El Cofre de Chiche: El Monaguillo

Martes, 03 julio 2012 12:06

Me levanté temprano. El calor era agobiante, algo natural en un día de enero en Misiones. La pesadez del ambiente se sentía más por tratarse de un domingo, día de total tranquilidad en un pueblo como Jardín América, donde me hallaba de paseo.

   Pero lo que más “calaba” la torridez de la mañana era mi estado psíquico-espiritual. La bohemia, el sentimentalismo y la búsqueda de emociones que generalmente me acompañan parecían muertas o por lo menos dormidas bajo el efecto de los 33 grados que ya marcaba el termómetro.
   Iría a misa de mañana, para tener la tarde libre y poder gozar de esa maravilla natural que significa los saltos del Tabay y su complejo turístico, cercano al lugar.
   Por no ser de la zona, no sabía los horarios de las misas, por lo que me acerqué al despacho parroquial para averiguar las horas del próximo oficio religioso.
   Debo reconocer que hubiera preferido que me contestaran que “no había más misas esa mañana”, algo que nos pasa a muchos católicos, cuando no estamos con ánimos espirituales para asistir a ceremonias largas y sobrias, en este caso provocadas por el terrible valor que me deprimía totalmente.
   En el patio de la iglesia, encontré a un pebete de unos 13 o 14 años, simpático, alegre, pintón. Le pregunté la hora de la próxima misa, contestándome: “A las 10 y tuve la suerte de ganar un sorteo, entre 5 chicos, que queríamos ayudar la misa, de manera que voy a ser el monaguillo”.
   Como faltaba media hora para el comienzo de la misa, me fui a sentar a un banco de la plaza, que está frente a la iglesia. Extrañado me puse a pensar en lo raro que era encontrar en el año 2008, cinco chicos, disputando entre ellos para ayudar al sacerdote en una misa.
   Esos pensamientos, me fueron llevando distraídamente al pasado. Claro, era otra época, pero yo también “peleaba” con mis compañeros siendo adolescentes para poder ayudar en la misa en la Catedral del Río Cuarto.
   ”Quedaba lindo” usar esa vestimenta colorida, roja y blanca que usaban los monaguillos en esa época, dándome cuenta del honor y la responsabilidad que significaba representar a los fieles ante el sacerdote, acompañarlo a dar la comunión y hasta “florearnos” ante las chicas católicas y piadosas de ese tiempo, que en muchos casos se sentían atraídas hacia el monaguillo.
   Seguí pensando en aquellos, mis días juveniles, rodeado de la pureza de un alma noble y buena, salvo algunas pequeñas manchas o “pecaditos” naturales de la juventud, que lindo y hermoso era todo ese pasado.
  ¿Y después? Fueron pasando los años, luchas para estudiar, ansias de triunfos cercanos y futuros, tormentas atraídas por la vida, ingratitudes e injusticias, errores propios, la madurez, el camino regresivo de la vida, a veces con suerte con muchos sueños e ilusiones cumplidos, pero muchos con desengaños de anhelos que no se cumplieron.
   Allí sentado, viví varios minutos en otro mundo, el del recuerdo de un pasado adolescente dominado en mucho por las rigurosas costumbres religiosas y piadosas de la época. Me “despertaron” las sonoras y potentes campanadas de la iglesia, que indicaban que eran las 10 y había llegado la hora de la misa.
   Entré al templo y me ubiqué bien adelante, en la segunda fila de bancos. Casi de inmediato entró también el sacerdote, precedido por el jovencito que había hablado conmigo, actuando como acólito o monaguillo único, pero vestido normalmente como todas las personas, sin la clásica vestimenta roja y blanca e los monaguillos de antes.
  No sólo la vestimenta del ayudante había cambiado, algo que por supuesto yo conocía porque siempre seguí yendo a misa, pero sobre todo lo que nunca había perdido tiempo en analizar. El sacerdote ya no daba la espalda a los fieles como en mis tiempos de pibe, la misa no se rezaba en latín, sino en castellano, las palabras del sacerdote no sólo eran respondidas por su acólito sino por todos los concurrentes, las vinajeras eran más sofisticadas y en el momento de la consagración de la hostia, ya no sonaban las campanillas sino un moderado timbre. ¡Todo era diferente!
   Comenzó la misa pero prácticamente no le prestaba atención, sólo observaba los movimientos del monaguillo y mi mente repasaba casi 60 años del pasado. Pensaba en todos los errores cometidos posteriormente en mi vida, los yerros, las vanidades, las lujurias y tantas cosas que me habían “cambiado”, como ha pasado con tantos católicos al tiempo que la vida los fue llevando a la madurez.
   Sin embargo, todos estos procederes incorrectos, también fueron desapareciendo de mi mente, porque en ese momento, instintiva y automáticamente, para mi alma y mi corazón, el monaguillo “era yo”, el pibe riocuartense de los 13 a 14 años.
   Volví a reaccionar cuando el sacerdote dijo en voz alta: “arriba los corazones”. “Los tenemos elevados hacia el cielo”, repitieron a coro los fieles. En ese momento el mío estaba “súper elevado”, ya había llegado al cielo.
   A los 11 salimos del templo. Yo estaba distinto, reconfortado, me sentía mistificado. Quedé un rato parado en la vereda del templo y vi pasar al lado mío al pibe que había actuado de monaguillo, se unió a una piba de su edad y tomados de la mano cruzaron hacia la plaza. Me hubiera gustado agradecerle lo que había hecho por mí, pero preferí no interrumpir su coloquio amoroso. Además, el agradecimiento debía dárselo a Dios, sin duda el hacedor de mi momentánea transformación.
   Regresé a la casa de los amigos que me hospedaba pero con la mañana y el alma transformada. En ese momento, mi cuerpo tenía 22 cálidos y agradables grados de calor, mi corazón desbordaba de nostalgia y alegría, mi alma volvía tener 14 años. Esa tarde dejé a un lado el escrito que tenía preparado para redactar en el Tabay, donde siempre llevaba una máquina portátil para escribir, rodeado de su maravilloso entorno y en su lugar, escribí este cofre. Algo había hecho renacer mi fe en un presente alentador para los jóvenes del presente y una realidad y madurez para el mañana de la actual juventud, esperanza que me otorgó simplemente un monaguillo…!
Enrique Gualdoni Vigo
Escritor

