En principio, las familias cuestionaron el lugar elegido para la reunión, porque en vez de hacerla en la Municipalidad, se eligió un destacamento policial rodeado de agentes, que con su sola presencia intimidan a mujeres y niños.
El jefe comunal estuvo acompañado por algunos de sus funcionarios, entre ellos el secretario de Desarrollo Humano, Rafael Márques Da Silva; el asesor legal, Matías Fritz y el jefe del Departamento de Asuntos Barriales, Javier Velázquez, y varios policías. Uno de ellos explicó que buscan solucionar el problema, porque «hay un grupo de familias que están en terrenos privados, aunque reconocemos sus necesidades. Nos preocupa este hecho que trascendió en la provincia y buscamos solucionarlo, es una cuestión que llevará su tiempo; pero las familias tienen que abandonar ese predio que es privado», reiteró.
El jefe comunal admitió que el tema no es sencillo, porque hubo intrusión de terrenos privados. Explicó que en tierras que no son municipales no tiene la posibilidad de intervenir. «Es una cuestión que resolverá la Justicia que sabemos es lenta y llevará sus días: pero en algún momento tomará alguna medida», dijo.
Ante las familias, sostuvo que la idea es hacer un relevamiento de las familias asentadas; pero es necesario que salgan de los lugares privados.
Necesidad del Banco de Tierras
El intendente volvió a insistir que las familias deben salir del espacio privado, y a partir de ahí comenzar el trabajo. «No podemos ingresar al espacio privado sin la autorización de la Justicia o de los dueños».
Destacó que necesitan ordenar la ciudad; que los lugares tengan accesos, calles para atravesar después con los servicios de luz eléctrica, agua potable y cloacas. «Queremos que todos tengan las mismas posibilidades de vivir en la ciudad, pero si no se hace el ordenamiento del territorio, Oberá no podrá urbanizarse».
Explicó que una vez recuperada la tierra a través de la Justicia, se entrega al Iprodha, porque es el ente provincial que gestiona los créditos internacionales, con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, para hacer este tipo de obras. Con este desarrollo viene la organización del espacio de 350 lotes y se agregaron 200 más.
El doctor Fernández admitió que Oberá necesita en este momento 3500 viviendas para solucionar parcialmente el problema de hábitat. El Municipio carece de tierras donde generar desarrollo.
Pidió tiempo para llegar a una negociación de los espacios privados. Analizar las necesidades en base a un trabajo de relevamiento con las familias más necesitadas, y evaluar la reubicación que no será en ese lugar privado.
«Tendrá que ser en espacios donde podamos programar, y que las familias tengan tranquilidad de que habrá un desarrollo y un futuro con título de propiedad. Mientras tanto se podrá hacer un comodato, como pasó con el barrio 100 Hectáreas, donde vamos a entregar los títulos, pero hace dos años y medio estamos trabajando. En nuestra gestión tenemos más de 250 títulos entregados, y creo que a fin del año que viene, estaremos entregando 500 títulos en total».
En la reunión, las familias se pusieron firmes en sus reclamos, y en diálogo con el intendente, el dirigente tarefero, Ricardo Dos Santos afirmó que no incitaron a nadie para que tomen terrenos. «Yo jamás incité a las familias, fue la necesidad la que llevó a la gente a ocupar esos terrenos. Muchas veces buscamos el diálogo con el intendente, y nunca nos atendió. Tenemos un municipio que debería brindar ayuda, y no lo hace».
Pero ahora cuando «pedimos una reubicación, nos dicen que eso lleva tiempo. Pero mientras tanto ¿dónde ponemos a la gente que no tiene casa, con chicos sin una cama para dormir? ¿Los llevamos al Municipio o los tiramos en la calle?», preguntó.
Agregó que esas familias estaban viviendo en casas ajenas, otras alquilando o vivían de la tarefa. Pero ahora el trabajo está crítico. «No podemos pedir más planes para incorporar gente porque nos dicen que no hay lugares. Entonces no pueden pagar el alquiler. Muchas veces pedimos al Municipio un terrenito y nunca hay. Y ahora nos enteramos que le están donando tierras a la Liga Interprofesional de Fútbol, una entidad privada que recauda mensualmente $250.000. ¿Por qué no se compra su propio predio si a cada socio le cobran una cuota? La decisión del Municipio parece que es dejar a la gente tirada en la calle, y mientras mantienen linda la zona céntrica, los barrios que se jodan», enfatizó Dos Santos.
Las familias coincidieron en que no pueden estar en una propiedad privada. «Y no existe la intención de sacarle la tierra al dueño, pero necesitamos una propuesta del gobierno municipal para sacar a la gente de ahí. Nosotros no vamos a pedirle a la gente que se vaya a la calle. Desde el Municipio hicieron la denuncia, pero no se acercaron a asistirlos con medicamentos, ni fueron a ver si algún chico necesitaba algo», requirieron las madres.
En esa línea, Dos Santos argumentó: «Es una vergüenza que habiendo un Municipio tan grande, con una recaudación en impuestos que todos pagan, y sin embargo pasan camiones frente a nuestras casas sin agua, con chicos que toman agua que no sirve, y se niegan de darle un tanque.
Y con respecto a los datos que solicita el Municipio para hacer un entrecruzamiento, respondieron: «Nos da miedo, porque al darles nombres y apellidos nos persiguen políticamente. Y la prueba es que a mí me armaron una causa judicial, igual que a nuestro compañero Hugo Silva que lo metieron preso. Repudiamos ese hecho porque significa perseguir a los pobres, solamente porque no tienen un lugar para vivir», aseguró Dos Santos con mucha entereza.
Y continuó ante la mirada atónita del intendente y sus colaboradores: «¿Era necesario venir a reunirnos en un destacamento policial? El intendente vino a escuchar nuestras necesidades rodeado de policías, teniendo una Municipalidad enorme que es nuestra porque es pública. Sin embrago cuando caminaba los barrios pidiendo votos, no andaba con tanta custodia», indicó.
Una de las vecinas, le recordó a Fernández que durante la campaña electoral, él hablaba de las tres T: Trabajo, Tierra, Techo. «Me acuerdo bien porque yo fui su fiscal y trabajé para usted. Sin embargo mi mamá se cansó de llorar por un terreno y no le dieron, y mire hoy las circunstancias en las que estamos. Ella está entre los que tomaron la tierra, y su gente nos trata de delincuentes solo porque no tenemos dónde vivir.
