| En Oberá los docentes también relegan horas de clase para limpiar |
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| lunes, 31 de marzo de 2008 | |
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En la Escuela Especial 2 deben mantener las mínimas condiciones de higiene para atender a jóvenes con discapacidades múltiples y a muchos deben cambiarle los pañales
Se sabe que hace rato, por incapacidad o desidia del Estado, los docentes deben redoblar el esfuerzo en la tarea cotidiana, tal como ocurre con el personal de la Escuela Especial 2 de esta ciudad, quienes deben relegar horas de clases para limpiar el establecimiento y mantener las mínimas condiciones de higiene. Esta insólita situación surgió a partir de que la portera de la escuela está con licencia por enfermedad y las autoridades educativas de la provincia no asignaron aún un reemplazante, más allá de los reiterados pedidos de la dirección. “Entonces nos vemos en la encrucijada de trabajar con los niños o limpiar la escuela. Por eso, las maestras terminan antes las clases, para limpiar, ordenar y que los niños tengan un servicio medianamente adecuado”, reconoció la directora Myriam Toledo en diálogo con El Territorio. Además, lamentó que si bien “la escuela tiene un plantel completo de profesionales, por ahí tenemos que dejar de abocarnos a nuestra tarea específica para hacer un trabajo que no nos corresponde”. El establecimiento fue fundado hace tres décadas para albergar a jóvenes con discapacidades múltiples y cumple una inestimable labor social y de contención, puesto que en su gran mayoría, los alumnos provienen de familias de muy escasos recursos. “Tenemos chicos con severos compromisos motores y esto acrecienta el temor de que pueda haber algún foco infeccioso, más en estos momentos donde hablamos de la fiebre amarilla, del dengue y de la leishmaniasis”, señaló la directora. A pulmón En la actualidad, la escuela especial 2 cuenta con una matrícula que supera los 150 alumnos, de entre 5 y 16 años, a muchos de los cuales deben cambiarle los pañales y salivan permanentemente, por lo que sin dudas la higiene del lugar es tan vital como la pedagogía. Pero la tarea de los directivos y docentes no termina con la limpieza de los baños, la cocina, aulas y pasillos, sino que además, como si todo lo anterior fuera poco, hasta deben poner plata de su bolsillo para comprar los insumos de higiene. “Realmente nos preocupa mucho las condiciones en las que están los chicos, pero deben estar en un ambiente limpio y por eso no escatimamos en gastos personales para comprar los productos de limpieza”, reconoció la responsable del establecimiento. Remarcó que desde hace más de un año viene reclamando el nombramiento de un portero, aunque aún no obtuvo respuestas de las autoridades del área. Por ello, la directora subrayó que “la situación es preocupante y la semana que viene tendremos una reunión con los padres, porque deben estar al tanto de la situación”. “Necesitamos un portero de manera urgente. Es un pedido para los chicos, que en esta situación están en riesgo”, exhortó. A pesar de las falencias, Toledo reconoció el constante apoyo de la comunidad y diversas entidades, como el Rotary, que colabora con pañales, y la Municipalidad, que cede la comida para los chicos que no pueden comer en sus casas, entre otros. Una clase de dignidad También se debe tener una vocación y un compromiso especial para ser maestra de chicos especiales, y los docentes de la escuela especial 2 lo ratifican con sus actitudes cotidianas. Día a día, las maestras se calzan los guantes de latex y dan una clase de dignidad con el escurridor y el trapo de piso. El Territorio quiso retratar esa tarea con una foto, pero las docentes pidieron que no, porque no buscan el podio. Lo hacen por los chicos, porque lo sienten. Jornadas extendidas... La modificación de la Ley de Educación plantea que las escuelas primarias pasarían a tener jornadas extendidas, algo muy similar a las escuelas de jornadas completas, como son las de frontera. Pero los docentes de Montecarlo evalúan que hay muchos otros problemas por evaluar, ya que la mayoría de los edificios no cuentan con la estructura suficiente y también hay muchas necesidades. En este sentido, Liliana Rejala, docente de la escuela 607, se mostró muy preocupada. “Estamos en alerta por la jornada extendida debido a la infraestructura necesaria, el personal de servicio necesario. En nuestra escuela tenemos dos personas para los servicios, pero son personas mayores y a veces se enferman y entonces nosotros terminamos limpiando”, indicó. (Territoriodigital) |
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