| Se requieren medidas urgentes para preservar el arroyo Ramón en Oberá |
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| lunes, 26 de mayo de 2008 | |
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La Municipalidad y Ecología realizaron un trabajo que determinó el estado de la cuenca. Un grupo interdisciplinario indicó que la situación todavía es reversible
Apenas un 12 por ciento de la cuenca del arroyo Ramón, que abastece de agua potable a esta localidad, cuenta con montes protectores que aseguren la calidad y la sustentabilidad de este recurso natural imprescindible para la vida humana. El dato, preocupante por cierto, surgió a partir de un exhaustivo trabajo realizado en conjunto por técnicos de la Municipalidad de Oberá y del Ministerio de Ecología de la Provincia, quienes contaron con el Sistema de Información Geográfica (SIG), una herramienta de alta tecnología e inestimable valor científico. “Nadie analizó las cuencas, se hizo un uso muy intensivo del suelo y sin criterios de reordenación. Oberá es la segunda ciudad de la provincia, pero está tomando agua de un arroyito que cada día se seca más”, alertó Ricardo Hartel, responsable técnico en la zona Centro del Ministerio de Ecología, en diálogo con El Territorio. El profesional ponderó al SIG como herramienta, ya que permitió constatar científicamente lo que estaba latente. De todas formas, la situación del arroyo Ramón es reversible y al respecto ya se conformó un grupo interdisciplinario e interinstitucional para abordar el tema, entre los que participan la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá (Celo), empresa prestataria del servicio de agua potable y por ello interesada directa en la conservación y sustentabilidad del recurso. “Estamos hablando de una zona que está a diez kilómetros de Oberá pero nos beneficia a todos. Debemos tener conciencia y colaborar entre todos para mejorar la situación”, subrayó Héctor Selleski, uno de los responsables del Plan de Manejo Forestal Sustentable Local. Las acciones El arroyo Ramón abastece de agua potable a Oberá, pero a la vez su cuenca coincide con una de las zonas productivas más importantes del departamento y ello conspira contra la protección del recurso. Para revertir la situación, Hartel explicó que es imprescindible recuperar los montes en sectores puntuales: “La idea es identificar con el SIG en cada chacra cuáles son las zonas de recarga para que los bosques que se planten ahí cumplan la función de infiltrar y alimentar el arroyo”. Además, graficó que no se pueden plantar ciertas especies (como eucaliptos) cerca del cauce porque las raíces llegan hasta las napas y literalmente funcionan como bombas. “Lo que no tenemos que hacer más es rozar. Después identificar las zonas de recarga y tratar de conservar o recuperar los montes en esas zonas”, subrayó. Por su parte, Selleski agregó: “Lo que hicimos en Oberá fue despertar un poco todo esto, confluir todas estas herramientas, armar un modelo y decir señores, hay que hacer esto”. “No sólo desde el punto de vista catastral, sino que se le dio una impronta ambiental. Se analizaron las leyes y se hizo un primer esbozo para empezar a analizar el tema desde el punto de vista ambiental”, explicó. La ley y lo ideal Según los investigadores, lo ideal para proteger los cauces de los arroyos es contar con montes protectores en ambas márgenes y fajas ecológicas de 50 hectáreas para interconectar dichos bosques. Hay leyes que dictan los parámetros, pero no se cumplen o son insuficientes. La Ley Bonasso, por ejemplo, contempla un incentivo económico para quienes preserven sus bosques, pero es un monto mínimo con relación a lo que el propietario de la tierra puede ganar con otro tipo de cultivo. “Los obereños deberían pagar un complemento a la ley Bonasso -opinó Hartel-. Un peso cada uno para que ese productor pueda mantener su bosque y su función de infiltración de agua”. Este modelo tiene aplicaciones en países de Europa, como Alemania, en donde algunos pueblos reconvirtieron sus cauces y mejoraron sensiblemente la calidad del agua. El funcionario de Ecología reconoció que “hay leyes que ni se aplican porque faltan criterios”. “Al no haber una ordenación territorial y al tomar sólo lote por lote, nadie tiene la culpa porque nadie sabe cuál es el criterio en su partecita. Pero la suma de todo eso genera la situación que tenemos”, indicó. Por ello, explicó que si una parcela integra la categoría de montes protectores se debería incentivar al propietario a que foreste. “Habría que decirle al Ministerio de Ecología o al Ministerio del Agro que incentive la forestación, no la ganadería y que no le lleven terneros y alambre al productor”, graficó. Parque Ecológico para cuidar el Bonito La Municipalidad de Montecarlo se está trabajando en la creación del Parque Ecológico Bonito, proyecto que trata de recuperar los espacios verdes en inmediaciones del cauce del arroyo como preservación de la naturaleza nativa, además para que sea un atractivo turístico más de la localidad. En Montecarlo desde 2005 rige la ordenanza Nº 93/05 que establece la protección de cuencas hídricas. En este sentido en el 2005 también se modificó el Capítulo 4º del Código Urbano y Código de Edificación de la Ciudad de Montecarlo, Ordenanza 12/80 en sus artículos 42 y 43, los que se reemplazaron con los enunciados: zona de recuperación y preservación. En los mismos se delimita la zona de recuperación y preservación que corresponde a la franja de terreno que corre contigua a los arroyos Bonito y Bonito Chico, en toda su extensión, desde su nacimiento hasta su desembocadura en el río Paraná, con un ancho de 45 metros a cada lado del cauce. En el artículo 43 también se establece el carácter de recuperación que incluye el traslado de viviendas existentes en terrenos inundables, ubicados en cercanías del arroyo. Programas de recuperación Un convenio para la instrumentación y aplicación de los programas de recuperación de las cuencas hídricas y de protección de las reservas naturales públicas y privadas quedó rubricado la semana pasada con cuatro municipios y el Ministerio de Ecología. Los municipios de Garuhapé, Puerto Rico, Capioví y Ruiz de Montoya, y la empresa Papel Misionero, suscribieron el acuerdo con Ecología. Las partes se comprometieron a trabajar en conjunto en la toma de conciencia y en las acciones concretas enmarcadas en dos programas provinciales: el de Gestión Integrada de Cuencas Hidrográfica y de Protección de las Reservas Naturales Provinciales y Privadas. Los ingenieros María Luisa Pasculli (de la Dirección General de Bosques Nativos) y Juan Stakievicz (de la dirección de Recursos Vitales), explicaron que los programas tendrán vigencia hasta mayo de 2012, período en que las comunas ofrecerán la producción de plantines de especies forestales nativas, destinados a recuperar los bosques protectores de cursos de agua y enriquecimiento de bosques nativos degradados en predios de productores rurales (privados) de los municipios. (Territoriodigital) |
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