| Afirman que la laguna del Iberá "está muy afectada por las arroceras" |
|
|
|
| viernes, 09 de mayo de 2008 | |
|
Lo declaró el director ejecutivo de la Fundación Reserva del Iberá luego de ver imágenes satelitales del área . Se refirió como agravante para el delicado ecosistema de la laguna un pueblo que la afecta.
"Desde el aire se ve muy claro lo complicado de la situación: si al pueblo le sumás las arroceras, el efecto se multiplica", sentenció en ingeniero agrónomo Pablo Preliasco, al referirse al estado de conservación de este Humedal de Importancia Internacional (Sitio Ramsar). La Laguna Iberá es el sitio más famoso y visitado de los esteros y lagunas del Iberá. Es también el más modificado por el hombre, ya que tiene un pueblo de casi mil habitantes encima (la Colonia Carlos Pellegrini). Para el ingeniero agrónomo Pablo Preliasco, director Ejecutivo de la Fundación Iberá, "aún siendo el sitio más alterado por la mano del hombre, la laguna Iberá es el sitio donde hay más fauna silvestre, donde los animales son más confiados hacia las personas y es además el sitio declarado Humedal de Importancia Internacional bajo la Convención de Ramsar". Pero en las últimas semanas la Laguna Iberá ocupó más páginas de la prensa correntina por el conflicto que los vecinos de Colonia Pellegrini mantienen con los arroceros de las inmediaciones, que por cualquiera de los galardones anteriores. Para el Director de la Fundación Iberá (la organización acaba de publicar un documento de posición sobre el tema que puede ser obtenido en el en www.fundacionibera.com.ar), este es un conflicto entendible: "El turismo en este lugar se basa en la naturaleza, en el paisaje natural, en animales silvestres abundantes y mansos, y las arroceras no tienen nada que ver con todo eso y muchos turistas piensan que arruinan el paisaje. Y la realidad hoy es que el turismo es lo que más importa a la gente de Pellegrini, porque es por lejos la mayor fuente de ingresos". Los vecinos de la Colonia, ahora agrupados en una asociación llamada "Esteros Hesai", también reclaman porque las arroceras están tan cerca del pueblo (¡apenas cinco o seis cuadras!) que las pulverizaciones podrían afectar la salud de la gente, y porque en última instancia todos los agroquímicos terminan en la misma laguna Iberá, de donde sale el agua que toman tanto las arroceras como las personas de la colonia. Para la Fundación Iberá el problema de fondo no son los arroceros, sino la ausencia por parte del Estado, que hace 25 años adeuda la reglamentación de la reserva. "Nadie sabe dónde termina ni donde empieza el área protegida, y mucho menos qué es lo que está permitido o no hacer". Explicó Preliasco, aclarando que la Fundación Reserva del Iberá viene promoviendo dicha reglamentación desde hace años, pero que las autoridades no se deciden nunca a instrumentarla. Por otra parte hay un organismo de aplicación del Código de Aguas (el ICAA) que sólo aparece en escena cuando las noticias llegan a la prensa. "En este caso su omisión es clara" –sentenció Preliasco– "Si las arroceras toman agua de un sitio con tantas garantías de preservación como la laguna del Iberá, sin ningún tipo de permiso y desde hace años… ¿Por qué nunca hicieron nada al respecto?". Lo más preocupante es que, si esto pasa en el sitio más conocido y visitado de los esteros del Iberá: "¿Qué regulaciones se puede esperar instrumentar en otras áreas más alejadas del Iberá?". Si bien existen trascendidos acerca de la voluntad del Poder Ejecutivo de invitar a los arroceros a que dejen de practicar su actividad en dicha área sensible, lo que cabe preguntarse es cuál es el mecanismo para que ello ocurra. ¿Será sólo una solución puntual y de corto alcance? (si es que efectivamente se cumple). La Fundación Iberá aboga por soluciones de fondo, que permitan a operadores turísticos y productores agropecuarios conocer a qué atenerse en todo el ámbito de la reserva: "Esto sólo se logra con la reglamentación", asegura Preliasco, quién no deja de deslizar que: "Tienen el decreto a la firma desde hace meses, pero no sabemos porqué no se efectiviza". Las versiones más confiables indican que altos funcionarios de gobierno esperan un acuerdo de todas las partes, algo virtualmente imposible, ya que lógicamente un marco regulatorio se hace necesario porque hay personas que van más allá de lo que la naturaleza puede aceptar en un área protegida (sean productores agrícolas, operarios de turismo o vecinos), y sería irrisorio pretender contentar a todos. Hay que trazar una raya. Para la Fundación Iberá es tiempo de definiciones, porque su dilatación "cuesta mucho más que la inacción", como el caso de las arroceras de Pellegrini lo demuestra. Sitio Ramsar La Laguna Iberá, y una superficie aproximadamente cuadrangular de que abarca 20.000 hectáreas son consideradas por la Convención de Ramsar como un "Humedal de Importancia Internacional" (uno de 1.743 sitios en el Mundo y 16 en la Argentina). La Argentina es país signatario de la Convención de Ramsar desde 1992, al igual que otros 157 países del Orbe. La Misión de la Convención de Ramsar es: "La conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo" COP8 de Ramsar, 2002). Más información sobre la Convención de Ramsar: http://www.ramsar.org/indexsp.htm |
| Siguiente > |
|---|

.gif)














