El domingo 9 de Julio cerró su presentación 2017 la Feria Provincial del Libro la que se extendió por el término de nueve días cumpliendo con un frondoso y pulido programa de profundo contenido cultural desarrollado en la Casa del Bicentenario, mientras que la exposición y venta de libros tuvo lugar en el Gimnasio Mariano y si bien las motivaciones en uno y otro caso son de distinta índole, las dos expresiones tienden a enriquecer el universo de la cultura local que viene despertando una y otra vez la idea de que nuestra ciudad luce, en el panorama provincial, un galardón de liderazgo en cuanto a cultura.
Si a esas dos vertientes literarias le sumamos las actividades especiales de esta, la XL edición, conformada por: Exposición Fotográfica Itinerante; Muestra Fotográfica Galería de Presidentes Comisión Directiva de la Feria; Festival de Lectura; Maratón de Lectura; Muestra de Caricaturistas; Proyección Documental sobre la Feria Provincial del Libro; Colectivo Los Aromos, participación con el público infantil; Colocación Placa Recordatorio en Homenaje a Teresa M. de Passalacqua (quien fuera el Alma Mater de la Feria); Inauguración monolito conmemorativo al escritor Augusto Roa Bastos, en calle homónima de la ciudad, realmente aparece como ciclópea la tarea desarrollada por la Comisión Directiva de la Feria, que, como se sabe está integrada por un conjunto de voluntades femeninas que en forma honoraria no solo tienen que organizar y llevar a cabo lo anunciado en un programa-folleto de catorce páginas anunciando por renglón seguido los eventos, sin poder hacerlo lucir al máximo por la carencia de un local apropiado donde el público tenga la posibilidad de disfrutar del contenido cultural
y de la adquisición de libros en un solo lugar.
Nosotros, que desde estas páginas venimos “fogoneando” la Feria desde su inicio lo venimos pidiendo desde tiempo, quizás con el nuevo edificio comunal esté previsto algo al respecto, quizás en la Casa del Bicentenario se pueda adecuar algo de tal suerte que se le dé a este evento provincial la importante significación que se merece. Evento del que tenemos el orgullo los obereños de exhibirlo año a año.
Lo trascendente es que esta XL edición de la Feria Provincial del Libro ha sido exitosa.
Enhorabuena.

Devaneo histórico cultural obereño
Puede ser que este tipo de manifestaciones como las que señalamos más arriba aparezca como poco trascendente o sea casi ignorada por los sectores carenciados, apremiados como están de prioridades elementales de subsistencia, pero no menos cierto es que a la par de que debiera ser de prioridad urgente tomar medidas para erradicar definitivamente esas impiadosas situaciones, es necesario ir creando el ambiente cultural imprescindible en la sociedad que sirva de apoyo a la ya reconocida labor que en este sentido prestan escuelas y colegios como para que día a día se involucre a más y más gente en él ya que está perfectamente comprobado que instrucción y cultura contribuyen en mucho al desarrollo de los pueblos y a la vida de las personas que, tutelados por este recurso, pueden encarar con mayores posibilidades la concreción de un país más desarrollado pero por sobre todo con un mejor nivel de expectativa de vida.
Aunque sea como anécdota que venimos repitiendo, ejemplificaremos lo anterior refiriéndonos al caso de la historia, ésta genera en los países del primer mundo ocupación y recursos económicos importantes cuando se la emplea para el conocimiento de la raíz de los pueblos a través de circuitos históricos, museos y toda actividad recurrente y no solamente recibe cada vez más adeptos por parte del turismo internacional, sino también visitantes locales.
Es bueno recordar que en el orden local no solamente la Municipalidad está comprometida a bregar por la cultura, sino que también las Facultades, Institutos de enseñanza pública y privada, escuelas, las bibliotecas públicas encabezadas por la cincuentenaria “Domingo Faustino Sarmiento”, la Feria Provincial del Libro, las entidades intermedias, los clubes de servicio, firmas industriales y comerciales, en fin que hay todo un espectro obereño que pareciera coincidir en priorizar el tema cultural que consideramos crucial de nuestros tiempos nuevos.
Desde muchos años atrás venimos repitiendo que esta ciudad debe mucho el ser ese foco cultural que es hoy, a haber podido contar desde los tiempos de la colonia Yerbal Viejo y de la incipiente Oberá con maestros primarios de jerarquía, más tarde con la creación del Colegio Nacional y las Escuelas secundarias provinciales y en tiempos más recientes con las facultades oficiales primeramente a las que se agregan hoy las privadas.
Para quienes no participaron de la Oberá de ayer valga informarles que, tanto en el caso del Colegio Nacional (hoy provincial) y la creación de la Facultad de Ingeniería, no fue fácil arribar a buen puerto, en el primer caso se alegaba la falta de profesores diplomados, en el segundo caso se consideraba desde lo mismo hasta la falta de infraestructura adecuada. Sin embargo, el tesón, empuje y ganas de hacer, en el primer caso de un grupo de maestros católicos que pudieron contar en Buenos Aires con un aliado, el inspector Ubaldo Ferrer y en el segundo de la Comisión estudiantil integrada por alumnos de 5° año y la Comisión Promotora Pro-facultades Oberá (Coprofa), integrada por hombres y mujeres pertenecientes a las fuerzas vivas de la ciudad, que también contaron con un aliado de fuste, el entonces designado Rector Normalizador de la UNaM, doctor Raúl Justo Lozano y el apoyo del Mopum (Movimiento pro Universidad de Misiones). Todo ese cúmulo de instrucción aprehendido por su gente a lo largo del tiempo ha hecho que hoy se reúnan voluntades y Oberá pueda mostrar un material humano idóneo en las distintas actividades que hacen a la vida cotidiana, del caso será -y lo repetimos- que el acceso a la instrucción y a la cultura sea cada vez más fácil, comprendiendo a una cantidad mayor de gente que hoy, aunque quiera, no puede acceder a ella.
Tal vez hemos pecado de poco prolijos en esta suerte de devaneo histórico obereño pero recordando a aquel escritor que decía que “el desorden es madre de todo el orden” agregaremos un parrafito muy especial (para los obereños, se entiende) y que tiene que ver con el arte, es que nos ha asombrado siempre la facilidad con que nuestros artistas, nuestros ceramistas, nuestros escultores producen su obra, ello nos ha movido a pensar que además de toda la instrucción recibida y la cultura por ella generada, este suelo rojo, este monte exuberante, estos mil verdes, este lujurioso clima que nos atrapa, contribuye a la explosión interior del artista obereño, lo que se vuelca y se advierte en sus obras.
Si, vivimos en un lugar privilegiado en muchos sentidos, destacándose los dones proporcionados por la naturaleza y el empuje del material humano de que se dispone, sería cuestión de no bajarnos del carro de la cultura del trabajo, una reconocida manera de hacer futuro y no pedirle “peras al olmo”.

Artículo visitado 15 veces, 1 visitas hoy
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Buffer this pagePrint this pageEmail this to someone


Categorías: Columnas de Opinión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top