| Del dicho al hecho.... |
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| martes, 13 de mayo de 2008 | |
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El discurso del gobernador Maurice Closs, enfoca a la provincia en una dirección que apuesta a atender mas la cuestión económica interna y la atención social, sin dejar de lado las obras de infraestructura. No hubieron anuncios de grandes obras ni de cifras millonarias, sino mas bien, cifras comprensibles y aceptables, que en el imaginario colectivo se asimilan como mas reales y no utopías.
Pero sin embargo, se excluyeron temas que tienen que ver con la reforma política en torno a la cuestionada ley de lemas, y en materia de justicia cuestiones muchas veces observadas por el conjunto social. Siguiendo con la idea nacional, que la agenda de los próximos años será la producción de energía y de alimentos, Closs avanzó sobre la necesidad de que la provincia cuente con una matriz energética propia, con el desarrollo de emprendimientos eléctricos a baja escala que permitan producir energía a baja escala con bajo impacto ambiental, pero que permitirán de alguna manera, aportar para el autoconsumo provincial, proyecto este que se comenzó a encarar ya en el gobierno del Dr. Ricardo Barrios Arrechea en 1983, periodo en el cual se realizaron algunas micro represas, entre ellas la represa de Urugua-í. Entre los análisis, algunos observaron una visión de estadista al discurso del Gobernador Closs, por establecer una visión estratégica en materia energética que va en forma independiente a los emprendimientos de Corpus y de Garabí. Pero también en particular su visión del sector agrario misionero que se divide en productos tradicionales como la yerba, el té, el tabaco y la madera. En particular, la yerba, la mayor producción está en manos de las grandes industrias en grandes extensiones y el té prácticamente esta en esa misma posición, al igual que la forestación, son productos que se están produciendo en gran escala y dejan prácticamente al margen al pequeño y mediano productor, que no cuenta con grandes extensiones de tierras si se tiene en cuenta que las parcelas se dividen en hectáreas que van de 10, 25 o 50 hectáreas. El camino es la diversificación productiva, palabra que en años anteriores fue merecedora de grandes críticas, como la de la reconversión agraria. Pero hay una gran realidad, faltan alimentos y la producción de verduras frutas y hortalizas pueden ser una salida rentable en el corto plazo, al igual que la producción ganadera y avícola juntamente con la porcina, permitirán agregar valor agregado a los productores que siguen reclamando un precio justo de la yerba y el té. Darle mayor valor agregado a la tierra, en definitiva, es la intención, potenciándolas a través de las ferias francas, para lograr abastecer en parte el mercado interno, la intención es buena, pero será necesario que el productor acompañe este proceso y para ello hay es necesario mostrarle el negocio y acompañarlo fundamentalmente en forma organizada, puesto que existieron en su momento iniciativas que decepcionaron a los productores, cuando todos se inclinaban a producir tomates y luego no sabían que hacer con el tomate o los zapallos, o la recordada frutilla. Se perdieron muchos años en discusiones sobre la reconversión o si se quiere de buscar agregarle valor a la tierra con producción alimentaria, ahora puede ser la hora y esto dependerá en gran medida de las fuerzas que ponga el gobierno provincial de profundizarlo y llevarlo a la práctica. Pero no alcanza con buenas intenciones y discursos, es necesario llevar las ideas a la práctica y comprometer a todos los sectores, porque como entienden muchos: del dicho al hecho, hay mucho trecho. La incertidumbre nacional está instalada La situación conflictiva con el gobierno nacional y el campo, o los productores de granos, es una cuestión que preocupa a todos, en particular por el aumento de precios, el desabastecimiento y la de entrar a un terreno de incertidumbres que son amenazantes y no tienen un buen presagio. Luego de no avanzar en un acuerdo con el gobierno nacional los ruralistas volvieron a las rutas y la amenaza de cortes de rutas con el consiguiente desabastecimiento, es una cuestión que produce intranquilidad porque no se sabe hasta donde los ruralistas piensan llegar ni tampoco el gobierno nacional. El discurso de la presidente Cristina Fernández de Kirchner de que pelea por la redistribución de la riqueza y que tiene aguante, pone de manifiesto que el gobierno está decidido a defender su postura con la lógica de sacarle o restarle al que mas tiene, y redistribuir el producto de la renta nacional entre los que menos tienen. Y la realidad indica claramente que son muchos mas los pobres que los ricos, y en ese sentido, es una invitación indirecta a cada argentino a situarse de un lado u otro, y en esta ecuación simple, el gobierno sabe que la mayoría de la población va a ponerse del lado del gobierno nacional. Pero ¿cuáles pueden ser las consecuencias?. Imprevistas, o como algunos analistas argumentan, una lucha de pobres contra ricos, pero que no es una pelea tan simple, porque se trata de una pelea con los sectores del campo, la que produce los alimentos para el consumo interno y externo, quedando en claro que hoy día le conviene mas vender sus productos al mercado externo que al interno, por el valor del dólar y el Euro en relación a la moneda argentina, que como señalaran desde el gobierno nacional, ayudan a sostener un precio alto del dólar para que los precios sean competitivos, pero por otro lado, se quedan con un gran porcentaje de la rentabilidad de los productores. La salida no es fácil, evidentemente, y la incertidumbre ya está instalada en toda la sociedad, esperemos que dure poco tiempo y se encuentre la mejor alternativa, que no es la de la confrontación. Jorge Mielniczuk Periodista |
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