En el horizonte se destacan nubes oscuras, presagio de lluvia, pero nadie deja lo que está haciendo. Juntan y amontonan los restos del desastre en prolijas pilas que armonizan el paisaje de la devastación. Lo que ya no sirve se quema, mientras las motosierras transforman en leña los árboles derribados por la tormenta.
El pasado martes 12 de junio, un tornado ocasionó serios daños sobre una amplia franja de la zona Centro y el Alto Uruguay, afectando directamente a casi un centenar de familias que padecieron la voladura total o parcial de sus techos, como también perjuicios en sus cultivos y bienes materiales.
El temporal se empecinó con la comunidad de Guaraní, donde se cobró la vida de Juan Carlos Lester (40), sobre quien se desplomó una pared de la vivienda que habitaba en Colonia Yapeyú.
A un par de kilómetros del lugar, en Picada Industrial, el tornado arrasó con la casa de Oscar Studinski (56) y su familia. Los daños materiales fueron totales; pero el hombre, su esposa Miriam Hoffman (35) y sus tres hijos resultaron ilesos de milagro. Cuatro días después, como por obra de un destino sádico, la señora Hoffman se descompuso de repente y a las pocas horas falleció de un infarto.
“Es bravo, demasiado duro y, de a ratos, también tengo ganas de irme. Pero tengo que ser fuerte por mis hijos, que son chiquitos y me necesitan, aunque no puedo entender por qué tanto sufrimiento junto, si somos gente de trabajo, nunca lastimamos a nadie y siempre ayudamos en lo que pudimos. Eso no entiendo”, reflexionó Studinski con la mirada cargada de tristeza.

Solidaridad
En diálogo con El Territorio, comentó las sensaciones encontradas por la seguidilla de tragedias personales y el posterior afecto que recibió por parte de sus vecinos y amigos, quienes se organizaron para reconstruir su vivienda.
Así, durante toda la jornada de ayer una veintena de personas se acercó hasta la propiedad situada sobre la ruta nacional 14 para tender una mano en lo que fuera necesario, aportar algún material de construcción, alimentos y cosas para los chicos.
“Oscar y la señora siempre fueron muy solidarios con todos, gente muy buena y trabajadora. Por eso con mi esposo pensamos cómo ayudarlos y hablamos con los vecinos y conocidos para reconstruir la casa. Lo que les pasó a ellos le pudo haber pasado a cualquiera”, comentó Beatriz Yablonski.
En tanto, su esposo Carlos Ganz subrayó la calidad humana de Studinski, su vocación solidaria y su compromiso con la comunidad.
“Oscar siempre fue colaborador con todos, siempre dispuesto a dar una mano. Y cómo es la vida. Es el encargado del mantenimiento del cementerio de Picada Sueca y antes del tornado estuvo trabajando allá, sin imaginar que días después volvería para sepultar a su esposa”, lamentó. Además de destechar la casa, el temporal destruyó el galpón repleto de tabaco y sus vehículos, un Fiat Uno y una camioneta Dodge, los que también están siendo reparados por mecánicos amigos.

Recuerdo del tornado
En un alto en las labores de reconstrucción, Studinski rememoró la sorpresiva violencia del tornado, cuyo paso duró segundos, pero dejó secuelas de por vida.
“Eran casi las 6 y se abrió la puerta de golpe. Nos despertamos y se escuchaba como un rugido fuerte y se sacudía todo. Mi señora le alzó al bebé, los otros dos chicos abrazados por ella y yo sostenía la puerta. Fue todo muy rápido, segundos. Mi mente estaba como en blanco, no entendía qué pasaba. En un momento miré el techo porque sentía que caía granizo, pero el techo no estaba. Le miré a mi señora y le dije ‘voló el techo’, y ella me contestó ‘hace rato que voló’. Eso no se va más de la mente”, aseguró abatido.
Comentó que estaban casados desde hacía 15 años y tuvieron tres hijos, la mayor de diez años, un varón de tres y el bebé de cinco meses. Desde el día del desastre se mudaron a la casa de la abuela paterna, donde se quedarán hasta que la suya esté lista.
Sobre el deceso de su compañera, comentó que “estaba bien, siempre fue sana, pero después del tornado andaba con problemas de presión y para mí que la afectó la angustia porque perdimos todo. Fue un golpe muy fuerte y a ella le afectó demasiado, pobrecita. El sábado pasado se descompuso de golpe, le llevamos al médico, pero no hubo caso”.
A una semana del deceso, Studinski se mostró desconsolado, pero agradeció el apoyo de sus allegados. Y en medio del dolor se acordó de los vecinos que también padecieron los estragos del tornado.
“Mucha gente sigue pasando mal y necesita ayuda. Perdieron sus casas, sus bienes y están mal. Que las autoridades no se olviden de ellos, por favor”, subrayó.

Daniel Villamea

Por Daniel VillameaCorresponsalía Oberá

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Territoriodigital. Foto: Luciano Ferreyra


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