Si bien hubo algunos cambios en el gabinete del intendente Carlos Fernández a principio de año, no se explicaron los motivos, mientras siguen persistiendo inconvenientes en dos áreas muy sensibles como son acción social y obras públicas.
En un corto periodo de tiempo hubo tres marchas al municipio, reclamando asistencia a los tareferos, y arreglos de infraestructura urbana. Si bien el problema de los tareferos es algo que supera al municipio, debe existir algún grado de contención, que luego de la toma del edificio comunal, el municipio dio lugar a las demandas de los tareferos. Y el compromiso de realizar algunos arreglos de infraestructura en los barrios.
Con el último temporal se acentuaron las demandas y reclamos de asistencia social y soluciones de infraestructura, que el municipio las afrontó en alguna medida, pero no conformaron a los habitantes de los barrios.
Evidentemente que más allá de la buena voluntad, hay algo que no está funcionando bien, uno de los claros indicadores es cuando las críticas y reclamos son cada vez mayores y con salidas extremas, como la de cortes de calles en demanda de soluciones.
Y siempre es conveniente mirar la realidad y escuchar las voces de los reclamos y no dar lugar a que se escuden o se busque justificar que los reclamos sociales y barriales tiene algún tipo de orientación con fines políticos en contra de la gestión del intendente Fernández.
Esta misma inquietud tiene el concejo deliberante, que adelantó que convocarán a la secretaría de obras públicas para que expliquen qué obras se realizaron y se están ejecutando en los barrios obereños. Además, quieren saber en qué medida se da respuesta a los pedidos de arreglos solicitados por los concejales, vía proyectos de comunicación, que si bien su cumplimiento no es de carácter obligatorio, los concejales entienden que se deberían tomar en cuenta porque son pedidos que surgen desde la misma población.
Si bien el intendente no puede atender en forma directa todos los problemas del municipio, se entiende que las diferentes áreas y funcionarios son los que deben dar las respuestas a los reclamos, pero son cada vez más las voces críticas y de insatisfacción con algunas de las áreas del gobierno municipal y con algunos funcionarios que cuando no se muestran indiferentes, no cumplen con las soluciones que prometen, y eso molesta y esta haciendo mucho ruido.

Paro para que pare
Los resultados de las medidas de fuerza siempre se miden en función a los logros que se puedan obtener, desde el sector gremial de los trabajadores se insiste con el reclamo de recomposición salarial, que se generen políticas que frenen el desempleo, y que paralelamente se apliquen políticas de creación de fuentes laborales y cambios en la política económica. Estos reclamos están lejos de ser antidemocráticos y golpistas como se intentó descalificar a la medida de fuerza que tuvo un alto grado de acatamiento
La medida sindical se hizo sentir en todo el país, no solo por el paro del transporte, sino también por la voluntad de muchos trabajadores que se ven afectados por el actual contexto económico. Es cierto que muchos quisieron ir a trabajar y no pudieron, como así también otros tantos que quisieron adherirse a la medida de fuerza, pero tuvieron “advertencias” desde la parte patronal.
La disputa se vivió en las redes sociales con la frases “yo no paro” y otros similares en adhesión al paro, la idea mediática era la de hacer prevalecer las consignas de no adhesión al paro, ubicando a los que no adherían al paro como defensores de la nación y de la democracia, y contrariamente a los que optaban por la huelga, siendo casi una competencia entre buenos y malos, a sabiendas que todos nos queremos ubicar del lado de los buenos, más allá que caigamos en la hipocresía.
Y es fácil de observar que los que hace poco tiempo atrás miraban con simpatía, aplaudían y apoyaban los paros y movilizaciones en contra del gobierno anterior, hoy tienen una postura diferente y desaprueban con diferentes tipos de calificativos el accionar gremial que antes aplaudían y reivindicaban.
En la provincia de Misiones y en Oberá, el paro se hizo sentir en particular por la adhesión gremial del transporte. Si bien los comercios abrieron sus puertas las ventas fueron escasas, y se observó poco movimiento en el microcentro obereño. En el sector de la educación pública, también fue alto el acatamiento, no así en los colegios privados que dictaron clases normalmente.
Muy difícilmente el gobierno nacional modifique el rumbo de la economía, tal cual fue la demanda del paro nacional, porque sería darle crédito a los sectores gremiales que se verían fortalecidos, pero más allá de esta cuestión la razón fundamental es que este modelo económico y político es la visión que encarna el gobierno que es la del libre mercado, en donde el capital es el que pone las reglas y manda. Por ello no es casual que el presidente Macri haya hablado de “que se necesita trabajar más, incluyendo sábados y domingos”, mientras se viene hablando de la necesidad de avanzar en la flexibilización laboral para crear más fuentes de trabajo. Y esta historia ya se vivió en la argentina…
Se argumenta que es necesario que el sector empresarial gane más dinero, así invierte en la producción de bienes y servicios, cosa que no está ocurriendo por la caída en el consumo y conveniencia de depositar el dinero a plazo fijo o comprar dólares.
Seguramente el gobierno disimulará los efectos del paro, y hablará de los defectos y efectos que produjo el mismo, y seguirá levantando las banderas que se está construyendo una argentina mejor, cuando en verdad el sector trabajador y de las PyMES, cada vez están peor.

Artículo visitado 91 veces, 1 visitas hoy
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Buffer this pagePrint this pageEmail this to someone


Categorías: Columnas de Opinión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top