La lectura de la acusación contra los imputados por la masacre de Panambí fue como un descenso al mismo infierno. Una sucesión de dolor indescriptible; los gritos, el llanto, el fuego y al final la peor de las muertes.
En medio de tanta oscuridad surgió la valerosa luz de la pequeña Bianca Knack, de apenas 12 años, quien camino al hospital evidenció una fortaleza sobrenatural para relatar lo que minutos antes sucedió en su casa.
Las llamas quemaron toda su ropa, por lo que tuvieron que cubrirla con una campera. Lo primero que hizo fue preguntar por sus padres y su hermano, tal vez sin percibir que casi no le quedaba piel en el cuerpo.
Contó que estaban mirando televisión cuando los delincuentes encapuchados irrumpieron por la parte trasera de la propiedad, los golpearon, amarraron y torturaron sin piedad. Les pedían plata, hasta que dieron con el botín de 360 mil pesos en efectivo que estaba en una caja de zapatos oculta en el ropero de la habitación de sus padres.
Afuera llovía, había neblina y hacía mucho frío, pero Bianca gritaba que le quemaba el cuerpo, que le dolía mucho, que por favor la ayuden porque no quería morirse. Enseguida entro en shock, dejó de hablar y nunca más despertó.
Así, la primera jornada del juicio oral y público por el cuádruple homicidio de la familia Knack transcurrió con la sensación de un nudo en la garganta y la emoción a flor de piel, mezcla de tristeza y bronca, lo que no hizo más que reafirmar el clamor por Justicia.
Imposible imaginar la motivación que tuvieron los asesinos para cometer un hecho con tanta saña, al punto de quemar viva a una criatura inocente que rogaba por su vida.
Además de Bianca, también fueron asesinados su padre Oscar Knack (43), su mamá Graciela Mabel Mojsiuk (42) y su hermano Cristian (25), quien sobrevivió 36 días hasta que su organismo dijo basta.

Relato clave
Precisamente, la declaración de Cristian Knack en el hospital Madariaga de Posadas antes de morir resultó ser una pieza clave en la acusación contra el ex prefecturiano Pablo Julio Paz (54), imputado junto a Juan Ramón Godoy (46) y Marcial Benicio Alegre (54).
Al momento del hecho los tres residían en la localidad de San Javier y fueron incriminados a través de un llamado anónimo recepcionado en la comisaría de Panambí, el 26 de mayo por la tarde.
Según se escuchó en la víspera, Cristian relató que la mañana del 25 de mayo del 2014 viajó con su novia a Cuatro Bocas, Corrientes, para cobrar un lote de madera que le vendieron a un empresario de Buenos Aires.
Cumplido el trámite, alrededor de las 19 llegó a su casa, en el kilómetro 7 de la ruta Provincial 103. Dijo que sus padres contaron la plata mientras que él comió una porción de torta del cumpleaños de su hermano Carlos.
De repente ingresaron cinco encapuchados con cuchillo, revolver y una barra de hierro. Los malvivientes los redujeron y amarraron, los golpearon y exigieron dinero.
Según la propia víctima, su papá dijo que no había plata en la casa, que era fin de semana y que habían pagado a su personal, lo que enfureció más a los delincuentes, que amarraron a su hermanita.
Tras varios minutos de revolver la casa, encontraron la plata en un ropero, pero querían más y ya no había. En ese punto, Cristian mencionó que los encerraron a todos en la misma habitación, los rociaron con combustible y prendieron fueron. No conformes, cerraron la puerta desde afuera para que no se escapen. Las llamas hicieron estragos rápidamente, en medio de la desesperación y los gritos de socorro.
El joven logró zafarse de sus ataduras y saltó por la ventana para ir por ayuda, pero una vez afuera aseguró que se topó con el “prefecturiano o ex prefecturiano” que varias veces le compró madera, hasta que su papá comenzó a celar de su esposa y no hizo más negocios con él, precisó.
Dijo que tenía un cuchillo y le dijo que se quede acostado, que no le mire. Lo describió como alto, flaco y de tez trigueña, al tiempo que especuló que era quien lideraba la banda.
Consultado al respecto, agregó que sólo su familia y su novia sabían que ese mismo día viajó a Corrientes para buscar plata.
Fueron testigos de la declaración la enfermera Perla Gadea, su tío Néstor Knack, el entonces ministro de Salud, Oscar Herrera Ahuad; quien era jefe de la Policía, Jorge Munaretto, y otros dos oficiales de la Brigada de Investigaciones de Oberá.

Maratónico
El juicio se desarrolla en sede de la Unidad Regional II de Policía, sito en avenida Sarmiento 830, bajo estrictas normas de seguridad.
En la víspera, la lectura del requerimiento fiscal de elevación a juicio comenzó a las 8.45 y concluyó a las 13.30, confirmado que será un debate maratónico, puesto que se prevén 18 jornadas.
Si bien en principio se había hecho reserva de la jornada de hoy, las partes acordaron que no habrá cuestiones preliminares y hasta anticiparon que descartarán a varios de los 105 testigos, lo que podría reducir la extensión del juicio. En consecuencia, la actividad retomará el martes.
“Atrás de esto hay todo un pueblo clamando Justicia. Y nosotros tenemos cuatro familiares enterrados uno al lado del otro en el mismo cementerio”, señaló Néstor Knack, hermano del empresario asesinado.
De esta forma, graficó la expectativa que existe en torno al juicio de uno de los casos más sangrientos en la historia criminal de Misiones.
Por su parte, Carlos “Nano” Knack, hijo y hermano de las víctimas, constituido como querellante, reconoció que “estaba un poco ansioso porque empiece el juicio contra las bestias que me quitaron a mi familia. Nada me va a devolver lo que me quitaron, pero quiero que se haga Justicia y que paguen”.

