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Cháves fue reelecto, pero con un mensaje

Si bien el jueves de la semana pasada habían acordado entre todos los concejales que se reelegirían las actuales autoridades del deliberativo local, al inicio de esta semana las cosas cambiaron. Unos dicen que el intendente Carlos Fernández habló con algunos concejales para que votaran a Luis María Vitelli como presidente, y otras versiones señalan que al menos tres concejales que no pertenecen al bloque oficialista fueron a hablar con el intendente. Más allá de las contradicciones en las versiones, lo que si indica es que hubieron diálogos sobre el particular.
Incluso se comentó en ámbitos del concejo deliberante que ese mismo día martes, minutos antes de la sesión, el reelecto vicepresidente Luis María Vitelli anticipó que se pondría en consideración en la sesión su candidatura para ser electo como nuevo presidente del concejo deliberante, y que en la vice presidencia lo acompañaría la concejal Paula Reynoso. La propuesta se sondeó entre los concejales, y al no conseguir el apoyo de por lo menos dos concejales y como no le daban los votos necesarios, decidieron abortar la maniobra y cambiar de estrategia. Es así que no le quedaba otra alternativa desde el bloque oficialista, de mocionar la reelección de Ariel Cháves en la presidencia y de Luis María Vitelli en la vice presidencia, quienes fueron consagrados en el cargo por unanimidad, y con ello se buscó disimular la disputa interna que hubo días y minutos antes del inicio de la sesión.
Sacarlo a Cháves de la presidencia hubiera sido un error político, porque fácilmente se podría interpretar que el ejecutivo no quiere ser controlado, y que pretende que el concejo deliberante sea un apéndice del ejecutivo municipal. En esta cuestión hay que recordar que el presidente reelecto asumió un fuerte rol de independencia del concejo deliberante con respecto al ejecutivo. Investigándolo, pidiendo informes y cuestionando en algunos casos el accionar del ejecutivo municipal, que se sintió molesto e incómodo ante estas circunstancias, por lo cual seguramente buscaron desplazarlo.
Por otro lado estarían obligándolo a Cháves a abandonar el bloque, con lo cual el oficialismo quedaría con tres concejales y la oposición con seis concejales, esto más allá que tres de ellos son concejales de distintos sublemas de la renovación.
En la presentación de las mociones se le escuchó decir a los concejales que este fue un año de aprendizaje, pero también se reiteró constantemente la intención que para el próximo año aspiran que el concejo deliberante sea distinto, lo que se puede interpretar como un pedido de los demás concejales de que se baje el nivel de enfrentamiento con el ejecutivo municipal, esto sin dejar de lado el rol de un poder independiente y de contralor del ejecutivo.

Fernández autocalificó su gestión con un cuatro
«Fue un año de aprendizaje y difícil en lo económico» señaló Fernández a la hora de autoevaluarse y otorgar un puntaje a su primer año de gestión. Aprobamos con un cuatro, calificación mínima con la que se aprueba en la facultad. Esto, en contraste con el ocho con que el presidente Mauricio Macri evaluó su primer año de gestión.
Siempre en el inicio de una nueva gestión, el primer año es de aprendizaje, de trabajar sobre la realidad que es muy diferente entre lo que se pensó, se prometió hacer y lo que se puede hacer ya en el ejercicio del poder, porque las necesidades son infinitas y los recursos limitados.
En el comienzo de la gestión de Fernández, las cuestiones pasaban por la indefinición del gabinete municipal, cuestión que inquietaba porque pasaban los días y no se daban a conocer los funcionarios que ocuparían las diferentes áreas. El otro tema pasaba por lo económico y la pesada herencia que el nuevo intendente exponía como una de las preocupaciones inmediatas.
El intendente Fernández conformó un gabinete con jóvenes y con poca experiencia política y administrativa, que con el correr de los días se fueron acomodando a la realidad y encaminando de a poco la gestión municipal, con errores y con aciertos. Se espera un próximo año mucho mejor claro está, por esta cuestión del aprendizaje y también lograr comprender las metas y los objetivos a cumplir en el mediano y largo plazo.
Se ha podido observar que a pesar del contexto económico difícil se compraron equipamientos viales y otros vehículos, se siguió con la obra pública y se mejoraron la prestación de los servicios públicos, como así también el arreglo de plazas y paseos públicos. Sin dudas que siguen faltando muchas cosas más y mejorar otras tantas, pero digamos que la gestión Fernández tiene todavía tres años por delante para cumplir con sus promesas de campaña.
En el caso del gobierno provincial, si bien el gobernador Hugo Passalacqua no realizó ningún tipo de evaluación de su gestión de gobierno, si se lo escucha hablar de lo duro que es este año en materia económica, pero que se van cumpliendo con las metas y objetivos priorizando las cuestiones sociales y resolviendo los problemas más urgentes de la gente.
Por otro lado, es conocido el alto el nivel de imagen positiva de la gestión del el gobierno provincial y en particular el gobernador Passalacqua, que según las mediciones es muy superior que al comienzo de la misma. Contrariamente con lo que ocurre a nivel nacional con el presidente Mauricio Macri, quien ha descendido varios puntos en las mediciones de imagen de gobierno.
También en los estudios de imagen están en un nivel elevado el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad y el presidente de la legislatura provincial, lo que indica que cuando los recursos son escasos, es el momento en el que se ve la calidad de los dirigentes políticos y administradores, que con mucha inteligencia y habilidad política deben llevar adelante la gestión de gobierno sin sobresaltos ni mayores inconvenientes. Porque gobernar en tiempos de bonanza, seguramente lo puede hacer cualquiera.

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