OPORTUNIDAD: Me parece interesante volver a “rememorar” el concepto de Estado, a fines de consolidar el sistema republicano y el principio de soberanía sustentado en el pueblo, como “cuerpo político”.
En varios textos de esta modesta columna vengo insistiendo en la crisis que vive nuestra política, con candidatos saltando vallas, denotando alarmante falta de conductas e inmoralidad política, con actitudes que afecta credibilidad por deslealtad grosera. Entonces es oportuno revitalizar el concepto moderno de Estado, Nación y pueblo, por cuanto en el leal y fiel cumplimiento de mandatos y roles se fundamenta el sistema republicano y democrático.-
En distintas “entregas” y desde los mencionados temas básicos trataré de describir los compromisos irrenunciables que, como políticos y/ó ciudadanos, nos exige una organización nacional.-
El texto siguiente tiene conceptos del libro de Jaques Maritain, titulado “El Hombre y el Estado”.-
EL ESTADO es la parte del cuerpo político (pueblo), asignado al “cumplimiento de leyes y reglamentos, fomento del bienestar común y administración de asuntos públicos”.- En definitiva es un organismo facultado para ejercer el poder, integrado por supuestos expertos ó especialistas afectados al servicio del hombre y de la sociedad.-
De ninguna manera el hombre es “para el Estado”, sinó el Estado para el hombre, en cuanto representa componente de la sociedad toda. La historia universal admite las siguientes secuencias:
ESTADO EMPERADOR: En la edad media aparecieron Estados sujetos a un emperador que, a través de la acción bélica extendían dominios territoriales, con objetivo de dominación económica, política y religiosa. El concepto de soberanía se sintetizaba únicamente en la figura del emperador, siendo el rigor y “el látigo” las únicas “leyes” que se aplicaban.
ESTADO REINADO: Luego al comienzo de nuestra época moderna fueron los reyes absolutistas quienes ejercían la potestad del poder, “durante siglos esa autoridad, constituída en poder supremo, fue el privilegio de una “raza social” superior que se justificaba a través de un presunto poder innato otorgado por Dios”. Era el concepto de Estado identificado con el Rey. “El Estado soy yo” (Luís XlV).-
ESTADO REPUBLICANO: Aparece la forma de gobierno representativo en el cual el poder reside en el pueblo y donde las autoridades elegidas para gobierno provienen de elecciones. La bisagra de esa historia fue la Revolución Francesa.- Precaución y experiencia: Es preciso recordar que hubieron episodios de gobernantes llegados al poder que, consagrados aún en elecciones, restringieron voluntades populares y aplicaron totalitarismos como el nazismo en Alemania y el fascismo en Italia. También es preciso reconocer que ha menudo hay denuncias de fraudes electorales, distorsionando la voluntad del pueblo.
VALORAR PROTEGIENDO EL SISTEMA: Como actitud válida de protección a la democracia, asumiendo responsabilidad política y ciudadana, debe ser exigencia electoral la cualidad imprescindible de transparencia, con pleno respeto a la pluralidad de opinión, premiar con el voto toda propuesta política que exhiba contenido, con convicciones nacionales, en definitiva con Proyecto de País que aún hoy no aparece. También es imprescindible la participación del ciudadano mas allá de la actividad partidaria, que bien puede ser dentro de entidades intermedias y diversidad de asociaciones civiles, que no sólo deben opinar sinó también exigir ser escuchadas, pues el destino de un país ó de una comunidad (provincial ó municipal) es demasiado complejo e importante para depender solamente de funcionarios electos (presidencia, gobernadores, intendentes, legisladores).
Ernesto Benítez