Los jóvenes menores ¿Quieren bailar o quieren beber alcohol…?

Lunes, 30 julio 2012 11:33

Las fiestas privadas o clandestinas salieron a la luz luego de que se vinieron desarrollando durante un buen tiempo a esta parte,  disfrazadas en la mayoría de los casos, en cumpleaños de amigos. Los menores, con la complicidad de algunos mayores, organizaban estas fiestas a las que no solo podían concurrir los menores, sino también podían consumir bebidas alcohólicas sin ningún tipo de control.

   Obviamente los menores no delatarían a sus anfitriones, porque se quedaban sin diversión y alcohol, hace algún tiempo atrás la policía había desactivado y parado varias de estas fiestas, en lugares no habilitados y mal llamadas clandestinas porque en realidad se convocaban por las redes sociales como el caso del facebook que son de acceso público.
   La preocupación policial por estas fiestas privadas se trasladó a las autoridades municipales y del Concejo Deliberante obereño con el fin de coordinar acciones y adecuar las normativas al respecto. Fue así que el presidente del Concejo Deliberante, Dr. Daniel Behler, en declaraciones públicas advirtió que estas fiestas en domicilios particulares no revestían el carácter de privadas porque se cobraban entradas y se vendían bebidas, y no existía ninguna legislación que avale este tipo de prácticas, por lo que advirtió que se intensificarían los controles, y se aplicarían las sanciones estipuladas en el código de faltas.
   Luego que salieron a la luz tres fiestas consecutivas en diferentes lugares, se tomaron medidas y se aplicaron sanciones, pero las autoridades no se quedaron en la simple sanción de este tipo de comportamientos, sino también se comenzó a trabajar en algún tipo de opción para que los jóvenes menores de 18 años tengan algún tipo de alternativa de esparcimiento y diversión, pero sin el consumo y venta de alcohol.
   Alternativa que se implementó hace un tiempo en Oberá y que en un primer momento arrojó buenos resultados, pero luego decayó, y a los locales bailables no le comenzaron a cerrar los números y dejaron de lado esta alternativa, porque los jóvenes dejaron de ir, en particular por los horarios, que estaban fuera de los usos sociales y costumbres. Los matinés eran de 18:00 hasta la cero, y ahora pretenden extenderlos de 22:00 a 03:00 de la mañana, con la posibilidad de vender cerveza y sidra sin alcohol y con la supervisión de una comisión de padres, la municipalidad y con la custodia policial.
   Pero deja la sensación de que en realidad la cuestión de los jóvenes menores no pasa del todo por el bailar solamente, sino como elemento primordial el consumo de bebidas con contenido alcohólico, el cual está incorporado en la conducta social en una importante porción de los jóvenes y de los adultos en particular. No hay fiesta sin alcohol, que pasa en navidad en año nuevo en los cumpleaños familiares…? Se trasladó la costumbre social de que no hay fiesta sin alcohol y es lo que se les enseñó desde hace varios años y hoy es motivo de conflicto querer cortar los hábitos adquiridos y trasmitidos a los jóvenes desde su más tierna infancia.
   Puede ser que la mayoría de los jóvenes menores no tomen alcohol en las fiestas y no tengan este hábito, pero se resalta más cuando se ven a 10 o 20 jóvenes bebiendo, contra dos mil que no lo hacen. Esto a manera de ejemplo, y de cómo se exageran las cosas casi por costumbre.
   Algunos entienden que prohibir, no sirve porque es más tentador, y prefieren hablar de educar y enseñar a no tomar o hacerlo con responsabilidad, límites y control.
Dos contratos para una misma concesión
   La empresa prestadora del servicio urbano de pasajeros presentó una copia al ejecutivo municipal del contrato de concesión firmado a favor de la misma por el ex intendente Rodolfo Dalmau por 20 años. Copia de la misma fue remitida por el intendente Ewaldo Rindfleisch al Concejo Deliberante para que este tome conocimiento de la existencia de este documento.
   Hasta aquí existen dos contratos de concesión distintos el que tiene la municipalidad por 10 años y la empresa que tiene otro por 20 años de concesión para la prestación del servicio urbano de pasajeros, al parecer los dos contratos firmados en la misma fecha y con igual número de resolución, que es lo llamativo.
   El municipio, el único instrumento legal que tiene es el contrato firmado por los 10 años de concesión y no ha encontrado otro instrumento legal que el que tiene en su poder. Por lo que se sospecha que Dalmau pudo haber firmado dos contratos de concesión diferentes uno por 10 años y otro por 20 años que quedó en poder de la empresa.
   De todas maneras, al parecer Rindfleisch tiene decidido avanzar con el proceso de llamar a licitación pública la concesión para la prestación del servicio urbano de pasajeros más allá de la documentación presentada por la empresa y estaría presentando los pliegos que ya están listos en los próximos días ante el Concejo Deliberante para el tratamiento de los concejales, quienes son los que deben aprobar los pliegos para el llamado a licitación.
   La empresa seguramente ante el inminente llamado a licitación recurrirá a la justicia para frenar el proceso licitatorio con lo que se entrará en una disputa judicial y será en definitiva la justicia la que determinará cual de los dos contratos de concesión es el válido, y si se procede o no al llamado a concurso,  esto seguramente llevará su tiempo de discusión, ya no en el ámbito político sino en ámbito jurídico y judicial.
Jorge Mielniczuk – Periodista

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