Mientras que Victoria Aguirre (24) -madre de la víctima- se abstuvo de declarar, ayer Rolando Lovera (33) decidió contar su verdad ante el Tribunal Penal Uno y afirmó que es inocente en el homicidio de la pequeña Selene Aylén Aguirre.
En tanto, la lectura del requerimiento fiscal de elevación a juicio mencionó que ambos imputados habrían golpeado en reiteradas oportunidades a la criatura en diferentes partes del cuerpo, causándole múltiples traumatismos y hematomas.
En consecuencia, en hora no determinada del 29 de enero del 2015, uno de los golpes en la cabeza le provocó un traumatismo y fractura de cráneo, lesión que derivó en una hemorragia interna y paro cardiorespiratorio.
Al momento de su muerte, Selene tenía 2 años y 4 meses de vida y padecía una seria discapacidad motriz, al punto que ni siquiera podía sentarse o comer sola.

A simple vista, los médicos del hospital Samic que recibieron su cuerpo sin vida corroboraron la existencia de hematomas y excoriaciones en varias partes del cuerpo. Presentaba marcas recientes y otras de larga data.
En primera instancia, su mamá se justificó diciendo que la nena padecía convulsiones y así se golpeaba sola, pero después afirmó que se cayó del changuito. Ante tales contradicciones, quedó detenida. Luego la mujer acusó a Lovera, quien entonces era su concubino. En realidad, convivieron apenas 29 días.
Según Aguirre, las primeras semanas todo transcurrió con normalidad, pero a partir del 21 de enero el sujeto comenzó a maltratarla a ella y su hija, las tenía recluidas, amenazadas y no tuvo oportunidad de pedir auxilio.
Pero en la víspera, en el marco de una extensa audiencia que se prolongó por seis horas, la declaración de los primeros testigos contrastó con los dichos de la mujer y avalaron la versión de su ex.

Pudo pedir auxilio
El testimonio de Claudio Torneus (36) desacreditó que Aguirre no haya podido pedir ayuda para escapar del supuesto cautiverio.
Contó que fue el remisero que en la madrugada del 29 de enero del 2015 la trasladó desde la arenera donde trabajaba Lovera hasta el departamento que alquilaban en calle Sargento Cabral y Ersamie. “La mujer se subió en la parte trasera del vehículo y el hombre me dijo que al llegar a destino me pagaría el viaje. Cuando llegamos, él ya estaba en el lugar y me pagó”, relató.
Consultado sobre la presencia de Selene, indicó que la mujer “aparentemente tenía algo en los brazos, pero no vi ninguna criatura ni escuché que llorara. Era de noche y en todo el viaje no cruzamos ninguna palabra con la señora”.
El viaje fue totalmente normal. No hubo ningún motivo por el cual sospechar de nada.
“No los noté nerviosos y nada me llamó la atención respecto a la señora”, aclaró.
Consultado por la defensa del imputado, confirmó que de camino al departamento pasaron frente al Escuadrón de Gendarmería, dando a entender que Aguirre podría haber pedido auxilio, sobre todo porque Lovera se movilizó en moto y no viajó con ella.
Apoyo de las ex
En la víspera, también declararon dos ex concubinas de Lovera y ambas brindaron una opinión favorable del imputado.
Silvia Esther Cardozo (31) contó que convivieron cuatro o cinco años y fruto de dicha relación tuvieron una hija, la que actualmente tiene 14 años.
“Nunca sufrimos ningún daño de su parte, jamás nos levantó la mano. Nos separamos y seguimos teniendo una buena relación. No se merece estar en esta situación ni lo creo capaz de hacer lo que lo acusan”, subrayó la testigo.
Por su parte, Gladis Esther Martínez (43) precisó que fue pareja de Lovera por alrededor de un año y tres meses. “Tuvimos una muy buena relación, nunca hubo problemas y lo considero una excelente persona. Tengo tres hijos de otra relación y la mayor tiene discapacidad, un retraso madurativo como secuela de una meningitis”, mencionó la mujer.
Ambas ex parejas negaron que en alguna ocasión Lovera les haya hecho comentario de cuestiones o vivencias paranormales, tal como declaró Aguirre oportunamente sobre un “humo negro” que regía el comportamiento del sujeto.

“Le tenía miedo a la madre”
Hilda Benegas (57), la mamá de Lovera, comentó que el 27 de enero volvieron de vacaciones con su esposo y notó que la nena estaba golpeada.
“Le pregunté a Victoria qué pasó y me contestó que se cayó del chango. Me dijo que fueron al médico y le pregunté si le hicieron una placa de la cabeza para saber si tenía alguna lesión y me dijo que sí. Pero resulta que no le hicieron nada”, indicó. Precisamente, según consta en el expediente, el 27 de enero Lovera y Aguirre concurrieron al hospital Samic por una consulta por una herida que Selene tenía en una mano, lo que en su momento llamó la atención de los médicos y hasta recomendaron internarla, pero la madre se negó.
Sobre el trato que observaba de la mujer para con su hija, Benegas subrayó: “Selene no quería ir con la madre. Cuando estaba en casa se prendía por mí y eso que no la conocía mucho. Es una pena que en ese momento no advertí lo que pasaba. Ella le tenía miedo a la madre”.
“Selene dormía en los brazos de Rolando, quería estar con él y no con su mamá”, aseguró.
También negó que haya sido cómplice del secuestro y tortura de ambas, como declaró Aguirre. “Los vecinos veían cuando Victoria salía a comprar”, agregó.
A su turno, Melissa Lovera (23) indicó que, si bien “no tenía vínculo ni trato” con Selene, la vez que la vio “se prendía a mí y con la mamá no quería ir. Sólo quería ir con mi hermano”.
“Noté que la mamá no le tenía paciencia, por la manera en que la hablaba y la falta de atención”, dijo.

