Es este el título del libro del ya conocido autor Enrique Gualdoni Vigo, que fue presentado en la Feria Provincial del Libro de este año. En él podemos seguir con claridad la vida y las obras del Dr. Luis Augusto Derna, que fue uno de los tres médicos del Oberá naciente y creciente: Derna, Bertoldi y Donchenko.
Las raíces familiares del que hoy nos interesa hay que buscarlas en Lacara, pueblo italiano de la provincia de Verona en el Venetto, sobre el Lago de Garda. Sus abuelos, Luis Derna y Regina Minonccello, llegaron a Buenos Aires el 8 de enero de 1953 y se trasladaron a Posadas, donde compraron una parcela a la Municipalidad en la esquina de San Luis y Sarmiento para construir su casa.
Uno de sus hijos, Agustín, era ebanista y comenzó a trabajar en la compañía Dodero y llegado a Misiones por motivo de trabajo, se enamoró de Clara, hija de inmigrantes españoles; se casaron y tuvieron 5 hijos: tres varones: Luis A., Roberto, Emilio y dos mujeres: Carmen y María Concepción.
El matrimonio se radicó en Posadas y allí nació, el 6 de noviembre de 1909, Luis Augusto que cursó la escuela primaria y secundaria en Posadas, y la Universitaria en la Facultad de Medicina en Asunción del Paraguay. Allí participó como médico en la guerra entre Paraguay y Bolivia, conocida como “Guerra del Chaco”.
Pero terminada la tremenda guerra, él pasó a la Universidad de Montevideo, donde se diplomó.
Pero, al volver a la Argentina, tuvo que revalidar su título en Buenos Aires, y con él llegó a Posadas donde abrió su consultorio.
El farmacéutico Eugenio Rodríguez, que había instalado una farmacia en Oberá, lo invitó a conocer este pueblo. Luis Augusto aceptó. Vino a Oberá, se enamoró del ambiente, se quedó y abrió un consultorio.
A pesar de todo lo trágico que había sido su vida en el Paraguay, algo positivo y alegre le había tocado el corazón: María Elena Molina Calcerna, que todos hemos conocido y amado por su actividad, por su capacidad organizativa y por su manera de resolver los problemas.
Luis Augusto abrió el nuevo consultorio con el Dr. Ramón Moscón, de Posadas, el cual venía cada tanto a Oberá y Luis Augusto iba a Posadas cuando aparecía algún médico de renombre, como Román Roy Ocampo, etc. Pero, él era ya un obereño, y para tener, además de un buen aviado consultorio, sentía la necesidad de una familia propia y, recordando su amiga de la época paraguaya: María Estela, la buscó y con ella se casó en Asunción en el año 1940; donde compró también un nuevo auto Mercuri y volvió a Misiones, como solía decir: “Llegué a Oberá con esposa y auto flamante”.
María Elena, al casarse, no sólo cambió vida íntima y sentimental mediante el matrimonio, sino que tuvo que cambiar la manera de vivir.
(Continuará)
Dra. Teresa María Luisa Morchio de Passalacqua