En ediciones anteriores nos ocupamos especialmente de las compras ”On Line” de los diferentes servicios turísticos que se ofrecen en el mundo entero. Ahora bien, en esta oportunidad nos ocuparemos de la lealtad comercial que deben girar inexorablemente en torno a éstos. Quién podría dudar hoy día de la enorme utilidad y practicidad de Internet como herramienta para planificar viajes. Con el correr de los años “la Web” se convirtió en un abanico informativo en el que los viajeros pueden encontrar no sólo datos útiles sobre el destino tales como paseos, circuitos, fiestas populares, museos y restaurantes, sino además tener un conocimiento cabal de las tarifas que se manejan en cada caso. La posibilidad también de comprar o reservar servicios como pasajes aéreos, habitaciones de hoteles, mesas para almorzar a cenar u otros paquetes de visitas varias.
Hoy desde Pregón Misionero intentamos advertir sobre los cuidados a tener en cuenta con relación con las operaciones o transacciones on line. Estas deben hacerse en todos los casos, en sitios confiables, con experiencias y trayectorias comprobables, Empresas que ofrezcan verdadera seguridad. Que se desconfíe de aquellos lugares que piden por ejemplo, el envío, a través de un correo electrónico de los números de tarjetas de crédito entre otras cosas. Pero existe un tema muy importante a considerar, una vez realizada la compra de un servicio turístico en una operación “on line”, que sucede si, sea cual fuere la circunstancia, uno se ve obligado a devolverlo por tal o cuál razón ?
En el caso específico de un ticket de avión, habrá que sujetarse a las condiciones bajo las cuales fue contratado, que deben darse a conocer claramente al momento de la transacción. Es sabido que las tarifas más económicas conllevan mayores restricciones y quitas o penalidades al momento de intentar cambios de fecha o devoluciones de algún servicio en particular ya contratado. Para el resto de los servicios, cuando se trate de prestadores profesionales, se aplica la ley 24.240 de Defensa del Consumidor que en su artículo 34 establece que se puede revocar la compra o reserva dentro los 10 días corridos, “contados a partir de la fecha en que se entregue el bien o se celebre el contrato”, de acuerdo al texto normativo. Hay que contemplar que esta posibilidad del arrepentimiento “on line” debe ser informada asimismo al comprador al momento de efectuar la operación y los gastos que acarrean la devolución corren por exclusiva cuenta del vendedor del servicio. En caso de hallar una denegación, el viajero o turista debe concurrir a la oficina del consumidor más cercana a su domicilio para efectuar la denuncia correspondiente. Si la empresa donde se adquirió el producto o servicio turístico es extranjera, la resolución del conflicto puede complicarse. Si no tuviese una sucursal en nuestro país, se hará muy difícil cualquier acción.
Hay que comprar con pleno derecho a la información correcta, clara y veraz, como lo contempla el artículo 42 de la Constitución Nacional de Lealtad Comercial: Por ejemplo, la promesa de un hotel junto al mar se desvanece cuando se comprueba al llegar, que está a unas cuantas cuadras de la playa. En ese caso, el consumidor está amparado por la ley 22.802, que en el art. 9 dice que “queda prohibida la realización de cualquier clase de presentación, propaganda o publicidad que mediante inexactitudes u ocultamientos puedan inducir a error, engaño o confusión respecto de las características o propiedades, naturaleza, origen, calidad, pureza, mezcla, cantidad, formas de uso, precio, condiciones de la comercialización o las técnicas de producción de bienes muebles, inmuebles o servicios u otros.
Juan Esteban García