Saña demencial

Sobre los hechos, alrededor de las 19.30 del 25 de mayo, un agonizante Oscar Knack llegó hasta la casa de un vecino, donde circunstancialmente se hallaba de visita su cuñado Antonio Mojsiuk. Los dueños de casa y sus amigos escucharon que afuera alguien gritaba: “Tony sé que estás ahí, ayúdame”, rogó Knack.
Miraron por la ventana y primero no lo reconocieron, ya que estaba todo negro, no tenía ropa ni pelos. Era un muerto viviente, pero pidió socorro para su familia.
“Tony soy Carlitos. Por favor andá a ayudarle a Graciela, porque nos asaltaron y nos quemaron a todos”, alcanzó a decir antes de caer al pasto mojado en busca de cierto alivio para su cuerpo calcinado.
Cuando su cuñado llegó al lugar, se encontró con un panorama aterrador. Su hermana y sus sobrinos se retorcían de dolor, moribundos. Subió a Bianca en su coche y la trasladó hasta el Samic de Oberá.
Ya ante la Policía, Graciela Mojsiuk relató que fueron cuatro las personas que irrumpieron en su casa exigiendo la plata que Cristian trajo de Corrientes. Dio detalles del horror que padecieron.
En la escena del crimen los investigadores hallaron una media de mujer cortada, tipo pasamontaña, de la que se extrajeron muestras de ADN, como también de una barra de hierro. Dicho cotejo genético implicó a Paz y Godoy.
En tanto, los peritos concluyeron que el incendio fue intencional, lo que también se corrobora con la declaración de las víctimas, quienes señalaron que los asesinos llegaron el con combustible que utilizaron para quemarlos, lo que marca la premeditación.
Todos tenían más del 80 por ciento del cuerpo quemado y se hallaron trozos de piel diseminados por la casa, un detalle espeluznante.

Las detenciones
En principio Nano Knack acusó a un tío de la novia de su hermano, quien también se dedica al negocio maderero y hasta fue demorado en el marco de la investigación.
“Él es de mandar a su gente a hacer esas cosas, y mi papá era competencia de él”, declaró oportunamente. Por ello, el 28 de mayo el empresario fue demorado, aunque pocas horas después recuperó la libertad.
En tanto, el 26 por la tarde un efectivo de la comisaría de Panambí recibió un llamado anónimo indicando que en el taller de Alegre, en San Javier, encontrarían las armas que se usaron para perpetrar el robo en Panambí. La fuente aseguró que también hallarían el dinero.
Al otro día se realizaron los allanamientos. En un trailer y la casa de Alegre encontraron armas, municiones, explosivos, guantes e insignias de fuerzas de seguridad. De todas formas, luego se confirmó que ninguno de estos elementos tuvo relación con masacre. Tampoco dieron con el botín de 360 mil pesos.
Por su parte, Paz contó que Alegre le pidió que vaya al taller para ver qué pasaba, cuando la Policía lo detuvo.
En esas horas, un informe de la fuerza determinó que Paz y Godoy eran los más cercanos a Alegre. A su vez, Godoy se movilizaba en un VW Bora gris, similar al descripto por testigos que dijeron que el 25 a la mañana vieron por un camino vecinal de Panambí.
Incluso, en el expediente se cita que el rodado presentaba un rayón compatible con la rotura de una rama en cercanías a la casa de las víctimas, hecho detallado por un testigo.
Tanto Godoy como Alegre poseen antecedentes penales, no así Paz. Al momento del hecho, los dos primeros eran empleados Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (Ifai).
En tanto, Paz y Godoy declararon en la instrucción, se desligaron de los hechos y brindaron sus respectivas coartadas. Además, anticiparon que declararán en el juicio.
Por su parte, hasta el momento Alegre nunca declaró y, más allá del llamado anónimo, lo compromete el hecho que durante varios días se mantuvo en condición de prófugo.

El hombre de la plata
En la mañana del 25, Cristian viajó a cobrar un lote de madera vendido al empresario Daniel Alberto Osés, quien también declaró en la instrucción y contó que le pagó 360 mil en efectivo y 100 mil en cheques. De ese monto, 130 mil correspondían a una deuda y el resto fue un anticipo por compra de madera.
Dijo que no hicieron papeles porque no acostumbraban y que era habitual esa forma de pago informal, aunque en ocasiones le depositaba en caja de ahorro.
El debate continuará el martes, desde las 8.30, con la declaración de los primeros ocho testigos, la mayoría familiares directos de las víctimas.
El expediente está caratulado como “robo calificado por haber sido cometido con arma en poblado y en banda y cuádruple homicidio calificado por ensañamiento y para provocar impunidad”.
El Tribunal Penal Uno es presidido por Francisco Aguirre, secundado por sus pares Lilia Avendaño y José Pablo Rivero. En tanto, el ministerio fiscal está a cargo de Miriam Silke y Elías Bys.
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www.territoriodigital.com. Fotos: Luciano Ferreyra


Categorías: Noticias Policiales

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