La titular del Juzgado de Instrucción Uno, Alba Kunzmann de Gauchat, dictó la falta de mérito y ordenó la libertad para dos jóvenes sospechosos de perpetrar el homicidio de Ángel Chamorro (62), presumiblemente para robarle 600 pesos que le quedaban de su pensión por discapacidad.
La medida benefició a Lucas Matías C. (20), alías ‘Colo’, y a Jonathan M. (20), ambos domiciliados en Villa Blanquita de esta localidad.
Precisamente, la decisión judicial sorprendió a los vecinos del barrio y zonas de influencia, donde los citados son conocidos por sus andanzas en contra de la propiedad ajena.

Chamorro fue agredido en la madrugada del 23 de diciembre del 2016; sufrió triple rotura de cráneo y agonizó dos semanas

Carlos Acuña, presidente del foro de Villa Kindgreen, expresó su malestar por los resultados de la instrucción del caso y alertó que “si estos muchachos no fueron, como se supone porque la Justicia los liberó, eso quiere decir que los asesinos de don Chamorro siguen libres. Pasó un año del asesinato, parecía que el caso estaba resuelto y ahora resulta que no”.
En diálogo con El Territorio, el dirigente vecinal se mostró preocupado por los hechos de inseguridad que aquejan la zona, al tiempo que anticipó la intención de movilizarse en reclamo de justicia para el vecino asesinado.
“Fue terrible lo que le hicieron a este pobre hombre. Nadie se merece algo así, menos una persona discapacitada y que no molestaba a nadie. Le destrozaron la cabeza para robarle 600 pesos y el pobre agonizó varios días. Después muchos vecinos declaramos en el juzgado y la mayoría aportó datos concretos, con lo que cuesta que la gente se involucre, pero resulta que no sirvió para nada”, lamentó Acuña.
En ese contexto, agregó que “hay mucha indignación por todo esto y los vecinos quieren movilizarse para pedir justicia por don Chamorro. Si tenemos que marchar al juzgado lo vamos a hacer. Su crimen quedó impune y lo que le pasó a él, le podría haber pasado a cualquiera. Y puede volver a pasar”.

Tres sospechosos
Inicialmente, el expediente por el homicidio recayó en el Juzgado de Instrucción Dos, a cargo de Horacio Alarcón, pero luego el magistrado se inhibió porque un familiar suyo se hizo cargo de la defensa de uno de los imputados.
Los sospechosos estuvieron detenidos desde el 23 de marzo y recuperaron la libertad hace dos semanas, puesto que no se hallaron elementos de prueba para imputarles el delito que se investiga. Uno de los sospechosos es sobrino de la víctima.
Más allá de algunas versiones, lo cierto es que desde un primer momento las pruebas fueron escasas y por ello la Justicia demoró tres meses en ordenar la detención de los sospechosos.
Chamorro fue agredido en la madrugada del 23 de diciembre del 2016. La brutalidad de los delincuentes fue tal, que sufrió una triple rotura de cráneo y agonizó durante dos semanas en el hospital Samic.
El hombre residía solo en una vivienda de calle Islas Orcadas, Villa Blanquita, detrás de la cancha del ex Club San Antonio, límite con Villa Kindgreen.
Se presume que los asesinos lo golpearon para robarle 600 pesos que le quedaban de su pensión por discapacidad, ya que era ciego de un ojo. A la mañana siguiente un vecino lo encontró agonizando sobre su misma cama.
En las horas posteriores, vecinos del lugar contaron que en la noche del 22 de diciembre alertaron al 911 sobre la presencia de tres jóvenes que durante horas habrían merodeado la casa de Chamorro, entre ellos su sobrino.
Los integrantes del trío fueron identificados como “Yoni, Colo y un tercero de gorra, que siempre anda con ropa oscura, pero no es del barrio”, indicaron. Según fuentes del caso, el sujeto de gorra fue identificado, pero tampoco se hallaron elementos en su contra.
“Toda la tarde y hasta la madrugada esos tres anduvieron pasando y mangueando la casa del abuelito. Tipo dos de la madrugada estaban con un equipito de música en el puente, ahí llamamos al 911. Recién a las 3.30 hicieron silencio, pero la Policía nunca vino. Al otro día me avisaron que asaltaron y golpearon al abuelito”, lamentó una joven días después del hecho.
Se supone que él o los delincuentes rompieron una ventana del frente para poder acceder a la vivienda. Ningún vecino escuchó que Chamorro haya gritado, por lo que se presume que fue sorprendido durmiendo.
Oportunamente, la justicia de instrucción solicitó la intervención de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic), aunque tampoco dieron con elementos para imputar a los acusados.

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