Testigo clave
Entre los testimonios dados a conocer ayer por lectura, se destacó el de Juana Dino, vecina de la familia Aguirre que en los días previos al deceso observó que la menor presentaba lesiones.
Contó que conoce bien a la acusada porque se crió con sus hijos y la calificó como una buena chica, pero agregó que luego comprobó que maltrataba a su pequeña.
En su calidad de curandera de barrio, precisó que vio tres veces a Selene para hacer un “vencimiento porque la criatura lloraba mucho”, al tiempo que indicó que Lovera “sólo la acompañaba, no se metía”.
“Yo le alzaba y ella no lloraba, pero sí cuando le alzaba la mamá. Tenía muchas cicatrices y me enojé con Victoria porque la golpeaba. Yo le decía que sola no se podía golpear de esa manera, si ni se movía. El hombre que estaba con ella (por Lovera) le dijo que cuente la verdad”, declaró.
Incluso, mencionó que en un momento la progenitora le “metió una toalla en la cara de la nena para que deje de llorar y le dije que era muy violenta. Las tres veces que me fue a ver le dije que le lleve al doctor a la nena”. Para hoy está citada la testigo.

Lovera negó todo 
Ante el Tribunal, el acusado explicó que conoció a Aguirre trabajando en la empresa de transporte urbano. Primero fue una relación superficial, hasta que el 31 de diciembre de 2014 iniciaron una corta convivencia. “Ella me contó que la familia la maltrataba a ella y a la nena y querían quedarse con la pensión que cobraba por la nena”, aseguró, al tiempo que desmintió que las haya golpeado y mantenido recluidas.
“Donde alquilábamos había vecinos a los costados y al frente. Nuestro departamento no tenía rejas y la dueña vivía en el mismo predio. Ella se daba con los vecinos, iba al mercado”, graficó.
También señaló que el auto en el que se movilizaban, propiedad de un amigo, tenía trabas manuales y en más de una oportunidad Aguirre estuvo sola y se pudo haber escapado, en caso de estar privada de su libertad.
Nunca vio que Aguirre golpeara a su hija, pero “no era normal el trato que le daba. Y me decía que yo no me podía meter porque no era el padre”.
“Decía que los hematomas eran normales porque los chicos que convulsionan se pellizcan y golpean. Pero nunca la vi que convulsionara. Un día en casa de mis padres escuché que Selene lloró y le pregunté qué pasó, me dijo que se cayó del carro y ahí se le cayó la computadora en la cabeza. Tenía un chichón. Me dijo que no hacía falta llevarla al médico”, testificó.
Sobre el día del deceso, negó que haya tenido encerrada a la víctima y su madre. “El 29 me fui a mi trabajo en colectivo y Victoria llegó después. Selene tomó el yogur, la tuve en brazos porque lloraba y se durmió a las 2 de la mañana, fue la última vez que la vi con vida”, detalló.
Y agregó: “Después Victoria me dijo que se quería ir, llamé un remís y se fue. Yo me fui en moto porque no sabía si tenía llave. Cuando llegué al departamento estuché gritos. Decía que Selene no respiraba. Fuimos al hospital en la moto, las dejé y volví un rato a la arenera porque llegó un camión para descargar. Fui otra vez al hospital y me dijeron que Selene había muerto”, explicó.
En el hospital vio que la nena tenía sangre y su ex le dijo que “se cayó cuando estaba tratando de reanimarla”.

Jornada tensa 

Tras la anulación del primer juicio por la recusación del Tribunal, el nuevo cuerpo es presidido por Azucena García de González, secundada por Jorge Erasmo Villalba y Graciela Heppner.
El primer cortocircuito de la víspera se dio en plena declaración de Lovera, instancia en la que la presidenta del Tribunal lo interrumpió para comentarle algo que Aguirre declaró en la instrucción respecto al 21 de enero, cuando dijo que empezó el maltrato.
Fue entonces que la fiscal Estela Salguero replicó mencionando que García de González estaba dando detalles de la indagatoria de la imputada, lo que a su entender no correspondía.
“Es conveniente que Lovera haga su declaración porque no sabemos qué va declarar la imputada, que tampoco tiene la obligación de declarar”, indicó Salguero.
En tal sentido, el defensor de Lovera, Martín Moreira, se preguntó: “¿La acusación a cargo de quién está, del Tribunal o del ministerio fiscal?”.
Ya sobre el final de la audiencia se dio un segundo momento tenso, cuando Eduardo Paredes, codefensor de Aguirre, hizo referencia al accionar de la fiscal que “aparentemente apunta la acusación a una sola parte”, a lo cual Salguero respondió que en los alegatos se conocerá la acusación.

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