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Comentarios Recientes

  • Gabriel

    junio 18, 2013 |

    Faltó nombrar a la Pre Fiesta del Inmigrante los días 19, 20 y 21 de Julio. Esta también es de carácter cultural!

  • susanna lindström

    junio 18, 2013 |

    Don Enrique que nota maravillosa,muy pocos Obereños saben reconocer lo mucho que ha trabajado mi abuelo Adolfo en pos de un Obera pujante y progresista como él..un visionario y lider nato…una lástima que una sociedad y especialmente las autoridades comunales,comenzando por el Intendente no hagan un homenaje a hombres que fueron valuartes a la hora de crecer como pueblo..Gracias don Enrique por ser ud una persona valiosa ,lo conozco de mucho tiempo,mi Madre hoy fallecida(a quien ud conoció)porque era una docente obtinada,ella se llamaba Eloisa Machado  Noli de Lindstrom y llegóo en el año 1937 con su titulo de Maestra Normal Nacional bajo el brazo y tambien aporto mucho a la educacion de varias generaciones,ella era de perfil bajo pero veo que mis hermanos Obereños tienen poca memoria y poca orgullo de sus "viejos"que alguna vez supieron ponerse al frente de muchas situaciones hostiles de la época.Flodell siempre dijo que don Adolfo Lindstrom fue un hombre con fuertes convicciones,tengo mucho contacto con el y siempre me dice que no puede entender como una de las principales avenidas de Obera no lleve su nombre..Gracias don Enrique nuevamente por esta nota.

    "Los pueblos crecen a traves de su historia"

    Saludos desde Santa Fe Capital 

  • mandioquin

    junio 17, 2013 |

    A los lectores de èste diaio virtual…que se puede esperar de èste gobierno , han violado y desconocieron la Constitucion tanto Provincial como nacional al no otorgar las bancas de concejales y diputados que le corresponde a las minorias…èste gobierno de Closs-Rovira se pasan por el o-r-t-o los artìculos de las leyes, se creen los Dueños y Amo del poder para ellos no existe Contitucion ni leyes…no todo es eterno..veremos cuando estèn los resultados de èstas elecciones que interpretaciòn le dan a la Constituciòn…son unos impresentables.

  • FILOS

    junio 15, 2013 |

    TENGO UN PARIENTE CON PROBLEMAS DE DROGADICCION,  ME DICE QUIEN LE VENDE FALOPA.  QUIEN TRAE.  QUIEN LA BANCA.  Y LA POLICIA NO LO SABE ? ESTAN TODOS METIDOS.  EL PODER POLITICO Y EL DINERO DETRAS.   NADA SE PUEDE HACER.   HAY POLICIAS, NO TODOS,  QUE PROTEGEN A LOS VENDEDORES.   COMO SOCIEDAD ESTAMOS LISTOS, A MERCED DE LA AMBICION DESMEDIDA DE ESTA GENTE Y FALTA DE ESCRUPULOS.   QUIEN NO SABE EN OBERA QUIEN ANDA POR IZQUIERDA ?  

  • Silvio

    junio 15, 2013 |

    a ver si conseguimos algo para el Club Exa Alumnos 185,el Club mas grande de Obera y que mas simpatizante tiene, una ayudita no nos vendria mal,porque tenemos un semillero barbaro y estamos proximos a competir el Argentino B………….vamos Mauri todavia……

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