Agenda cultural
Durante la 40 Edición, primó la presentación de libros en prosa, ya sean cuentos, narraciones, investigaciones… los que hace tiempo vengo comentado brevemente. En realidad son muchos los libros y casi todos de autores misioneros. En menor cantidad, se presentaron libros de poesía lo que no nos parece raro porque en verdad cada vez se publican menos. Seguramente no es que haya menos poetas. Sabemos de muchos escritores amigos que se dedican especialmente a la poesía en Oberá, como por ejemplo Aníbal de Grecia, Rodrigo García, Alejandra Polo, Rosa Huk… Y justamente es a raíz de encontrarme con Rosa Huk y su último libro presentado en la Feria, «Cerca de la Ventana», es que recuerdo lo que muchos editores dicen “que la poesía no vende”, o sea que su preferencia (comercialmente hablando) es la edición de libros en prosa, “no gastan” en libros de poesía. Sin embargo siempre tengo presente una frase de Mario Benedetti que expresaba que “la poesía dice honduras que a veces la prosa calla”…
Los que alguna vez hemos incursionado en la poesía, sabemos que esos versos que forman “ la poesía o el poema”, exigen una sensibilidad especial, un lenguaje especial, que se tiene o no, que se puede ir logrando a través de lecturas, meditación, de un intenso silencio, de una emoción a flor de piel que termina trayendo la palabra justa, esa la que llega al lector y lo emociona. No es necesario el “mensaje”, como decía Hugo Amable: “la poesía no se explica”, porque parece que debilita la hondura de lo que queremos expresar. Aún en la poesía que pretendemos “social”, la poesía comprometida, la que opina, debe conservar su profundidad. Muchos poetas pueden sufrir literalmente, cuando la palabra justa, adecuada, no llega. “No es necesario escribir versos para ser poeta”, decía nuestro gran poeta, Alberto Szeretter, misionero, dándonos a todos ese handicap, por eso muchos, sin llegar al género poesía, sienten y piensan como poetas. Así leemos mucha prosa poética. Las últimas eclosiones de poesías las hemos vivido en los encuentros de escritores, lamentablemente en extinción, como los de Aristóbulo del Valle, Eldorado, Iguazú, entre otros, por eso valoramos tanto el esfuerzo que año a año hace San Ignacio que conserva su númen inspirador (Horacio Quiroga), a través de su grupo “Los fanáticos de los cuentos de Quiroga”.
Me he ido totalmente del tema del libro de Rosa Huk, pero gracias a su renovada poesía (va por su tercer libro) y a su intensa espiritualidad, hizo que resurgieran en mí la nostalgia por la poesía y por la falta de libros de poesía (porque “no venden”…) Recuerdo especialmente la consigna de uno de los encuentros en Aristóbulo del Valle, del grupo A.V.E. “la poesía como bandera” la cual nos permitía pensar la realidad nuestra, la de siempre, con mirada esperanzada. Vuelvo apurada al libro de Rosa Huk justo cuando tengo que terminar el artículo… ¿me perdonás Rosa?…

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Categorías: Columnas de Opinión

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