La ordenanza fue sancionada en la 17ª Sesión Ordinaria y busca garantizar el derecho al juego de todos los niños y niñas, eliminando progresivamente barreras físicas en los espacios públicos.
La norma se fundamenta en principios establecidos en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad —aprobada por ley nacional en 2008 y con jerarquía constitucional desde 2014— y en la Convención sobre los Derechos del Niño, que reconoce el juego y el esparcimiento como derechos esenciales para el desarrollo integral.
Durante la sesión, la concejal Carina Sánchez, impulsora del proyecto, celebró la aprobación de la ordenanza y resaltó el enfoque de derechos que la sustenta: “Es momento de dejar de hablar de inclusión como un ideal y empezar a reconocer que son derechos. Todos los chicos y chicas deben poder jugar en igualdad de condiciones. Y también los padres con discapacidad que los acompañan.”
“Queremos empezar con pequeñas modificaciones: incorporar hamacas inclusivas, paneles con señas simples o escritura braille. Ya hubo una experiencia positiva en la plazoleta Brasil, que integró juegos con esas características”, añadió.
La ordenanza también busca propiciar la convivencia, la empatía y el juego compartido entre todos los niños, independientemente de sus habilidades o condiciones físicas, sensoriales o cognitivas.
La concejal enfatizó que no se trata únicamente de incorporar equipamiento: “Una ‘plaza inclusiva’ implica pensar todo el entorno: los caminos, el acceso, el diseño. Es entender que la inclusión debe estar en la base del espacio público. Estamos dando un paso hacia una ciudad que respeta, valora y garantiza los derechos de todos.”
Con esta normativa, Oberá se suma a las ciudades que trabajan por una infraestructura más equitativa, accesible y comprometida con la diversidad.
