“Nunca vi un caso con tantas irregularidades como este. Este expediente es nulo desde la declaración de Cristian Knack. Es insanablemente nulo. El destino de este expediente, en poco o más tiempo, será la frustración de la familia Knack y la tragedia secundaria de estas personas detenidas”, opinó el abogado Eduardo Paredes, codefensor de los tres imputados por la masacre de Panambí, durante su alegato de la víspera.
En coincidencia con sus colegas Ramón Grinhauz y María Cristina Salguero, el reconocido letrado solicitó la absolución del ex prefecturiano Pablo Julio Paz (54), de Juan Ramón Godoy (47) y del chapista Marcial Benicio Alegre (54).
Cada uno a su turno, los defensores detallaron serios cuestionamientos a la instrucción del caso, atacaron la entidad de la llamada anónima que dirigió la investigación hacia el taller de Alegre en la localidad de San Javier, como también la validez de la declaración de Cristian Knack (25), quien agonizó durante 36 días en el hospital Madariaga de Posadas y dos días antes de morir aportó datos que resultaron clave en la imputación de Paz y Godoy.
Cuestionaron los métodos de levantamiento y el posterior análisis de las huellas y muestras genéticas, ya que no se habrían respetado los protocolos exigidos.
Asimismo, expresaron que en el expediente ni siquiera existe constancia del horario en que sucedieron los hechos, el 25 de mayo del 2014 en la vivienda de la familia Knack, ubicada sobre el kilómetro 7 de la ruta Provincial 5.
Subrayaron que las armas secuestradas en poder de los imputados fueron peritadas y nada tuvieron que ver con el caso que se investiga, como tampoco dieron con el botín de 357 mil pesos en efectivo robado a las víctimas.
Los codefensores también avanzaron en otras posibles hipótesis del horrendo crimen que no fueron seguidas por los investigadores del caso.
Sobre el final de la audiencia, Paz y Godoy volvieron a hacer uso de la palabra y se desligaron el hecho. “Me considero un preso político”, declaró el ex prefecturiano, mientras que Godoy dijo sentirse un perejil y que tiene la conciencia tranquila.

Todo nulo 
El alegato más extenso estuvo a cargo de Paredes, quien incluso puso en duda que Cristian Knack haya declarado lo que se cita en el expediente, puesto que el procedimiento no contó con la presencia de funcionarios judiciales ni los defensores. Tampoco se tomó el recaudo de grabar los dichos de un testigo agonizante.
“Como no estuvimos ahí o no hubo una defensa para ver, no podemos decir que eso es cierto. Tengo mis dudas yo”, disparó el letrado.
Precisamente, la declaración del joven aparece como el hecho central de la investigación del caso, puesto que puso en escena a un “prefecturiano o ex prefecturiano” que les compraba madera y cuyo nombre y número de teléfono debía figurar en las anotaciones que su mamá llevaba de los movimientos del aserradero.
El nombre de Paz ni de los otros imputados nunca apareció en dichos registros, aunque la querella y la fiscalía especularon que se pudieron haber quemado o la mujer borró el nombre de Paz porque su marido era celoso.
Al respecto, Paredes subrayó que “todos los cuadernos fueron entregados por el señor Nano Knack. No se perdió ninguno ni se quemó ninguno”.
Sobre la presunta nulidad de la declaración de Cristian, explicó que la misma debió encuadrarse como una testimonial en el marco de la denuncia original del hecho, no aislado a ella.
En tanto, calificó que “el segundo momento de confusión y nulidad fue el ADN y la prueba dactiloscópica. La prueba no se fracciona, se agota en debate oral, por eso los peritos son citados”, al tiempo que opinó que “las pericias de (Marcelo) Maslowski fueron terriblemente insuficientes”, respecto del trabajo del jefe de Criminalística de la Unidad Regional II de Policía.
“Se montó una historia insostenible”, disparó el letrado, tras lo cual citó la obra “El proceso”, de Franz Kafka, donde se juzga a un hombre por un delito que desconoce.
“El proceso me hace acordar a Paz”, graficó Paredes.
También consideró que el VW Bora gris apareció en escena “porque Godoy tiene un Bora. Si lo ubicaban primero a Alegre, sería una camioneta porque Alegre tenía camioneta”.
Asimismo, indicó que los testimonios de Norma Báez y de su esposo José Luis Ramírez, que dijeron ver un Bora el 25 de mayo antes del mediodía en inmediaciones a su casa, en el kilómetro 13 de Panambí, surgieron después de la detención de Godoy, lo que siembra suspicacias.
Remarcó que el día del hecho los teléfonos de los imputados no se movieron de San Javier, al tiempo que consideró improbable que Godoy -que entonces pesaba 160 kilos- haya podido actuar en un hecho de tales características.
“Como no hubo investigación el caso quedó impune, a pesar de que podrían haber alcanzado la verdad. Solamente mirando el requerimiento de elevación de juicio uno ve que esta es toda una construcción mala, mal armado y torpemente llevado desde lo policial y, con respeto, lo judicial”, mencionó.

