusión compartida por gran parte de los presentes: la crisis yerbatera ya no afecta únicamente a los productores, sino a toda la cadena de valor. La necesidad de recuperar herramientas de regulación, fortalecer al INYM y construir una estrategia común entre productores, tareferos y organizaciones apareció como uno de los principales consensos de una jornada marcada por la preocupación, el reclamo y el llamado a la unidad.

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