En la jornada de hoy se esperan los testimonios de peritos que intervinieron en la investigación. | Foto: Luciano Ferreyra

La cuarta jornada del juicio por el cuádruple homicidio de la familia Knack prevé la presencia de quince testigos, la mayoría peritos e investigadores policiales que trabajaron en la instrucción del caso.
El comienzo de la audiencia está previsto para las 8.30, en el SUM de la Unidad Regional II de Policía, en avenida Sarmiento 830 de esta localidad.
En tanto, fuentes judiciales anticiparon que el empresario maderero Daniel Osés no prestará declaración en el debate por problemas de salud.
Se trata de un testigo importante en la causa, puesto que fue quien el 25 de mayo del 2014 se reunió con Cristian Knack (25) en las afueras de la localidad de Cuatro Bocas, Corrientes, donde le pagó 460.000 pesos -360.000 en efectivo y 100.000 en cheques- por la compra de un lote de madera y un anticipo en el mismo concepto.
Osés ya declaró en la instrucción y su testimonio se incorporará por lectura, anticiparon.
Sobre el motivo de su ausencia, trascendió que padece una enfermedad que complica su traslado desde Buenos Aires, donde reside.
La masacre de Panambí se cobró las vidas del empresario Oscar Knack (43), su esposa Graciela Mabel Mojsiuk (42) y sus hijos Bianca (12) y Cristian. Están imputados al ex prefecturiano Pablo Julio Paz (54), Juan Ramón Godoy (47) y Marcial Benicio Alegre (54).
En la primera semana del segundo debate, puesto que el primero se anuló por lesión de un magistrado que tuvo que ser reemplazado, declararon un total de 20 testigos y varios exhibieron marcadas contradicciones con respecto a sus dichos en el primer juicio.

Versiones cambiadas

El caso más contundente fue el del oficial de Policía Enrique Oscar Arenhardt (35), quien en su primera declaración mencionó que Cristian Knack dijo que delincuentes que irrumpieron en su casa escaparon en “un vehículo oscuro. No dijo la marca ni especificó el color”.
En cambio, al volver a testificar ante el Tribunal Penal Uno afirmó que la víctima mencionó que los autores del hecho se movilizaban en “un Bora color oscuro”, con lo que puso en la escena del crimen al auto de uno de los acusados.
A su turno, Néstor Knack (59), familiar de las víctimas, aportó un dato que no había mencionado en el primer juicio, ya que señaló que su sobrino Cristian le contó que después de escapar de su casa en llamas, “pudo caminar hasta el asfalto y vio el Bora gris con los delincuentes adentro”.
Por su parte, el cabo Emanuel Vergara (27), quien al momento del hecho integraba la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional II de Policía, relató un incidente muy poco conocido y que pone la lupa sobre las sospechas que siempre giraron en torno al llamado anónimo, lo que incluso fue motivo de apelaciones por parte de las defensas de los imputados.
El policía contó que en las horas posteriores al hecho, efectivos de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic) realizaron un entrecruzamiento telefónico que derivó en la demora de efectivos de la Brigada por un “mal entendido”, expresó.
“No sé cómo surgió que el llamado anónimo salió de nosotros, de la Brigada, por lo que los oficiales y jefes estuvieron demorados en la URII. Después se solucionó”, agregó.

El silencio de Machado
Al momento de la masacre de Panambí, Sergio Elías Machado (28) trabajaba en el aserradero de la familia Knack. Catorce meses después, el mismo sujeto fue detenido y acusado por el doble homicidio de Lidia Bezus (69) y su hijo Diego Kosaczuk (29) en el Paraje Samambaya, localidad de Los Helechos, a pocos kilómetros de donde residían los Knack.
Junto a Machado también fue detenido Jorge Miguel Chiluk (27), quien en los primeros días de arresto compartió una celda en sede policial con un sujeto identificado como Samuel Martínez, el que luego involucró a ambos con el cuádruple homicidio de la familia Knack.
Según consta en el expediente, en agosto del 2015 Martínez manifestó en la Justicia que en una conversación su compañero de celda Chiluk le contó que Machado aseguró haber participado en la masacre de Panambí como entregador, ya que conocía los movimientos de la familia y sabía que ese 25 de mayo Cristian viajó a Cuatro Bocas.
Incluso, como había trabajado para las víctimas, estaba al tanto de la distribución interna de la propiedad y conocía sus costumbres en cuanto a la seguridad.
Sumado al hecho que las víctimas relataron que fueron a cinco los delincuentes que irrumpieron en la casa y hasta el momento hay sólo tres sospechosos, más los graves antecedentes de Machado, había grandes expectativas respecto a lo que pudiera declarar, pero se abstuvo y pidió por su abogado Roberto Bondar.
Ahora, los jueces decidirán si lo vuelven a convocar o incorporan su declaración por lectura.

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Categorías: Noticias Policiales

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