Planteos y rechazos 
Por su parte, Grinhauz consideró que se debe buscar “la verdad real. Los que estamos aquí cumplimos roles. Esto no es una batalla. Voy a disentir con el ministerio fiscal y con la querella, en el sentido que cuando se imputa un hecho se debe especificar el tiempo, el lugar y el modo” con registros puntuales. Recordó que la denuncia anónima fue motivo de varios planteos y del rechazo de la Cámara de Apelaciones en voto dividido.
Cuestionó el informe de la Brigada de Investigaciones que calificó a Alegre como una persona con “mala fama”, ya que “un mero informe de concepto no es suficiente para valorar a una persona”.
Dicho informe no explicita quiénes son las personas que tienen una opinión negativa del imputado. “Es grave institucionalmente porque pasamos épocas nefastas de la dictadura donde por el simple hecho de aparecer en una agenda ya eras culpable de algo y podías desaparecer”, indicó.
Y agregó: “El informe de inteligencia constituye una acusación que no reúne el método. Esto no es voluntarismo jurídico. Existe una obligación de demostrar cómo sucedieron los hechos. Lo que hicieron fue un mero informe sin ningún tipo de valor porque no aporta datos”.
En otro punto cuestionó que para la instrucción no se tuvo en cuenta a los testigos aportados por la defensa, pero sí se valoró el testimonio de José Humberto Pérez, quien dijo haber sido estafado por Alegre.
Afirmó su cliente no tuvo relación con el hecho y pudo justificar el uso de pasamontañas de lana hallados en su taller, por ejemplo.
“Inferir que tener armas es para cometer ilícitos, es suponer hechos”, agregó respecto al arsenal hallado en su taller.
También ponderó que no hay una sola llamada telefónica entre Alegre y Godoy porque no tenían relación. “No podemos simplemente hacer un relato ni conjeturar porque se llama a una persona y no a otra. Eso no es jurídico”, remarcó.
“La fiscal de dónde sacó que mi cliente es una persona temida en la sociedad. Eso es validar dichos anónimos, como en la época de la inquisición”, agregó.

Ni el horario 
A su turno, María Cristina Salguero remarcó que en el expediente se cita que el hecho sucedió entre las 19 y 19.30, pero no se acreditó que haya sido así.
“A las 19.22, Cristian le avisó a la novia que llegó bien y las 19.40 le dijo al empleado Lucas Braun que al otro día no haya a trabajar porque el machimbre estaba mojado”, precisó.
Por ello, cuestionó los dichos del testigo Ezequiel Knack, quien afirmó que alrededor de las 19.40 transitaba por la ruta 5 a la altura de Los Helechos cuando le cruzó un Bora gris a toda velocidad.
“A lo largo del debate se probó que nada de esto es cierto”, dijo en referencia a la llamada anónima y a los informes de concepto de la Policía.
“Toda la investigación se basó en una llamada anónima. Y acá en el debate un policía contó que sus camaradas fueron demorados por esa causa, algo más que sorprendente”, recordó.
Asimismo, legitimó la denuncia de Godoy sobre supuestas torturas padecidas a manos del oficial Enrique Arenhardt, lo que fue desestimado por el querellante Javier Millán Barredo.
“Puedo entender que Millán es comisario y puede tener una cortesía con su colega. Pero no es la primera vez que Arenhardt afronta causas por apremios ilegales. Causas que están esperando fecha para juicio. Tampoco es nada raro que un detenido diga que fue torturado por un policía”, opinó la abogada.
Sobre la declaración de ex parientes políticos de Godoy que dieron un mal concepto del imputado, recordó que José Humberto Pérez dijo que Alegre “le ofreció asaltar al patrón, después transportar droga y que lo estafó. Entonces, cómo después de eso fue a comer asado con Godoy al taller de Alegre”, se preguntó.
También puso en duda los dichos de la ex suegra, Teresita Dos Santos, quien dijo que el 25 a la tardecita se cruzó en la ruta con el acusado y lo reconoció. “Llovía, había neblina y estaba oscuro, y con la luz de frente lo identificó. Es muy llamativo”, dijo.
En tanto, avanzó en por lo menos seis líneas de investigación que fueron desestimadas, entre ellas los dichos de Samuel Martínez, quien declaró que estando detenido en la Seccional Segunda, otro reo identificado como Jorge Chiluk le contó que estuvo involucrado en un robo en Panambí con Sergio Machado, también preso por un doble homicidio que ocurrió en 2015.

Paz y Godoy se defendieron 
Haciendo uso del derecho que los asiste, ayer Paz y Godoy volvieron a dirigirse al Tribunal Penal Uno. “Siendo inocente no entiendo por qué estoy acá”, indicó el ex prefecturiano, al tiempo que avanzó sobre una versión ligada a intereses políticos.
“Esto está relacionado al manejo de la Justicia como instrumento del poder político. El 29 de mayo del 2014 se hizo una marcha por justicia en Panambí y el 30 el ex ministro de gobierno Jorge Franco recibió esa nota. O casualidad, ese mismo día llamó a una conferencia de prensa para decir que encontraron una huella compatible con una hallada en la escena del crimen. Después, el 3 de junio el ex gobernador Closs destacó el avance de la investigación de la causa, dijo que habló con Nano y que le habló del ex prefecturiano. Ellos manipularon la investigación. Me considero un preso político”, remarcó.
Por su parte, Godoy dijo ser ajeno al hecho y que no conocía a las víctimas. “Le vuelvo a decir al señor Knack que lamentó muchísimo su pérdida”, indicó.
También se refirió a su ex defensora oficial, presente en la sala, a quien en su momento le comentó de las torturas padecidas. “La doctora Gómez se portó muy bien conmigo y me dijo que haga la denuncia, pero yo no quise para evitar problemas”, reconoció.
Y agregó: “Me considero un perejil. Estoy con la conciencia tranquila, pido justicia y que se sepa lo que realmente pasó”. El veredicto se conocerá el próximo 18 de diciembre.

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Categorías: Noticias Policiales

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